Arbitraje
Opinión

El arbitraje, anclado en el pasado

Probablemente sea el deporte de masas más seguido en el mundo entero, y también uno de los más cerrados y anclados en el pasado. El arbitraje de élite se ha convertido en un negocio prácticamente vetado a mujeres. Por eso llama tanto la atención que el pasado domingo debutase en la Bundesliga la primera mujer árbitra en la historia de la liga alemana: Bibiana Steinhaus.

Resulta difícil de creer que en pleno siglo XXI aún haya tantas restricciones para que una mujer pueda llegar a la máxima categoría del arbitraje masculino, algo que con el nombramiento de Steinhaus se espera ir cambiando poco a poco. «Es la confirmación al trabajo duro realizado hasta llegar aquí, así como un gran incentivo para seguir trabajando», dijo sobre su ascenso.

Esta policía de 38 años llevaba una década arbitrando en la segunda división alemana, aunque también ha sido cuarta árbitra en partidos de la máxima categoría masculina. Dirigió este mismo año la final de la Liga de Campeones Femenina y anteriormente impartió justicia en la final del Mundial femenino de 2011 y en la final femenina de los Juegos Olímpicos de 2012, además de haber sido nombrada Árbitro Femenino del Año en seis ocasiones, por la Federación Alemana de Fútbol.

No solo las mujeres lo tienen difícil en este mundo, en el que tampoco es fácil encontrar a homosexuales confesos. En cualquier estadio aún siguen siendo habituales los insultos relacionados con la sexualidad de los árbitros, así como lo son los insultos machistas dirigidos a las pocas árbitras. Y más llamativo es, si cabe, que en muchas ocasiones sean las propias mujeres las que más insultos machistas profieren.

En España, el colegiado Jesús Tomillero, de segunda andaluza juvenil, tuvo que dejar de arbitrar el pasado año por las insultos que recibía después de declarar que era homosexual, aunque volvió a los terrenos de juego meses después tras el apoyo recibido.

En Inglaterra, Ryan Atkin se convirtió este año en el primer árbitro del fútbol profesional inglés en confesar su homosexualidad. «En el fútbol profesional inglés sabemos muy bien que no hay ningún homosexual declarado y que nunca ha habido uno entre los árbitros», afirmó en una entrevista, algo que espera cambiar con su propia experiencia y el apoyo a la campaña Cordones Arcoiris, que pretende luchar contra la homofobia en el fútbol.

Aún queda mucho por hacer en el mundo del fútbol en general, y en el del arbitraje en particular. Aunque noticias como la del ascenso de Bibiana Steinhaus vuelven a dar esperanza para la necesaria modernización del mundo del arbitraje.

Rocío Bonachera

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