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Ben es el ‘king’

La vida te da sorpresas. En La Covatilla, 18 kilómetros de ascensión que en realidad son diez bastante duros y azotados por el viento, hubo vuelco. El americano Ben King (Dimension Data), que ya triunfó en La Alfaguara, se impuso en la novena etapa de la Vuelta y el británico Simon Yates (Michelton) se sitúa como nuevo líder de la carrera por tan solo un segundo de ventaja.

Se esperaba que la Sierra de Béjar arrojara luz a una prueba con tantos favoritos como incógnitas y así fue. 200 kilómetros, cuatro puertos y 4.000 metros de desnivel que no dieron para tanto, pero sí para suficientes cosas. La
principal, que Sky ha pagado la racanería y no está para disputar la general de esta Vuelta. Sin Froome, Thomas ni Bernal, no hay opciones claras.

La fuga se formó muy pronto, poco después de darse la salida, con hombres como Ben King, vencedor en Alfacar; el siempre guerrillero De Gendt, el último líder de la Vuelta en La Covatilla, Bauke Mollema y Luis Ángel Maté, enfundado en un maillot de la montaña que no piensa soltar hasta Madrid. Tras la etapa de hoy, ya es más líder.

Las diferencias de los escapados nunca subieron por encima de los seis minutos en el primer tramo de la carrera. El equipo Groupama, bien escoltado por Movistar y Sky, no dejaba hacer demasiado. El objetivo, ganar con Pinot e intentar retener el rojo con Molard, esto último, misión imposible, pero ser líder de una grande bien vale sacrificar a toda tu plantilla, aunque sea joven y poco potente, hasta la última gota de sudor.

El ritmo no era alto, pero sí constante y las primeras caídas, fruto del nerviosismo, no tardaron en sucederse, aunque sin problemas para los hombres fuertes de la general. Loïc Chetut, gregario del Cofidis, fue el peor parado y corrió buena parte de la jornada con el buzo desgarrado. Varias veces le apuntaron las cámaras, la mayoría visitando el coche médico.

Tras coronar la tercera cota del día, el Puerto de Peña Grande, a 100 kilómetros de meta, el pelotón seguía como al principio, unido en su totalidad. A los franceses las últimas rampas del mismo les habían vaciado de gasolina, no están acostumbrados a llevar el peso de una prueba de estas dimensiones y eso se nota. Levantaron el pie. Education
First amenazó con dar el relevo ante la presencia de un corredor como King en la fuga, que llegó a convertirse en líder virtual, pero quedó en tentativa. Los galgos dejaron hacer y las liebres ampliaron la distancia. La victoria estaba por delante.

La fuga

Lo intentó De Gendt poco antes de anunciarse el ascenso a La Covatilla, pero fue King el que impuso su ritmo y dejó atrás a todos por las calles empedradas de Candelario, incluido un Lluis Mas que intentó seguir su rueda hasta que el cuerpo le dijo basta. El norteamericano se permitía la licencia de soñar con una nueva victoria mientras en el pelotón numerosos equipos se peleaban por tomar posiciones.

Fue Astana el que decidió ponerse al frente e hizo sufrir a las primeras de cambio a Richie Porte y Nibali, dos corredores mermados por las caídas, muy lejos de su nivel habitual, con la cabeza en Innsbruck. Por delante, Bauke Mollema decidió que era su momento y en los kilómetros más duros de la ascensión se lanzó a por un King al que su aventura se le hizo demasiado larga. El de Dimension Data se retorcía encima de la bicicleta, empujando más con el corazón que con las piernas. La persecución era preciosa: un King exhausto contra un Mollema que apretaba los dientes sabiendo que tampoco iba sobrado de fuerzas. Quedó segundo en 2011, cuando se vistió de líder en la famosa Vuelta que descubrió a Froome, esta vez no quería repetir puesto.

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Sin embargo, King aguantó bajo el fuerte viento lateral y consiguió aumentar la distancia cuando ya tenía a su adversario en la nuca. Llegó, alzó los brazos por segunda vez en esta Vuelta y cayó rendido. Su cara, un reflejo de lo duro que es este deporte, desencajada. Se recordará para siempre.

En el grupo de los gallos la escena se repetía entre los favoritos, De la Cruz y Enric Mas, dos de los principales candidatos españoles a la General, que habían cedido, luchaban por engancharse a un grupo donde un hombre de Bora, Rafal Majka, ponía un puntito más de velocidad. Cuando el polaco desfalleció, entró Lotto Jumbo para dar
continuidad con esa equipación de avispa que pica y pica. Remataron al Sky, sin duda los grandes damnificados de la etapa de hoy. Kwiatkowski cedió, Quintana y Miguel Ángel López lo vieron y se batieron en duelo a dos kilómetros de meta: primero el de Astana, luego el de Movistar. Ataque y contraataque para entrar juntos en meta junto a otro compatriota, Rigoberto Urán, y Kelderman, siempre generoso.

Simon Yates llego justó por detrás de Ion Izaguirre, espléndido ejerciendo de líder en el Bahrain, y es el nuevo líder de la clasificación general por un segundo respecto a Valverde, que perdió fuelle, aunque él ya ha ganado su particular Vuelta. El tríptico asturleonés de la próxima semana decidirá más cosas.

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