Andrés Iniesta
Opinión

Carta abierta a Andrés Iniesta: el fútbol queda huérfano de la figura que mejor lo ha entendido

Llegó el momento. No sé si verdaderamente me ha pillado por sorpresa, pero ha sido duro. Muy duro. Cuando te vi llorar en el banquillo tras ser sustituido en la final de Copa del Rey ante el Sevilla algo despertó en mí una sensación extraña. Quizás, más que extraña, la palabra que mejor la defina sea amarga. Sabía que iba a llegar, pero al mismo tiempo mi mente y, sobre todo, mi corazón se mostraban reacios a aceptar y encajar esta situación.

Gracias a ti he podido disfrutar con creces del deporte que más me gusta. Ese deporte que parece haberse reinventado desde que tú, sí tú, decidiste cruzarte en su camino. Jamás he contemplado algo semejante, y dudo mucho que vuelva a verlo a lo largo de mi vida.

Tu capacidad para generar todo desde la nada es digna de admirar. Este don es adquirido por unos cuantos privilegiados, pero es que tú lo posees en dosis descomunales. Simplemente basta con observar cualquiera de tus magistrales actuaciones para entender esto que digo.

No obstante, más que por tu talento desorbitado, hay que alabarte por tu enorme sencillez. Te muestras tal y como eres, siempre con respeto y honradez. Este sello de identidad tan característico tuyo debería servir de ejemplo, o más bien como dogma a seguir por todos aquellos que te acompañan y desempeñan igual labor.

El fútbol puede con todo y con todos, eso está claro. Sin embargo, y tras verte actuar en un nuevo duelo decisivo, afirmo que contigo todavía está muy lejos de acabar. Sé que es tu decisión, y te has ganado con creces el derecho a que no haya nada que objetarte al respecto. Hubiera deseado, al igual que cualquier aficionado de cualquier rincón del mundo (independientemente de sus colores), que hubieras continuado al máximo nivel. Hablo de máximo nivel, aunque también sé de muy buena tinta que tú estás muy por encima, por mucho que no quieras admitirlo.

Tus lágrimas hacen muestra de que tu marcha ha llegado, y con ella el fútbol habrá quedado huérfano de la figura que mejor lo ha entendido e interpretado en todas sus facetas.

De todos modos, y sin más preámbulos, te vuelvo a dar las gracias Andrés. Gracias por enseñarnos lo que verdaderamente es el fútbol: espectáculo, sentimiento, respeto y unión.

Carlos Garrido

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