Foto: NBASpain
Análisis

Dame Over: los Blazers se ponen serios

Hace poco más de un año, los New Orleans Pelicans de Anthony Davis conseguían barrer de forma inesperada a los Portland Trail Blazers en la primera ronda de los Playoffs de la NBA. Los de Terry Sttots cerraron un curso brillante con 49 victorias y 33 derrotas que les permitió ser terceros de una muy competida Conferencia Oeste. Pero no les sirvió de nada.

Levantarse tras la caída

Tras ganar de forma sorprendente los dos primeros encuentros en el Moda Center, los Pelicans sentenciaron a muerte con un contundente 4 a 0 a un Damian Lillard que no se lo podía creer. El base de los de Oregón, que durante la regular season había vuelto a ser el mejor, “solo” promedió 18,5 puntos por partido ante Davis, Mirotic, Holiday y compañía. Un golpe muy duro para la estrella de los Blazers.

Lejos de los focos mediáticos, como ha hecho siempre a lo largo de su carrera, Dame trabajó duro para volver más fuerte que nunca. Lillard tenía un único objetivo: ganar el máximo de partidos, volver a los Playoffs y llevar a su equipo a romper el techo que tan mal sabor de boca les había dejado la temporada anterior.

Y así lo hizo la franquicia de Portland. Los de Terry Stotts se convirtieron en uno de los equipos más regulares de la competición, sumando un total de 32 triunfos y 9 derrotas como locales y un récord global de 53-29. Empatados con los Houston Rockets, los Blazers cerraban el curso en una meritoria cuarta posición de la Conferencia Oeste.

Primera ronda de PlayOffs: la prueba de fuego para los Blazers

Después de un año sublime, llegaba la hora de la verdad. Otra vez en primera ronda de Playoffs y otra vez ante un rival de entidad, los Oklahoma City Thunder. Pero esta vez no solo tenían los Blazers la lección aprendida después del batacazo del curso anterior, sino que tenían en sus filas a uno de los mejores de la liga dispuesto a demostrar de qué pasta estaba hecho.

Lillard empezó la post-temporada como un tiro y se erigió como el auténtico líder del equipo ante unos Thunder que fueron incapaces de pararle durante los dos primeros encuentros. Con 30 puntos en el primer partido y 29 tantos en el segundo, Dame se echó el equipo a la espalda y puso el 2 a 0 en el marcador de la eliminatoria. Pero no solo eso, también consiguió mantener a raya a Rusell Westbrook.

Con el 2 a 0, la serie se trasladó a Oklahoma. Como era de esperar, los Thunder no se dieron por vencidos y el Chesapeake Energy Arena dictó sentencia en el tercer duelo. Westbrook, que en los dos primeros encuentros había promediado un flojo 35% en tiros de campo, anotó 33 puntos y repartió 11 asistencias para sumar el primer triunfo para los hombres de Billy Donovan en los Playoffs.

Con los ánimos renovados y ante su público, los Thunder estaban convencidos de empatar la serie, pero volvió a aparecer Lillard. El base de los de Oregón anotó 24 puntos con un 4 de 8 des de la línea de tres y consiguió secar a Westbrook, que solo sumó 14 tantos en el tercer cuarto duelo. Pero lo mejor aún estaba por llegar.

La serie, con 3 a 1 a favor de los Blazers, volvía al Moda Center. Los de Stotts tenían la primera oportunidad para dar esquinazo a los fantasmas del año anterior y colarse en las semifinales de conferencia, pero los Thunder eran un hueso muy duro.

Paul George y Russell Westbrook apretaron las tuercas a los locales hasta llevarse al límite. Y entonces llegó el milagro. Con empate a 115 en el marcador y faltando solo 10 segundos para el final, Damian Lillard se elevó a 11 metros del aro para anotar su décimo triple del partido y su punto número 50 ante la locura de los aficionados de los Blazers.

De nada sirvieron los 36 tantos de George y los 29 de Westbrook. Esta vez sí, los de Portland estaban en segunda ronda. Damian Lillard, que durante la temporada regular había promediado poco menos de 26 puntos por encuentro, se convirtió en una pesadilla para los Thunder con una media de 33 tantos por partido frente a los de Donovan.

Tras caer en el primer encuentro de las semifinales de la Conferencia Oeste, los Blazers lograron sumar una importante victoria a domicilio ante los Nuggets en el segundo asalto.

Con la baja de Jusuf Nirkic tras su escalofriante lesión y con el núcleo duro intacto, los de Portland se reforzaron con Rodney Hood y Enes Kanter el pasado mes de febrero, recuperando también a un Seth Curry que se ha pasado buena parte del año fuera de las canchas por lesión.

Lillard: la clave de los Blazers

Parece que algo ha cambiado en la franquicia de Portland. Ya son seis los años consecutivos en post-temporada y parece que, poco a poco, van acoplando las piezas para llegar cada vez más lejos. Aunque, al final, el rendimiento del equipo va de la mano del de su máxima estrella.

Una estrella que no está por la labor de caer sin dejarlo todo en la pista, sin demostrarle a todo el mundo que es uno de los mejores jugadores de la NBA. Un Lillard que, lejos de tropezar con la misma piedra, está dispuesto a ponérsela en la espalda y seguir andando. Damian Lillard ha llevado a los Blazers al siguiente nivel y, esta temporada sí, parece que van muy en serio.

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