Análisis Reportajes

Egan Bernal y la nueva generación dorada de ‘escarabajos’

  • Bernal, Sosa, Daniel Martínez y Hodeg son los protagonistas de la hornada colombiana del 96-97

No es noticia que el ciclismo colombiano vuelve a estar entre los mejores del mundo. Con unas carreras adquiriendo cada vez más relevancia y unos ciclistas peleando en todos los flancos de la élite ciclista, estamos hablando de, probablemente, la mejor época del país cafetero. Y no solo las sensaciones advierten tal realidad, también los resultados.

Atrás quedaron los tiempos de Luis ‘Lucho’ Herrera, ganador de una Vuelta a España, y Fabio Parra, podio en Tour y Vuelta y rival de españoles de leyenda como Miguel Indurain o ‘Perico’ Delgado. Hasta ahí llegaron esos primeros ‘escarabajos’ que pusieron de moda el deporte de las dos ruedas al otro lado del océano.

Los de los 90 relanzan al ciclismo colombiano

Las cosas han cambiado y, tras una larga travesía por el desierto contando con figuras muy concretas como Santiago Botero, Mauricio Soler, Mauricio Ardila o Fabio Duarte, llegó la generación de los 90. Desde Rigoberto Urán, nacido en 1987, y hasta Nairo Quintana y Esteban Chaves, de 1990, las tres grandes figuras de esa ‘era colombiana’ se rodearon de ciclistas de clase media que los complementaron a la perfección. Hombres como Carlos Alberto Betancur, Sergio Henao, Julián Arredondo o Darwin Atapuma, que prometieron demasiado y se quedaron en un escalafón medio, además de trabajadores como Winner Anacona o ‘todoterrenos’ como Jarlinson Pantano.

Todos ellos gozaban de un denominador común: el perfil. Todos eran pequeños, bajitos, no demasiado fuertes… todos respondían al perfil de escalador, con unas condiciones que tradicionalmente habían ostentado los ‘escarabajos’ colombianos. Salvo a Urán, la ‘crono’ se les atragantaba. Y ya no hablamos de la presencia en llegadas masivas o clásicas de un día… nula.

Gaviria y la generación de la velocidad

Pero, de repente, una hornada ciclista de 1994 trajo consigo la velocidad, la fugacidad, la eficacia. Llegó Fernando Gaviria abanderando un tridente de velocistas. Gaviria estuvo -y está, puesto que todavía tienen 24 años- por Juan Molano y Nelson Soto; ciclistas que han tardado algún año más en despuntar pero que están empezando a demostrar que tienen un gran nivel para ganar al máximo nivel. Molano se estrenó en una carrera de máximo nivel en la Colombia 2.1 mientras que Soto, en un equipo Pro Conti como Caja Rural, ganó una etapa en la Vuelta a Madrid 2018 y estuvo peleando en cada ‘volata’ en la Vuelta a España 2018-.

De sobra conocido es el palmarés de Gaviria. Cuatro victorias parciales en el Giro de Italia 2017, dos en el Tour de Francia 2018, triunfos en Tirreno-Adriático, Polonia, California, San Juan… y además tiene alma de clasicómano: ya se ha impuesto en París-Tours, el Campeonato de Flandes, fue sexto en la Gante-Wevelgem y debutará este año en Flandes y Roubaix luego de intentar asaltar San Remo. Una estrella del ciclismo.

Pero ojo, no solo nacieron hombres rápidos en Colombia en 1994. Ejemplo de ello es Miguel Ángel López. ‘Superman’ es otras de las grandes estrellas del pelotón. Con solo 25 años ya ha sido segundo en la Vuelta a España, ha ganado la Vuelta a Suiza y la Colombia 2.1, además de la Milán-Turín… ¡y peleando por cada gran vuelta que disputa! La experiencia le dará ese puntito que le falta para imponerse en una gran vuelta.

Junto a él, también en Astana, Rodrigo Contreras es otro vueltómano en ciernes. Contreras ya ha demostrado su nivel, aunque, de momento, su repercusión es menor. De esta generación, Sebastián Henao y Dayer Quintana han pagado caro el tener hermanos exitosos como Sergio y Nairo. De momento, pese a prometer mucho no están alcanzando, ni mucho menos, expectativas creadas en torno a ellos.

Nueva hornada de escaladores y otro sprinter

Para rematar esta generación dorada del ciclismo colombiano que estamos viviendo, fueron arribando los ciclistas que habían vivido su adolescencia animando a los Quintana, Urán o Chaves. Aquellos que, mientras el ‘trío de oro’ se consolidaba en la élite ya corrían y ganaban como juveniles o sub 23.  Los nacidos a partir de 1996 en dos años absolutamente mágicos para la emergencia de estrellas cafeteras. Ya están aquí, ya son una realidad. Los Bernal, Hodeg, Sosa o Daniel Martínez.

Y estos sí que son, como sus antecesores de finales de los 80 y principios de los 90, escaladores. Son vueltómanos y van a dar mucho de qué hablar. De hecho, ya lo están dando: Egan Bernal se ha impuesto recientemente en la París-Niza, en un pelotón lleno de estrellas. Sosa, por su parte, se impuso en la Vuelta a Burgos 2018 y ha sido segundo en la Colombia 2.1. Junto a ellos, Martínez ha ganado la etapa reina de la París-Niza que acaba de finalizar y mientras que Álvaro José Hodeg es un perfil completamente diferente: es un gran velocista.

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