Bergkamp
Reportajes

El caballero Bergkamp

Son decenas los jugadores que se han consagrado como leyendas absolutas del fútbol a lo largo de toda la historia. Uno de los más históricos siempre será el caballero holandés Dennis Bergkamp, un goleador nato cuyas características balompédicas estaban fuera de lo común. Marcó una cantidad ingente de goles, pero, además, hizo de superclase comandando siempre la fase ofensiva en los partidos, con una visión y una inteligencia en el césped que le diferenciaron del resto desde que comenzara a jugar a este deporte.

Pasó por tan solo tres clubes durante los diecinueve años que duró su carrera futbolística. Comenzó en el Ajax de Ámsterdam, su ciudad natal; recaló, tras una ardua batalla contra la Juventus, en el Inter de Milán, donde solo estuvo durante dos cortas temporadas; y finalizó su carrera, tras once campañas, en el Arsenal de Londres, equipo mítico que hizo de él un verdadero emblema del deporte rey.

El famoso estandarte del gol

Si por algo se caracterizó siempre el holandés fue por aprovechar todas las situaciones. Era capaz de sacar petróleo de un mal pase y conseguir siempre algo positivo. Escritos quedan, para la posteridad, los maravillosos controles de balones aéreos imposibles, que enmudecían a la grada y, gracias a los cuales podía colocarse con firmeza para enviar el balón al fondo de las mallas. Sin embargo, también los marcó utilizando otros registros, como potentes disparos desde lejos -algo que también se le daba bien- e, incluso, con algún que otro cabezazo. Con tal variedad logró retirarse con casi 775 partidos oficiales disputados -entre clubes y selección absoluta-, marcando un total de 282 goles, una cifra escandalosa para la época.

No obstante, no solo de goles vivió el portentoso Bergkamp. En el Ajax comenzó como delantero puro, haciendo de referencia absoluta, dada su gran altura de 1,88 centímetros. Allí goleaba y buscaba espacios para colocarse en buena situación para perforar la red rival. Esto fue algo que le penalizó cuando fichó por el Inter de Milán, uno de los equipos más fuertes de Europa, tal y como se pensaba entonces. La Serie A mantenía su estatus y era conocida como el campeonato doméstico más importante del momento, así como el más dificultoso.

Llegó, por lo tanto, Dennis Bergkamp a Milán para pugnar con los más duros, pero no logró imponerse, dado que, allí, las defensas eran sumamente intensas y le ganaban en ritmo. Tal fue así que no logró más que 21 goles en 72 partidos. A pesar de todo, logró ganar la Copa de la UEFA con el equipo milanés, convirtiéndose, también, en el máximo goleador de su equipo en la temporada 93/94 con 8 goles anotados en liga.

Se resarció de su negativo periplo italiano gracias a su llegada a Londres. Le costó carburar un año, hasta que, con la llegada de Arsène Wenger al banquillo del Arsenal, los gunners comenzaron a despuntar en la Premier League. Durante el camino de Bergkamp en tierras londinenses, su equipo logró alzarse con el campeonato liguero en tres ocasiones: 1998, 2002 y 2004. Asimismo, lograron el triplete en dos ocasiones, con la consecución de la Premiership, de la Community Shield y de la FA Cup.

No todo quedó entre clubes, ya que se recuerda, con gran aprecio, su paso por los mejores campeonatos de combinados nacionales. Formó parte de la selección absoluta de Países Bajos durante ocho años, participando en tres Eurocopas -1992, 1996 y 2000- y en dos Mundiales -1994 y 1998-. 37 dianas le permitieron consagrarse como el máximo goleador holandés del momento, hasta que Patrick Kluivert, en 2003, alcanzase y superase dicha cifra.

Para el recuerdo quedarán siempre sus majestuosos goles, como aquel que dejó fuera de la Copa del Mundo de 1998 a Argentina, o, incluso, el mítico control de espaldas contra el Newcastle que le permitió anotar uno de los goles más hermosos de la historia del fútbol. Dennis Bergkamp será siempre un mito indescriptible, con una calidad encomiable para hacer de futbolista. Muchísimos partidos que disputó, los cuales quedarán para la historia, dan fe de lo enorme que fue el holandés pisando el césped de tantísimos estadios del globo terráqueo. Una auténtica leyenda.

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