Deportivo Alavés
Análisis

El elogio del Alavés al fútbol de siempre

  • El conjunto de Abelardo marcha segundo en la clasificación demostrando cómo la sencillez bien ejecutada puede ser la mayor de las ventajas en esta Liga.

Una de las decisiones más importantes que debe tomar cualquier entrenador sobre su equipo es el modelo de juego a adoptar. Por supuesto, todos son lícitos, aunque lo verdaderamente importante es que el estilo coincida con las capacidades de los jugadores y la identidad del equipo.

En este sentido, el Alavés es uno de los equipos que mejor parado ha salido tras este proceso. La conjunción entre entrenador, plantilla y afición es absolutamente ideal y los resultados no hacen más que evidenciarlo. Desde la llegada de Abelardo al banquillo en diciembre de 2017, el conjunto babazorro ha sumado 61 puntos y en la clasificación total de lo que llevamos de 2018, se sitúan cuartos con 52 puntos, solo superados por Barcelona, Atlético y Real Madrid.

Ahora, tras diez jornadas de Liga, son segundos, con 20 puntos, a solo uno del Barcelona. Lo han hecho tras ganar seis de sus diez partidos, los tres últimos de manera consecutiva a rivales como Real Madrid, Celta y Villareal. Los números hablan por sí mismos y son espectaculares, sobre todo si tenemos en cuenta que el Alavés solo es el decimoquinto presupuesto salarial de la competición.

Las claves tácticas

Ante todo, el Alavés es un equipo versátil, que funciona como un reloj en cualquiera de los planes de partido. Generalmente, suelen presionar la salida de balón del rival, con más o menos intensidad y constancia, dependiendo del gusto de los adversarios por sacar la pelota jugada. Asimismo, suelen mantener una línea defensiva alta, haciendo muy incómoda la asociación del rival al estrechar el espacio.

No obstante, si son superados habitualmente en esta faceta, o si la calidad del rival lo obliga desde el inicio, hay un segundo plan, pues son capaces de armar a la perfección un repliegue bajo, capaz de resistir a asedios de todo tipo, en los que la capacidad aérea de Laguardia resulta decisiva. Su sistema de ayudas es muy efectivo, por lo que en la mayoría de ocasiones, el centro lateral es la única salida ante un equipo muy seguro, donde la colaboración de los mediocentros, Manu García y Tomás Pina, también es fundamental.

Su formación más usada es el 4-4-2, aunque, en ocasiones opta por incluir un centrocampista más y pasar al 4-3-3 o 4-5-1, algo que probó con éxito ante Real Madrid y Celta. En el plano ofensivo, el Alavés es un equipo que se siente cómodo en los ritmos altos de partido. Vive sus mejores picos en oleadas, como respuesta a algún estímulo positivo, y en comunión con la grada de Mendizorroza, cuando juega en casa.

La sublimación del centro lateral

A la hora de buscar la portería contraria, el Deportivo Alavés siempre elige un circuito de pases sencillo. Sus centrales siempre buscan la banda y a partir de ahí, los laterales comienzan a darle profundidad a su juego, ya sea en conducción, o a través de la combinación con los mediocentros o el extremo. Si los carriles están taponados, los pupilos de Abelardo no tienen problemas en sacar el balón en largo para que sus mediocentros y delanteros peleen arriba, algo de lo que también suelen sacar provecho, pues en el balón dividido pocos ganan en intensidad a los vitorianos.

Si hay algo que caracteriza a los babazorros es el gusto extremo por el centro lateral. Sea cual sea la manera de iniciar el juego, el fin de los pupilos de Abelardo es llevar el balón en pocos pases a la banda. Allí, la calidad de Jony e Ibai Gómez, ambos en un espectacular estado de forma, suele resolver con envíos al área. No en vano, el primero, uno de los grandes delfines del técnico desde su etapa en el Sporting, es el máximo asistente de la Liga, igualado con Messi, con cinco pases de gol; mientras que el vitoriano, además de una asistencia, ya ha marcado tres goles en el campeonato, aprovechando su llegada al área y su talentoso golpeo con ambas piernas. Asimismo, también ayuda en este faceta la constante presencia en campo contrario de Martín Aguirregabiria y Duarte, dos laterales capaces de crear mucha superioridad.

Por supuesto, el plan no tendría sentido sin el trabajo de dos delanteros clásicos de área. Rubén Sobrino, más móvil y Calleri, más estático, han sido los arietes más utilizados por el entrenador asturiano, sin olvidar a Borja Bastón. Todos ellos cumplen a la perfección con la misión de finalizar la producción ofensiva del equipo. Del mismo modo, también resulta fundamental la aportación de Pacheco desde la portería, quien gracias a sus numerosas paradas clave, se ha convertido en uno de los guardametas más cotizados de La Liga.

Además del balón parado y las segundas jugadas, a través los cuales suele generar muchos goles; y el contragolpe, donde las conducciones de Jony son fundamentales, otra de las características que definen a este equipo es la fe constante, como demuestran los cuatro goles logrados en el descuento, que han supuesto diez de sus veinte puntos.

En tiempos de complejidad táctica, el Alavés es un soplo de frescura para La Liga. Abelardo ha construido un equipo versátil, capaz de adaptarse a todos los estilos de partido, al optimizar los recursos clásicos del fútbol. Es difícil predecir hasta donde llegará este equipo, lo que sí está claro es que enfrentarse a él y superarlo, es uno de los grandes retos que ofrece el campeonato.

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