Análisis

El espinoso periplo ‘devil’ de Mourinho

Old Trafford sonrió con la oficialidad de la llegada de José Mourinho al banquillo de los red devils. Llegaba a Mánchester un entrenador con multitud de títulos y victorias en su haber.

Tras la infructuosa travesía de Louis Van Gaal como técnico del United, Ed Woodward confió en el portugués para volver a colocar en el mapa a un histórico del fútbol europeo. Y ya ha iniciado Mourinho su tercera temporada al mando del equipo inglés, con un recorrido agridulce para sus aficionados.

Consiguió, en su primera campaña vestido de rojo, un doblete que aun no ascendiendo más de la sexta plaza en liga, inspiró a los seguidores del club, invitándoles al optimismo. Derrotando a equipos como el Anderlecht, el Celta o el Ajax, el conjunto de Mánchester se alzó con la Europa League para la que se clasificó, la anterior campaña, con Van Gaal.

Asimismo, consiguió el triunfo en la final de la Copa de la Liga ante el Southampton, levantando el segundo trofeo de la temporada. Sin embargo, todo fue un espejismo, puesto que, al siguiente año, lo máximo que consiguieron los chicos de Mourinho fue el subcampeonato de la Premier League y alcanzar la final de la Copa de Inglaterra, perdiendo por la mínima ante el Chelsea. En su regreso a la Champions, el Sevilla sacó a relucir las carencias de los ingleses en octavos de final.

Con un juego que no aparentaba ser trabajado a diario, el United era ese equipo que ganaba por pundonor y nombre más que por otra cosa. Hasta que llegó la tercera campaña que comenzó con el enojo de las gradas del Teatro de los sueños.

Incongruencias

Las dos únicas grandes inversiones fueron dos jugadores con escaso nombre, no como su proyección, la cual estaba situada muy al alza. Fred, por 59 millones de euros, y Dalot, de 19 años, por 22 millones, arribaron a la ciudad inglesa para luchar con la elástica del United. No obstante, ocho jornadas de liga después, puede afirmarse que los futbolistas no son demasiado del agrado de José Mourinho.

Después de haberse disputado 990 minutos de competiciones oficiales, ambos han participado, en total, en 435 y 348 minutos, respectivamente. Es una clara señal de la inutilidad del proyecto que dirige desde el banquillo Mourinho, con decisiones contraproducentes que se suceden casi a diario. Además, el fútbol que practican los red devils es, cuanto menos, insípido y soporífero.

Uno experimenta sus partidos con el pensamiento optimista del alzamiento tan deseado del equipo. Sin embargo, una vez que rueda el esférico sobre el verde, el espectador comprende que sería casi un milagro que el United lograra colocarse como un grande actual.

En el apartado defensivo, Mourinho parece no instruir a los suyos. La estructura sobre la que se basa la defensa del Manchester United es calamitosa, y no precisamente por la existencia de nombres con malas características. Sea el que sea, el rival que se enfrente a ellos ve entre sus líneas un claro hueco por el que atacar. Es sumamente fácil atravesar la zaga del United, debido a malas posiciones en el campo de los jugadores que deben defender la portería de De Gea. Sin ir más lejos, que el Newcastle, con solo 2 puntos conseguidos en la presente liga, consiga desvirgar el marcador en dos ocasiones en tan solo 9 minutos es una evidente muestra del inútil sistema defensivo que impone Mourinho en su equipo. Pero la conexión que debería existir entre la línea más atrasada y el centro del campo para realizar la transición está neutralizada. Ni Pogba ni Matic son diferenciales, ya sea ofensiva o defensiva la transición.

Fred podría dar un punto de conducción ágil que facilite la basculación, pero el sistema naufraga cuando las referencias en el último tercio se encuentran desprovistas de apoyos que deberían llegar con movimientos entre líneas.

Al final, lo poco que consigue salvar el conjunto de Mánchester se basa en individualidades brillantes que deciden los encuentros, así como en una cantidad ingente de centros al área de los que se suelen rematar, con suerte, un 10%. El Manchester United de Mourinho vaga entre la penuria, y siendo aún octubre, se ahoga ante el pesimismo existente sobre el pensamiento de lo larga que aspira a ser la temporada para los rojos de Mánchester.

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