Reportajes

El revés elegante y silencioso de Andrés Gimeno

En el año 2004, tras dos décadas de colaboración, RTVE decidió prescindir de la voz del tenis en televisión, por tanto a pesar de que a la mayor parte de las nuevas generaciones no les suene su voz con golpe de drive suave y la sonoridad sutil de un revés de auténtico guante; en aquel año, a los 66 de edad ya había marcado a otras no menos importantes generaciones.

Por todo ello, pero fundamentalmente por ser un pionero en el tenis español –prácticamente el primer tenista profesional con nacionalidad española-, la noticia del fallecimiento de Andrés Gimeno a los 82 años de edad no ha pasado desapercibida para ninguno de los referentes del tenis español.

En aquellos años en los que el tenis aún estaba dividido entre el amateurismo y el profesionalismo, Gimeno firmó con Kramer, quedando en el lado de los por entonces mejores del mundo, junto a Laver o Rosewall, entre tros.  Manolo Santana, por su parte otro gran pionero y que le guardaba una enorme admiración, quedó en el circuito amateur.

Posteriormente, cuando en 1968 se produjo la unificación conocida como la «era Open” comenzó -en una segunda juventud tardía- a reafirmarse como el grandioso tenista que era. Ya había ganado el Conde de Godó en 1960, pero dejó para la historia su victoria en Roland Garrós en 1972, a la edad de 34 años y diez meses, un récord que sigue conservando a día de hoy.

El sentido recuerdo de Rafa Nadal

El tiempo dirá si Rafa Nadal logra rendirle el homenaje de romperle el récord, porque no merecería menor homenaje que otro campeón le sucediera en los libros de historia. De hecho, Rafa ha dejado el siguiente mensaje en redes sociales: “Hoy es un día muy triste para el deporte. Nos ha dejado para siempre Andrés Gimeno, uno de los padres del tenis. Te recordaremos siempre por tus éxitos en la pista, pero sobre todo por tu gran herencia humana y por tus valores. Descansa en Paz, Andrés. GRACIAS”.

Palabra de Nadal, casi palabra de Dios en el mundo del tenis -con permiso de Roger Federer- pues a veces con estos dos campeones creemos ver la escena que pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Es difícil reconocer a Adán y al Ser supremo, pues ambos son tenis hecho carne y divinidad. En el caso de Andrés, tenía madera para el tenis desde que nació en 1937 y comenzó a jugar en la escuela de su padre, Esteban Gimeno. Pero no solo en su raqueta, con la que disputó también la final del Abierto de Australia en 1969 y en 1970 fue semifinalista de Wimbledon, para retirarse definitivamente en 1973.

La voz del tenis español

Tenía madera para contar y cantar muchos de los éxitos de este deporte para el que había nacido, como todos los que relató en Televisión Española. Por eso era tan querido, porque relató el crecimiento del tenis español durante veinte años, hasta alcanzar su cénit con Rafa Nadal.

Gimeno comenzó a transmitir partidos de tenis en 1984 y dos años después nació Rafa Nadal. En 2005, justo un año después de finalizar su trabajo como comentarista, ganó su primer Roland Garros Rafa Nadal, pero durante aquellas dos décadas impartió su sapiencia en los micrófonos. Andrés tenía una raqueta en lugar de micrófono y supo relatar los pasos gigantes de Bruguera, Arrese, Corretja, los Sánchez Vicario, Conchita y un largo etcétera.

Silencioso revés

Sin ellos, sin Santana, sin Orantes y ahora sin Gimeno, Rafa Nadal no habría sido posible, porque este revés que ha conmovido y unido a todo el tenis español es un revés elegantísimo, como el suyo. Por ello, cuando en 2011 pasó por delicados momentos económicos, su mundo se volcó sin excepción con él en un homenaje.

Son muy pocos los elegidos, casi nadie tiene el drive en la raqueta y la voz, tanto como para haber entrado en el Salón de la Fama del tenis en 2009 y haber recibido la Orden del Mérito Deportivo concedido por el Consejo Superior de Deportes. Por esta razón, el deporte rey de la raqueta en España ha quedado un poco más en silencio.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*