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Argentina y el tango de los mundiales

Enrique Santos Discépolo solía decir que “el tango es un pensamiento triste que se baila”. Un baile impregnado de nostalgia y melancolía, de sentimiento y pasión. La misma pasión que sienten cada partido los cuarenta y tres millones de argentinos con su selección. Si el papel de Argentina en los últimos años estuviera amenizado con música, esta sería sin duda de tango. Sobre todo tras perder en la final de las dos últimas Copa América y el último Mundial, y de que ayer contra Nigeria estuvieran a punto de ser eliminados del campeonato del Mundo.

Y es que cuando la situación es complicada, casi imposible, y parece que ya no hay nada que hacer es cuando Argentina se crece, se supera y da lo mejor de sí misma. En plena crisis deportiva es como llegaba la Albiceleste a su última oportunidad, el partido contra Nigeria. Comenzó con mal pie, en su primer partido se dejó dos puntos contra Islandia y en el segundo perdió por un duro resultado de 0-3 frente a Croacia.

Pero en estos momentos en los que solo le valía ganar y mirar que no marcase Islandia es cuando Argentina se crece. O mejor dicho, cuando lo hacen sus seguidores. Los más de 25.000 seguidores que alentaban a su equipo en las gradas de San Petersburgo y los otros más de 40 millones que lo veían desde casa.

Argentina estaba ante una ‘final’ adelantada. Todo o nada era lo que se estaban jugando en noventa minutos, y aunque hacía falta un milagro en el cuadro de Sampaoli nadie bajaba los brazos. Al principio a la selección le costó, sobre todo durante los primeros minutos en los que Nigeria estuvo cerca de marcar con un remate de Etebo que terminó despejando la zaga argentina.

Fue cuestión de tiempo hasta que comenzó a funcionar la conexión Banega-Messi, hasta que se comenzó a llegar a la meta de Francis con cierto peligro y a tener opciones para adelantarse. Primera llegada al arco de Nigeria, y primera ocasión de peligro: Tagliafico envió un disparo desde lejos que se marchó muy desviado de la portería del guardameta nigeriano. Dos minutos más tarde, Messi intentó colgar un balón dentro del área para Higuaín que se marchó fuera tras rebotar en Ekong.

Mientras tanto, a Nigeria le valía con el empate para estar en octavos. Estaba replegada en su campo esperando una buena oportunidad a la contra, y cada vez que conseguía robar el esférico era capaz de causar auténtico pavor no solo al equipo rival, sino también a todos sus aficionados. A los doce minutos de partido llegó la primera ocasión seria de los nigerianos. Iheanacho pudo pegarle a bocajarro y sorprender a Armani, pero se hizo un lío y la mando fuera.

La conexión Banega-Messi triunfa

En el bando argentino Banega fue quien llevó el peso del equipo durante los primeros minutos. El fútbol de los de Sampaoli pasaba por sus botas. Creaba ocasiones de peligro y trataba de conectar con Messi, hasta que al cuarto de hora Argentina se adelantó en el electrónico. Un pase en profundidad de Banega llegaba a los pies del futbolista del Barcelona, que controló y con su pierna menos buena marcó un gol que le daba vida a su selección.

Con ese gol, Argentina estaba provisionalmente clasificada para octavos, donde de terminar así se medirían a Francia. Sin embargo, seguía estando presente el temor de que Islandia marcase en su partido contra Croacia, o peor aún de que Nigeria empatase el partido.

Por momentos parecía que Nigeria iba a empatar. De esperar replegada en su área la selección africana pasó a llegar con peligro, con balones envenenados al área de Armani– debutante en un Mundial en el lugar de Caballero-. En algunos tramos del encuentro Iheanacho fue un verdadero quebradero de cabeza para la zaga argentina, que tras el gol parecía haberse quitado la presión y se mostraba como un equipo diferente.

A la media hora de juego Di María intentó una internada en solitario hacia el área de Francis en busca del segundo tanto. La ocasión era manifiesta, tanto que la cortaron los defensas nigerianos haciendo una falta. Estaba a una distancia idónea para que Messi tirase a puerta y anotase, lo había hecho otras veces pero en esta ocasión el guardameta toco lo justo para desviar el tiro y acabó dando en el poste.

La réplica de esta acción llegó solo unos minutos más tarde cuando Nigeria se encontró a punto de marcar. Musa consiguió robar el balón y rebasar a Otamendi, estaba solo ante el portero y solo le quedaba lo más sencillo: rematar a puerta. Pero entonces volvió a aparecer Franco Armani para cortar la carrera del futbolista del CSKA de Moscú. Iheanacho intentó un centro antes del descanso que el guardameta argentino no tuvo excesivos problemas en atrapar.

Lo que había empezado como una noche épica para Argentina, de esas que quedan para el recuerdo, se vio empañada a los pocos minutos de reanudarse el partido. Las ocasiones de peligro de Nigeria eran escasas en un juego en el que Argentina estaba dominando y jugando como mejor sabía. Pero todo se volvió gris para los de Sampaoli y el tango volvió a resonar en la cabeza de los seguidores de la ‘albiceleste’. En una acción en un córner, Mascherano cometió un penalti en un córner. El árbitro no necesitó ni siquiera comprobar el VAR, lo pitó y Moses remató a placer para volver a meter en el partido y en el Mundial a Nigeria.

De repente en un abrir y cerrar de ojos, Argentina recuperó la presión con la que había jugado desde el gol de Messi, se convirtió en un conjunto errante sobre el césped de San Petersburgo y empezó a mostrar más claramente sus taras e imprecisiones. A pesar de que con el empate se clasificaba Nigeria, estos no se replegaron y buscaron otro gol con el que certificar su pase.

Rojo: de posible villano a héroe

Nigeria estuvo cerca de anotar con un disparo de Ndidi que Armani envió por encima del larguero. Argentina estaba contra las cuerdas, pero si hubo una acción con la que pudo haberse quedado K.O. fue en un mano a mano de Ighalo que el árbitro fue a consultar al VAR por una posible infracción de Marcos Rojo. Cakir la declaró involuntaria y el asunto no pasó a mayores.

La hinchada argentina podía seguir respirando tranquila, su equipo seguía con vida y a un solo gol de meterse en octavos, aunque apenas le quedaba un cuarto de hora para darle la vuelta al resultado. La bicampeona del Mundo estaba apurando los que podían ser sus últimos minutos en el Mundial, y no estaba dispuesta a regalar el pase a su rival. Sampaoli hizo cambios y metió a Pavón, Meza y el Kun Agüero: más pólvora arriba para tratar de dinamitar el partido. Higuaín mandó el balón por encima del larguero a las nubes, pero cuando apenas quedaban cinco minutos más el añadido apareció Marcos Rojo -el hombre que antes pudo haber provocado penalti- para con una volea salvadora tras el centro de Mercado meter a su equipo en la siguiente ronda.

El gol supuso un nuevo cambio de posiciones en uno de los grupos más abiertos del Mundial. Argentina volvía a ser segunda y de terminar así el partido estaría en octavos junto con Croacia. La sentencia llegó desde Rostov solo dos minutos más tarde, cuando Croacia anotó el gol que le acabaría dando los tres puntos contra Islandia y el pleno de victorias en fase de grupos.

Sin embargo, la incertidumbre no desapareció con el gol de Rojo conforme se agotaba el tiempo. Se convirtió en inquietud ante el hecho de que un nuevo gol de Nigeria le pudiera dar la vuelta al partido. Casi sucede, pues una vez cumplido el tiempo adicional tuvo que salir Armani para detener un balón que estaba armando Obi Mikel en la última oportunidad del choque.

El partido murió así, con el último intento de una selección nigeriana que aunque por momentos parecía estar haciéndose con el partido no pudo hacer nada frente a una Argentina que con mucho sufrimiento se terminó por meter en octavos. Ahora a los de Sampaoli les espera Francia, y esta vez no pueden fallar.

Ficha técnica

Nigeria: Uzoho; Moses, Balogun, Ekong, Omeruo (Iwobi, min. 89), Idowu; Ndidi, Etebo, Obi Mikel; Iheanacho (Ighalo, min. 46) y Musa.

Argentina: Armani; Mercado, Otamendi, Rojo, Tagliafico (Agüero, min. 79); Enzo Pérez (Pavón, min. 60), Mascherano, Banega, Di María (Meza, min. 71); Messi e Higuaín.

Goles: 0-1, M. 14: Lionel Messi; 1-1, M. 51: Moses, de penalti; 1-2, M. 86: Rojo.

Árbitro: Cuneyt Cakir (TUR). Amonestó a Balogun (min. 31), Mascherano (min. 49), Banega (min. 65), Obi Mikel (min. 90) y Messi (min. 93).

Incidencias: Partido de la tercera jornada del Grupo D del Mundial 2018 disputado en el Saint Petersburg Stadium de San Petersburgo (Rusia) ante 64.468 espectadores.

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