Tour de Francia
Opinión

El Tour de la discordia

7 de julio. Día de partida de un Tour de Francia 2018 que llega cargado de polémica. La resolución del Caso Froome ha sido mal gestionada y tan cuestionada que ha marcado la agenda ciclista del año. No es normal que a un deportista se le tenga en el alambre sin saber si es culpable o no, dejándole correr mientras se resuelve su caso.

Es verdad que tampoco se puede suspender a nadie sin pruebas concluyentes, un posible inocente no puede sufrir un castigo así. Pero una vez más el ciclismo ha quedado manchado por no ser diligentes en la resolución de los problemas. La organización del Tour, muy a lo suyo como suelen hacer, anunció hace una semana que Froome era persona “non grata”, que ni se le ocurriera aparecer por la salida, ya que estaba excluido como participante.

Bernard Hinault, la persona encargada del protocolo e imagen del Tour se vino aún más arriba y dijo lindezas del tipo “Froome no es historia del ciclismo, aquí no queremos a corredores sospechosos”. Dos días después, la UCI le daba el batacazo al Tour anunciando que Froome es inocente y queda exculpado de todo. Caso cerrado, unas cuantas caras rojas, y alguno que debería pensar en coserse la boca.

Por lo tanto, y es lo realmente importante, el número uno del ciclismo mundial y favorito a ganar su quinto Tour podrá participar de manera libre y fuera de toda sospecha. No lo tendrá nada fácil y no sólo porque las víboras anexas a la organización de la carrera han sembrado una imagen de odio y rencor hacia su persona que ha calado en parte del público, sino porque además esta será su cuarta carrera de tres semanas que corre de manera consecutiva, y viniendo de ganar un Giro de Italia durísimo, las piernas y la cabeza posiblemente no estén tan frescas como otros años.

Además, los rivales, que son muchos y buenos, han llevado en general un año bastante tranquilo, concentrando sus fuerzas para el Tour y posiblemente pensando que Froome iba a ser sancionado y que tendrían más margen para ganar. El primero de los grandes rivales del británico debe ser Nibali, el otro único que ya ha ganado el Tour de entre los inscritos. El italiano se ha marcado la ronda francesa como objetivo de la temporada, y siendo uno de los ciclistas que mejor se adapta a todos los terrenos y recorridos, no cabe duda de que será uno de los primeros a la hora de atacar y dar espectáculo, no tiene nada que perder y cuenta con un gran equipo en montaña, el Bahrain Merida, con Pellizotti, Pozzovivo y los hermanos Izaguirre, devotos absolutos de su líder.

Con ganas de demostrar más se quedó el año pasado Richie Porte (BMC), teniendo que abandonar por caída cuando mejor estaba, y esta vez viene con las pilas cargadas ante la que puede ser la oportunidad de su vida. La afición local centra todas las esperanzas en Romain Bardet (AG2R- LA MONDIALE). El escalador galo una vez más lleva sobre su espalda el peso de volver a dar un triunfo a los franceses después de, ojo esto no es un error, 32 años. En su contra tiene la contrarreloj y la etapa de pavés, pero a su favor tiene sus dotes de escalador y el apoyo de los galos, que desean ver como su héroe acaba con la racha negativa, con ese agujero negro que no permite a los locales ganar en su propia carrera.

Con la segunda posición en el Giro 2018 se presenta Tom Dumoulin (TEAM SUNWEB), que ha centrado la preparación del año en el Tour y al que favorece que los puertos de Francia son más tendidos y largos que en el Giro. Superdotado en todos los terrenos, especialmente en la contrarreloj, cuenta con la ventaja de la juventud de sus 27 años.

La baza española es la del flamante fichaje de Movistar, Mikel Landa. El vasco abandonó la estructura del Sky para ser el líder en el Tour, ser libre, y dejar atrás su etapa de gregario de lujo. Pero la estructura española no solo se presenta en la salida del Tour con el vitoriano, ya que con los mismos galones de líder surge Nairo Quintana, y además un Alejandro Valverde que siempre es un corredor a tener en cuenta para todo. Entre los tres, si trabajan unidos, pueden plantear el mayor desafío que haya sufrido el equipo Sky en toda su carrera, y complicar mucho la vida a un Froome que siempre intenta bloquear a los rivales imponiendo la superioridad de su equipo.

Como electrones libres con aspiración a todo emergen ciclistas como Dan Martin (Team Emirates), Rigoberto Urán (Education First), Jakob Fuglsang (Astana) Ilnur Zakarin (Kathusa-Alpecin), Adam Yates (MITCHELTON-SCOTT) y sobre todo Primoz Roglic (Lotto Jumbo) que progresa de manera espectacular con cada carrera en la que participa, y dado su fuerte carácter y competitividad está llamado a ser el corredor revelación.

Por supuesto, hay que destacar que el equipo SKY vuelve a ser, a priori, la mejor escuadra de la carrera, Al líder hay que sumar a Geraint Thomas y Egan Bernal, capaces de hacer puesto o incluso de ganar el Tour si participasen con otro equipo, el gran Wout Poels, mano derecha de Froome en la montaña, y corredores todoterreno como Kwiatkowski, Castroviejo, Moscon o Rowe.

Entre estos nombres debe estar el ganador del Tour, una carrera que a lo largo de la historia ha visto grandes gestas, desfallecimientos, agonía, emoción, pero también actos terribles de amaño, dopaje, engaño y coacción.

El Tour es lo mejor y lo peor del ciclismo. La carrera presenta un recorrido espectacular y variado, con unos corredores de un talento que hacía tiempo no se veía. Pero también está calentito con tanta sospecha, y por qué no decirlo, insultos poco velados. Será un Tour histórico, pero lo que no esta tan claro es que lo sea por temas deportivos.

Cesar Casas.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*