Análisis

En busca del calco de Messi

El diario de Ernesto Valverde debe estar repleto de hojas sobre sus vivencias en Can Barça. En las últimas, el técnico del FC Barcelona habrá plasmado su pensamiento referente al pilar más fundamental de su equipo. La lesión Leo Messi, ante el Sevilla FC en la pasada jornada de Liga ha puesto en serio riesgo los intereses más inmediatos de la entidad culé.

Se estimaron, poco después, unas tres semanas de baja, en las cuales iba incluida su ausencia en el Clásico de este domingo. Con un Madrid en horas bajas, cuyo entrenador mantiene su futuro pendiendo de un hilo, los blaugranas parecen atemorizados debido a la obligada suplencia de su mejor futbolista. Y es que la privación del encuentro ante el eterno rival no será solo un suplicio para el argentino. Medio mundo añorará los regates de tan abismal jugador en un partido que debería ser muy importante.

Ahora, el entrenador cacereño tiene una complicada situación a la que darle solución. La alternativa en la posición de Messi es una de las más complejas de atinar, puesto que es un futbolista con unas características únicas. Su regate, su visión, su conducción, su agilidad… Es el más completo del planeta. No obstante, un equipo nunca debe jugar solo alrededor de un ser, por lo que Valverde debe ser capaz de alinear a un sustituto que cumpla con sus propias funciones, permitiendo a los suyos jugar como un equipo en común.

Es cierto que el momento de su lesión no ha sido el mejor. Ante el Clásico, y con solo cuatro puntos de diferencia entre FC Barcelona y Real Madrid, los culés mostrarán una versión radicalmente distinta a lo acostumbrado. Sin embargo, Messi ya ha sido cambiado del esquema blaugrana en alguna situación, habiendo comenzado un partido (ante el Athletic Club) desde el banquillo. A pesar de ello, la trascendencia del evento obligará a Valverde a acertar de pleno con la elección de su sustituto.

Una tesitura de altos vuelos

Contra el Inter, en Champions, el técnico culé decidió dar entrada a Rafinha en sustitución de su jugador franquicia lesionado. El brasileño, ansioso por disputar minutos después de rechazar todas las ofertas que llegaron en verano, partió como extremo derecho, paralelo a Coutinho y externo a Luis Suárez. Aun así, Rafinha destacó por sus internadas al área y sus movimientos entre líneas, buscando la fluidez del balón en el último tercio. Esto es lo que necesita Valverde al no poder disponer de Messi, aunque, con el brasileño, el equipo pierde en desborde a la hora de afrontar los últimos metros. A pesar de ello, por su naturaleza del juego, Rafinha es la opción que más enteros posee de llevarse a cabo ante el Madrid.

La segunda opción más clara sería la entrada de Ousmane Dembélé como extremo puro. La fluidez se mantendría, pero el juego entre líneas se diversificaría, existiendo dos variantes entre las dos bandas, al jugar Coutinho en el costado izquierdo. El francés, si jugara, aportaría dinamismo en la transición, algo que con Messi no es necesario, pues el argentino parte como un mediapunta adelantado. Dembélé, a su vez, sostendría la capacidad goleadora y asistente de Lionel, un factor determinante con los compañeros que le acompañarían.

Quedan dos opciones en el tintero, aunque no parecen tener demasiadas posibilidades de formalizarse. Munir El-Haddadi, el revulsivo por excelencia de Valverde, permitiría al Barça apuntalar la línea de ataque con un segunda punta que fortalecería las virtudes de Luis Suárez. El uruguayo podría concentrarse en su tarea ofensiva con la seguridad de tener a su lado un compañero de perfil destino que pueda hacer fluir con alternativas el juego. Al otro lado, y mucho más difícil de experimentar, se sitúa la aparición de un Malcom que solo ha disputado veinticinco minutos oficiales. Su perfil, parecido al de Dembélé, aportaría más velocidad en las transiciones, algo que siempre es positivo, pero no parece ser el encuentro idóneo para su selección.

Si bien Messi es insustituible, como colofón hay que tener en cuenta que el fútbol es cambiante. No todo se hace de la misma forma, y el FC Barcelona, este año, cuenta con un banquillo de un nivel superior al de otros años. La prueba está en el partido tan increíble (con ovación del Camp Nou incluida) que realizó Rafinha en el último partido de Champions, y que, a buen seguro, le valdrán la titularidad en el Clásico.

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