Análisis

Equilibrio de fuerzas en Nápoles

La primera jornada de Champions del mes de noviembre no dejó a nadie indiferente. Uno de los encuentros más vibrantes (si no el que más) de la noche del martes fue el que se jugó en San Paolo. El Napoli de Ancelotti jugó un partido atractivo ante el PSG de Tuchel, el cual no logró atinar con la solución para batir a los italianos.

Los locales, precisamente, llevan varias semanas sorprendiendo en la Champions, después, de haber vencido al Liverpool hace dos semanas y de haber empatado en el Parque de los Príncipes. En San Paolo, sin más, se disputó un vibrante partido que estuvo a punto de decantarse del lado napolitano, a pesar de haber comenzado perdiendo por el gol de Bernat al borde del descanso.

Una partida estratégicamente planificada

Hasta el primer gol, en el descuento de la primera mitad, las líneas defensivas de ambos se mostraron muy sólidas y seguras en sus actuaciones. El aspecto físico tomó la nota dominante debido a las constantes transiciones de ambos conjuntos que señalaron sus intenciones. El PSG, fruto de su trabajado sistema, dominaba la fase posicional con un dibujo táctico que dispuso una zaga de tres centrales.

Los carrileros Bernat y Meunier actuaban casi como extremos, retrasando su posición cuando la fase defensiva lo requería. Arriba, con Mbappé y Neymar, y escudados por el centro del campo formado por Di María, Verratti y Draxler, aparentaba ser un equipo fuerte y equilibrado. Pero Ancelotti supo neutralizar a la perfección la movilidad de Draxler y de Di María en vertical, con un centro del campo potente (Hamsik, Allan y Fabián) que facilitó la transición y el repliegue, muy pegada a la línea defensiva, formando un denso bloque. Además, la presión la ejercieron individualmente con una consistencia constante, complicando el giro ágil al recibir de espaldas a los de Tuchel.

Los napolitanos intentaron sorprender con transiciones veloces gracias a pases largos hacia su tridente ofensivo, un arma muy peligrosa. Mertens, Insigne (este casi como mediapunta que se escora cerca de la banda) y Callejón se unían a un lateral que subía cuando el esférico circulaba por la banda contraria, confeccionando un grupo ofensivo en permanente conexión. Mertens, el hombre que lo hace todo, se dedicó a recibir de espaldas, tratando de arrastrar a las líneas parisinas, y soltar hacia los espacios creados. Además, intentaba hacer paredes con los mediocentros que daban dos pasos hacia delante para descolocar la presión de los visitantes.

Igualdad como máxima

El gol de Bernat, al filo del descanso, pudo haber descentrado los planes de Ancelotti, pero nada más lejos de la realidad. Con seriedad, el Napoli se impuso sobre el verde como el claro dominador del encuentro, sin participar con un fútbol posicional como trataba de hacer el PSG cuando recibía la posesión. Los locales jugaban rápido desde las bandas, con fluidos cambios de juego que comandaban Callejón e Insigne. Con dos posibles supuestos, la acumulación paciente de jugadores en el área rival o el desmarque del hombre objetivo, el Napoli comenzó a disparar más a puerta. Sin embargo, el PSG mantenía sus filas bien cerradas, amén de las cruciales paradas de Buffon.

El PSG, por su parte, recuperaba el balón gracias al frenético ritmo de juego de los napolitanos. A pesar de ello, llegó al área rival en contadas ocasiones, con pocos toques y sin causar peligro alguno a Ospina, más allá de un par de tiro de sus delanteros estrella. No obstante, el Napoli, con envíos adelantados desde la banda en busca de los delanteros causaban una gran sensación de amenaza. El problema llegó con la salida apresurada de Buffon en su área pequeña. Trató de tapar la recepción en solitario de Callejón, que se había filtrado en solitario. Esto causó el penalti que cambió el rumbo del encuentro.

Con Zielinski y Cavani en el Napoli y en el PSG, respectivamente, ambos equipos cambiaron un poco su planteamiento. A pesar de todo, y de ascender el ritmo con una vertiginosidad sensible, las ocasiones fueron de más a menos. Con la lesión de Mertens, el Napoli dejó de acechar tanto el área, lo que provocó la caída escalonada del ritmo del partido. Finalmente, puede decirse que, con las estadísticas en la mano, el Napoli mereció, quizá, los tres puntos. No obstante, el PSG logró un punto que puede ser decisivo en uno de los grupos más complicados de la UEFA Champions League.

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