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España busca el ‘sueño compartido’ en el Mundial de baloncesto femenino

Entre los próximos días 22 y 30 de septiembre el universo de la canasta estará pendiente de las islas Canarias. Tenerife acoge en estas fechas la decimoctava edición del Campeonato del Mundo en categoría femenina, que por primera vez en toda la historia del torneo se disputa en territorio español. La Federación Española de Baloncesto lo tiene todo preparado para que el torneo se convierta en el mejor de la historia y suponga el espaldarazo definitivo para el despegue del deporte de élite en mujeres.

De momento, un primer paso ya se ha dado: la cobertura mediática de este acontecimiento está siendo, por ahora, muy superior a la de ediciones anteriores. Sin duda, ayuda que la selección española, históricamente de segunda fila, haya crecido en paralelo a sus compañeros de la masculina y, desde hace ya un par de décadas, se haya instalado sin complejos entre las mejores. Sin ir más lejos, hablamos de la vigente campeona europea (2017) y subcampeona tanto mundial (2014) como olímpica (2016). Los triunfos de las chicas dirigidas por el incombustible Lucas Mondelo atraen cada vez más público a los pabellones y hacen crecer las audiencias de televisión.

Se espera de la selección nacional un buen papel, tanto por su buena trayectoria reciente como por su condición de anfitriona. Además, en la plantilla siguen estando muchas de las estrellas que tanta gloria han dado. Muchas, como Marta Xargay, Laura Nicholls o Alba Torrens, son todavía jóvenes pero muy experimentadas, con más de 100 partidos internacionales a sus espaldas; otras aportan el plus de veteranía, como Silvia Domínguez, Anna Cruz o, sobre todo, Laia Palau, quien a sus 39 años sigue dominando la posición de base y además capitaneando el grupo. Quizás en la convocatoria se eche en falta algo más de sangre fresca: la jugadora de menor edad, con 21 años, es María Pérez Araujo, hija de Ángeles, que también jugara con la camiseta roja en los ’80.

En la fase de grupos, España ha caído encuadrada en el C. Se enfrentará a Japón, Puerto Rico y Bélgica, rivales a priori asequibles (solo las norteamericanas deberían plantear algún problema) ante quienes no deberían sufrir para avanzar a las eliminatorias, y más teniendo en cuenta que el sistema de competición establece que pasan las tres primeras de cada grupo. El gran inconveniente es que si los cruces transcurren con la normalidad esperada, el enfrentamiento con Estados Unidos sería en semifinales. Por supuesto, las yankees son las grandes favoritas; no en vano han ganado siete de las últimas diez ediciones del Mundial, incluyendo las dos últimas. De hecho, en Turquía 2014 la final fue un España-Estados Unidos en el que las europeas dieron la cara pero se quedaron a 13 puntos de la victoria (64-77).

Otras rivales de entidad a las que habrá que tener en cuenta son Australia (tercera hace cuatro años), las siempre peligrosas francesas (nuestra principal oponente en competiciones europeas; de hecho, en los dos últimos campeonatos de Europa que España ha ganado las oponentes en la final eran las galas) y, por supuesto, Argentina.

Las gigantes albicelestes vienen como vigentes campeonas del Sudamericano, en cuya final derrotaron sorprendentemente a Brasil, y estuvieron también a punto de imponerse en el último FIBA Américas: solo Canadá pudo con ellas. Melisa Gretter y compañía se verán las caras en el grupo B precisamente con Australia, además de Turquía y Nigeria. El país del Cono Sur también es un buen ejemplo del grandísimo crecimiento mediático del baloncesto en general y del femenino en particular, puesto que será la primera vez que el torneo pueda verse allí en la televisión pública en abierto.

Una previa de Luis Tejo Machuca.

One Comment

  1. Espero que sepan evitar a USA en semis, porque es complicado superarlas

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