Francia
Reportajes

Francia: el glamur se recupera en París

París acogerá este domingo la final de la EURO 2016. La anfitriona Francia intentará retener en casa el cetro continental, como ya hiciese en 1984. Esta vez su contrincante será Portugal, en lugar de España -a la que venció 2-0 con goles de Platini y Bellone-.



Dieciséis años han pasado desde que la selección francesa de fútbol saboreó su último sorbo de champán. Aquel 2 de julio del año 2000, rodeados de una lluvia de confeti bajo el cielo de Rotterdam, Didier Deschamps levantó el último trofeo que reposa en las vitrinas galas: la Copa de Europa. Este domingo, el mismo protagonista -pero desde el banquillo- intentará regalar a su nación el tercer título continental.

Seis años más tarde de aquel episodio, Italia y Francia se volverían a ver las caras en una final: en concreto en la del Mundial de Alemania. Les bleus llegaron a la cita mundial con un equipo lleno de veteranos, condenados previamente al retiro por una parte significativa de la opinión pública, pero los Zidane, Barthez, Thuram, Sagnol y compañía tenían que decir su última palabra, completando un bloque compacto y de ensueño junto a jugadores de la talla de Makelele, Gallas, Henry, Abidal o Ribery.

La Francia de Raymond Domenech, tras quedar segunda de grupo, apeó a España, Brasil y Portugal, consiguiendo llegar a la gran final de Berlín frente a una Italia que había hecho lo propio con Australia, Ucrania y Alemania, a la que derrotó 0-2 con goles de Grosso y Del Piero. Aquella selección, dirigida por Marcello Lippi al más fiel estilo italiano, logró alzarse con el cetro mundial en la tanda de penaltis, tras unos primeros noventa minutos en los que hubo dos goles para cada bando y una prórroga marcada por la famosa expulsión de Zidane. Al final, los italianos acertaron en todos sus lanzamientos y los franceses fallaron el segundo.

[bctt tweet=»Desde Alemania 2006, Francia no había superado los cuartos de final en un gran torneo» username=»OlympoDeportivo»]

Desde aquel momento, Francia cayó en una depresión futbolística de la que ha tardado en salir, y es que desde Alemania 2006 los franceses no habían conseguido superar los cuartos de final en un gran torneo. Tanto en la Eurocopa 2008 como en el Mundial 2010 cayeron en la primera fase, mientras que en la EURO 2012 y en el Mundial de 2014 se quedaron en cuartos, apeados por España y Alemania, respectivamente.

Diez años más tarde, la historia le brinda una nueva oportunidad a los franceses, que han ido de menos a más en esta EURO 2016. Deschamps ha sido muy cuestionado en los últimos meses; primero por su decisión de dejar fuera a Benzema y Gameiro, y posteriormente por la falta de chispa en el juego de sus pupilos, con un esquema de juego en el que jugadores como Pogba se hallaban desubicados.

El técnico galo ha tenido en Dimitri Payet al jugador revelación de este torneo, quien salió al rescate en el choque inaugural contra Rumanía y también en el segundo partido, sellando la clasificación para octavos. A partir de ahí, el cambio de esquema (del 4-3-3 al 4-2-3-1) favoreció el juego y, especialmente, a Griezmann (que se colocaría en el centro, por detrás de Giroud, en lugar de tener que partir desde un costado). El delantero del Atlético de Madrid ha sido decisivo frente a las sorprendentes Irlanda (2-1) e Islandia (5-2), así como en semifinales frente a la temida Alemania (0-2).

José Antonio Vega.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*