Opinión Reportajes

Fernando Torres y los frágiles pies de los niños

Existe un sabio y edificante proverbio chino que afirma lo siguiente: «Las sociedades avanzan sobre los frágiles pies de los niños». Sentencia sabia y profunda que en el caso del fútbol y concretamente de la historia del balompié español y el Atlético de Madrid se puede identificar de manera absoluta en la figura icónica de Fernando Torres.

850 partidos oficiales y 298 goles

El tiempo es esa implacable esfera que mide los instantes y los convierte en pasado un instante tras otro, como voraz devorador de soles y lunas que responden al girar de una bella esfera azul en la que los seres humanos sueñan. Dicen que cada instante que pasa nos arrebata un pedazo de rostro, pero a Fernando jamás se lo arrebató, porque siempre tuvo cara de ‘Niño’.

Desde aquella lejana temporada 2000/01, en la que con el Atleti ardiendo en el infierno de la Segunda División hizo su debut un 27 de 2001 ante el Leganés en el Calderón, ese rostro ha permanecido inalterable. Inalterable en la memoria colchonera como enorme sucesor de Kiko Narváez en la idolatría del club e insustituible en el corazón de aquellos que poseen una manera muy diferente de vivir y sentir el fútbol.

Y es que el Atleti y el fútbol seguirán avanzando en los frágiles pies de los niños, de nuevos niños como Fernando. Ahora que es un ‘Viejo Niño’, cuando ha decidido reconocer que su físico ya no da para seguir avanzando, es tiempo para detenerse a recordar. Para no olvidar jamás su primer gol con la camiseta del Atleti en el Carlos Belmonte ante el Albacete con el que salió del infierno, para incidir que en otro tiempo decidió no caminar solo e incluso levantar una Champions vestido de ‘blue’ con un gol decisivo en el Camp Nou. También para cumplir su sueño en 2018 al coronar su carrera con su verdadera piel, con una Europa League; pocos días antes de marcharse con todos los honores en el Wanda Metropolitano bajo un torrente de lágrimas que recordaba las olvidadas aguas del río Manzanares.

Por todo ello ha llegado el momento para en su figura y el anuncio de su adiós, inmortalizar una frase de Píndaro: “El día precedente enseña el día que sigue”. Pues un día justo después su adiós otros niños recordarán que hubo un tiempo en el que un espigado ‘Niño’ les devolvió la ilusión, aquella que vuela en las alas de sus frágiles pies, sus botas.

Quién lo diría el verle, parece ser el mismo, pero tras la sombra que hoy proyectan sus botas, queda la luz de 850 partidos oficiales y 298 goles entre clubes y selección. Una Champions League, una Europa League y una FA Cup con el Chelsea, una Europa League con el Atlético y un Mundial y dos Eurocopas con la selección adornan su palmarés.

Dieciocho años que pasaron volando, y fundamentalmente una inmensa luz, esa zancada tan característica suya que nos congeló tras aquel pase de Xavi y el gol a Alemania en el Prater de Viena en la final de la Eurocopa de 2008, un instante para la historia en el que el tiempo por una vez se paró. Pues aquella irrepetible generación de jugadores españoles tuvo en una de sus características arrancadas, con la que le ganó en velocidad a Philipp Lahm y en una picadita cruzada por encima de la salida de Jens Lehmann, la firma de la ilusión, el inicio de un tiempo irrepetible en el que un inmenso sol nació al gol de nuestra selección.

Hoy desde el Imperio del Sol Naciente, Fernando anuncia el fin de sus días como jugador, esa fragilidad humana de nuestra memoria y genial pie, pero el comienzo de la historia de otros que le seguirán, aquel sol tras el que muchos sueños nacerán desafiando al tiempo con sus caras de niño…

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