Ciclismo francés
Reportajes

Francia está de moda

Más allá del fútbol, pocos países pueden presumir de un pasado ciclista tan esplendoroso y, a la vez, de un futuro tan prometedor como Francia. Durante años a la sombra, en una interminable sequía de resultados importantes, el país ha remontado el vuelo en las últimas temporadas. Atrás quedaron los tiempos en los que las aventuras de Voeckler y Chavanel cargaban con las esperanzas de toda una afición, ahora Francia pisa fuerte y opta a recuperar parte de su gloria con generaciones actuales y venideras gracias a una excelente gestión de cantera.

La buena salud del ciclismo francés es real y palpable, se está viendo en esta Vuelta a España con los triunfos de Nacer Bouhanni, Tony Gallopin, Alexandre Geniez y Thibout Pinot, de momento, además del liderato cosechado por Rudy Molard tras su extraordinaria escapada camino de Roquetas del Mar. Antes del corredor del Groupama hacía siete años, desde 2011, que ningún ciclista francés se vestía de rojo, precisamente Chavanel, uno de los más veteranos del pelotón con casi 40 primaveras.

Más allá de La Vuelta

Pero los resultados van más allá de la ronda española, en el pasado Tour se consiguieron otras tres victorias de la mano de Alaphilippe, por partida doble, y Démare. Además, el primero consiguió también el maillot de la montaña y Pierre Latour, del AG2R, el de mejor joven. No hubo suerte en el Giro, tampoco se apostó por él, pero Francia lleva 85 victorias en lo que va de año, más que nadie, y es tercera en el ranking UCI por naciones, muy por delante de España.

Si bien el ciclismo francés no gana la general del Tour desde 1985 con Bernard Hinault, en la actualidad candidatos no faltan. Romain Bardet, podio en 2016 y 2017, está destinado a conseguirlo. Hasta ahora, solo la dictadura del Sky, con Chris Froome a la cabeza, lo ha impedido. De no haber estado el conjunto inglés la suerte, a buen seguro, hubiera sido otra.

También Pinot sabe lo que es subirse al cajón de los Campos Elíseos, lo hizo como tercer clasificado en 2014 –y mejor joven- la temporada que Nibali entró de lleno en el olimpo de ilustres con la triple corona, pero desde entonces la falta de regularidad ha marcado su carrera. Aun se le sigue esperando, aunque en esta Vuelta se le ve suelto y con confianza, más después de cerrar una segunda semana espectacular con su triunfo en Lagos de Covadonga.

Más allá de hombres fuertes para las generales, en las llegadas masivas Francia también dispone de velocistas de calidad con Bouhanni (Giro y Vuelta) y Démare (Tour). De hecho, hasta que no llegó el ciclista de Groupama ningún sprinter de la casa había ganado una volata en la ‘Grande Boucle’ desde que Jimmy Casper batiera a Robbie McEwen y Erik Zabel en 2006. Otros corredores a los que hay que tener en cuenta son Christophe Laporte y Bryan Coquart, con multitud de triunfos en pruebas de entidad.

La travesía por el desierto también ha sido larga en las competiciones consideradas Clásicas. Los últimos héroes del país, Frédéric Guesdon y Laurent Jalabert, que en 1997 vencieron en la Paris-Roubaix y el Giro de Lombardía, respectivamente. Démare se encargó de romper el maleficio en 2016, casi veinte años después, con la consecución de la Milan-San Remo y Alaphilippe, el considerado nuevo ‘Valverde’ del ciclismo patrio, continuó la fiesta este 2018 al imponerse con autoridad en la Flecha Valona, causas del destino, ante el corredor del Movistar.

Alaphilippe huele a campeón

El de Quick Step es, precisamente, sobre el que hay depositadas mayores esperanzas. Con 26 años acumula un palmarés espectacular con victorias en Tour, Vuelta, Dauphine y San Sebastián, entre otras. Es regular, polivalente, listo, rápido y uno de los firmes candidatos a vestir el arcoíris en los próximos mundiales de Innsbruck. En los anteriores quedó décimo en un circuito que no se ajustaba a sus características, esta vez lo tiene todo a favor para colgarse el oro. Veremos.

Con menos cartel, pero mismo olfato destacan Warren Barguil, Tony Gallopin y Pierre Rolland, que sirven igual para un roto que para un descosido. El del Fortuneo solo tiene cuatro victorias como profesional, pero todas ellas en el Tour de Francia, donde también guarda con cariño un jersey de la montaña, y La Vuelta. Ha tonteado con los miuras en las generales y, además, rinde bien en el calendario de clásicas, con top 10 en Lombardía y Lieja. Y en las fugas, donde siempre es uno de los más vigilados.

Lo mismo pasa con Rolland, que se ha ganado el respeto de todo el pelotón a base de entrega y sacrificio. Gregario cuando debe serlo, líder cuando no queda otra y cazaetapas en su tiempo libre. Este mes ya se ha dejado ver en algunas escapadas de la Vuelta, el único triunfo que se le resiste en una grande. También ha coqueteado con el podio (cuarto en el Giro de 2014).

No se le puede dar un metro, al igual que a Gallopin. Etapa en Tour, Vuelta y París-Niza, posee además una Clásica de San Sebastián que podrían ser perfectamente tres, pues se ha quedado con la miel en los labios en otras dos ocasiones. Con 30 años está en el mejor momento de su carrera deportiva y lucha por meterse dentro de los quince primeros espadas en Madrid.

Futuro prometedor

Si ya ilusiona lo que hay, lo que está por llegar no debería ser menos. Ciclistas que se encargarán de aumentar los logros del país en los mejores escenarios, como Pierre Latour, un excelente escalador aún verde para un top 5 en una grande, pero con victoria ya en la Vuelta, nada más y nada menos que en la Sierra de Aitana frente a un duro rival como Atapuma, y una excelente presentación en el pasado Tour, donde consiguió el jersey blanco.

Otros corredores jovencísimos como Lilian Calmenaje y Alexis Gougeard también saben lo que es alzar los brazos en la ronda española, todos ellos dentro de estructuras francesas. David Gaudu, noveno en la Flecha Valona de 2017 y duodécimo en la pasada Volta a Catalunya es otra de las promesas a tener en cuenta, como Nan Peters, que a puntito estuvo de dar la sorpresa estas pasadas semanas en la Ribera Sacra, o Loic Chetut, ciclista muy combativo que ya se ha hecho internacionalmente famoso tras correr con el buzo roto buena parte de la jornada con final en La Covatilla.

¿Qué ha llevado a Francia a la élite de nuevo? Pues algo muy sencillo como la buena estructura de sus federaciones, con una excelente organización del trabajo y un musculoso calendario de carreras tanto en base como en profesional. A parte, organizadores y patrocinadores de calidad, muy involucrados en el sistema y, como no, sus equipos. Hasta siete estructuras profesionales: Groupama y AG2R -como World Tour- y Cofidis, Delko, Direct Energie, Vital Concept y Fortuneo -como continentales-.

Con estos ingredientes, los resultados irán llegando. La lista es larga y no todos conseguirán afianzarse en la élite, pero lo importante es que no falten opciones. Francia vuelve a la élite, el ciclismo lo agradece.

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