Guía para seguir la Ryder Cup
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Guía para seguir la Ryder Cup 2018

La competición más mística del mundo del deporte es una de las pocas en las que Europa participa como equipo, más allá del experimento de la Laver Cup en tenis y algunas competiciones menores en billar o bolos. Pero esto no siempre fue así. La Ryder Cup nació en 1927 como un enfrentamiento entre el Reino Unido y Estados Unidos, pero no fue hasta 1979, cuando Severiano Ballesteros consiguió que las Islas Británicas -que acababan de incluir a Irlanda- aceptaran en el equipo a golfistas de Europa continental.

Desde entonces, Europa domina al bando americano por 10 triunfos a 8 (11 si añadimos un empate en 1989 que le permitió retener la Copa), y se ha impuesto en ocho de las últimas once ediciones. El factor campo ha tenido un peso específico muy importante a lo largo de la competición (el equipo de casa se impuso en 13 de las 19 ediciones desde 1979)

Sistema de selección

Cada equipo cuenta con doce jugadores, que son elegidos siguiendo un sistema mixto. Ocho de ellos se clasifican por ranking, mientras que los otros cuatro son invitaciones personales del capitán.

El capitán es normalmente un jugador de prestigio, por lo general en las últimas etapas de su carrera o recientemente retirado, lo que suele traducirse en que no forma parte de la lista. El capitán elige también qué jugadores participan en cada sesión.

Sistema de puntuación

En la mayoría de torneos de golf profesional, el sistema de competición es el llamado ‘medal play’, en el que cada jugador cuenta los golpes totales que da durante todo el recorrido, y resulta vencedor quien menos golpes haya dado. Por contra, la Ryder Cup se disputa en formato ‘match play’, en el que no se compite contra el campo, sino contra el oponente -o en su caso, la pareja rival- para ver quién gana más hoyos. En partidos de uno contra uno o dos contra dos, el marcador cuenta uno por uno los hoyos que va ganando cada bando, siendo indiferente el número de golpes totales.

Esta modalidad de juego invita a jugar tomando riesgos, ya que incluso un error garrafal, que obligue al jugador a dar tres o cuatro golpes más de la cuenta, no tendrá mayor consecuencia que la pérdida de un hoyo, empezando sin mochila en el ‘tee’ del siguiente.

Así, como se ve en las siguientes imágenes, el sistema de recuento de la Ryder se basa en partidos 1 vs 1 o 2 vs 2, en cuyo transcurso, o bien ambos contendientes llevan el mismo número de hoyos ganados (empate, conocido como A/S-All Square), o bien uno de los equipos lleva ventaja sobre el otro por un hoyo (1UP), dos hoyos (2UP), y así sucesivamente.

Los partidos en los que Europa lleve ventaja estarán coloreados de azul, mientras que los partidos teñidos de rojo tendrán iniciativa americana. En el centro, normalmente se indica el hoyo por el que transita el partido (en un campo de golf hay 18 hoyos), marcándose con una F si el partido ha terminado. En este último caso, se suele indicar cómo finalizó el partido, con una fórmula del tipo 3&2 (tres hoyos de ventaja y dos por jugar, lo que implicaría el final inmediato del partido). Cuando un partido concluye, se otorga 1 punto al equipo ganador, o 0,5 puntos a cada escuadra en caso de empate.

En la Ryder se distribuyen 28 puntos en otros tantos partidos distribuidos por sesiones a lo largo del fin de semana del modo que se indica en el siguiente apartado, lo que significa que el equipo que obtenga 14,5 puntos conquistará la Copa. En caso de empate a 14, el vigente campeón conserva el trofeo, lo que en este caso favorecería al equipo americano. El marcador total suele ser visible en todo momento en la realización televisiva.

Sesiones

La Ryder Cup se disputa de viernes a domingo. Los viernes y los sábados acogen los partidos por parejas, en doble sesión, mientras que el domingo se juegan los individuales.

El viernes por la mañana se abre la competición con la sesión matinal de ‘fourballs’. En este formato, cuatro parejas de un bando, cuya composición y orden eligen los capitanes (sin saber la composición y orden de las parejas rivales) se enfrentan a otras tantas del rival.

En estos cuatro partidos, cada jugador utilizará su propia bola, y en cada hoyo se confrontará el mejor resultado de los dos jugadores que conforman cada pareja. De este modo, se repartirán los primeros cuatro puntos. En la sesión de tarde de ‘foursomes’, cada capitán volverá a elegir cuatro parejas (pudiendo utilizar jugadores del turno de mañana), y se competirá en idénticas condiciones, con la diferencia de que cada pareja utilizará una sola bola, que los dos jugadores irán golpeando alternativamente para conformar un único resultado en cada hoyo, que se confrontará con el resultado de la otra pareja.

El sábado se repetirán la sesión matinal de ‘fourballs’ y la sesión vespertina de ‘foursomes’, con la elección de parejas siempre a discreción del capitán. Para el cierre de la jornada de sábado, se habrán disputado cuatro sesiones con cuatro partidos cada una, con lo que se habrán repartido ya 16 de los 28 puntos. Esta modalidad tan particular de competición, en la que la comunicación y el trabajo en equipo son tan importantes, ha permitido a los europeos, en muchas ocasiones más unidos como equipo, superar a equipos americanos mejores sobre el papel, pero menos acostumbrados a jugar en pareja.

El plato fuerte llega el domingo. Los doce jugadores convocados se enfrentarán a sus homólogos al otro lado del charco, y el capitán sólo podrá disponer el orden en que salen a escena. Este detalle, que puede parecer menor, ha sido decisivo en numerosas Ryder como el milagro de Medinah de 2012, en el que Chema Olazábal situó a sus pesos pesados en los primeros partidos para realizar una carga que pudiera permitir a los europeos soñar con una remontada inédita, que al final se produjo tras dos días aciagos en los individuales. Los individuales se realizan en una sola sesión que reparte los 12 puntos restantes.

El formato propicia que la incertidumbre sobre el resultado final suela mantenerse hasta los últimos instantes de la sesión individual, y ganar el punto definitivo de la Ryder suele ser considerado entre los jugadores como un sello de oro en su trayectoria.

Equipos

Tradicionalmente, el equipo europeo ha hecho valer el factor campo en la Ryder -25 años han pasado desde el último triunfo americano en suelo europeo-, a menudo con equipos que sobre el papel no presentaban tantas figuras como el oponente. Esta vez, llegan a la cita con el actual número 1 mundial en nómina (Justin Rose), y una escuadra que mezcla la juventud con la veteranía que el capitán ha introducido con sus elecciones: Ian Poulter es tal vez el hombre que mejor ha entendido esta competición desde Seve Ballesteros, y puede llevar en volandas con su carácter al equipo.

Sergio García y Henrik Stenson no llegan en un buen estado de forma, pero son dos tótems que pueden suponer un gran valor añadido en una competición tan emocional como la Ryder. Paul Casey es un golfista sólido y con gran experiencia tanto en el circuito americano como en el europeo. En cuanto a los golfistas que se clasificaron por puntos, Francesco Molinari destaca por su gran año, con victoria en el Open Británico y segundo puesto en el PGA, gracias a su juego recto y preciso. Rory McIlroy es, por trayectoria, el puntal de equipo, y siempre se crece en esta competición, mientras que Jon Rahm y Tommy Fleetwood son dos estrellas emergentes con gran potencial que probablemente jugarán su primera Ryder de muchas. Noren, Olesen y Hatton, si bien parecen partir desde un segundo plano, están en la lista por méritos propios, y la Ryder siempre deja grandes actuaciones de protagonistas inesperados.

El equipo americano aterriza en París para defender la copa con uno de los mejores equipos de su historia por ranking y estado de forma, situándose en una posición de claro favorito. Siempre sobrado de grandes figuras, esta vez los yankees parecen haber encontrado además una generación capaz de igualar a los europeos en ‘carácter Ryder’ tras su clara victoria en Hazeltine en 2016, donde jugaron seis de los jugadores que conforman el núcleo duro del equipo de este año (Johnson, Koepka, Spieth, Reed, Fowler y Mickelson, todos ellos entre las grandes figuras del golf mundial, repartiéndose entre los cuatro primeros 8 de los últimos 16 majors).

El reciente regreso triunfal de Tiger Woods, ganando a los 29 mejores jugadores del mundo podría eclipsar al resto del equipo, intimidar a sus propios compañeros y desviar el foco mediático. Debutan Justin Thomas, ex-número 1 del mundo y ganador del PGA 2017; Bryson de Chambeau, fulgurante aparición en los últimos dos meses y golfista atípico (estudió físicas y es el único jugador que tiene todos sus palos de la misma longitud) y Tony Finau, la última invitación decidida por el capitán. Regresan los veteranos Bubba Watson y Webb Simpson.

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