Análisis

La agradable sorpresa del Bournemouth

El fútbol europeo vive sumido en un vórtice completo de locura. En Inglaterra, más concretamente, hay solo nueve puntos de diferencia entre los ocho primeros clasificados de la Premier League. Liverpool, Manchester City, Chelsea, Arsenal, Tottenham… Son los más destacables debido a su buen hacer durante lo acontecido ya en el torneo doméstico. No obstante, en esta temporada ha emergido una entidad que, sorprendentemente, se ha situado en los puestos más altos. El Bournemouth de Eddie Howe es el sexto de la Premiership gracias a los 20 puntos conseguidos en la diez primeras jornadas.

Con varios partidos apasionantes a su favor y otros en su contra, se ha ganado el respeto de todos. Y es que su fútbol no es lo más estético que uno podría pensar desde la base. Tiene varios defectos importantes que lastran, en gran medida, el potencial que aparentan tener los cerezas. Sin embargo, su capacidad ofensiva, con un dibujo táctico más que agresivo, avasalla constantemente las aptitudes de sus rivales. El desgaste físico se hace notorio cuando juegan un partido, viendo su rival cómo deben adaptar su esfuerzo para no finalizar sometidos al exigido estilo del Bournemouth.

Velocidad punta por bandera

Los Cherries no dominan. La posesión no es su fuerte; no la repudian, pero tampoco la buscan. Prefieren basar su fútbol en unas transiciones muy rápidas para poder llegar al área rival con la mayor cantidad de jugadores posibles. Howe es consciente de la plantilla que posee, la cual gestiona de maravilla, pero conoce los puntos más fuertes de la misma, y uno de ellos son sus tres armas principales. Tiene tres delanteros que facilitan la tarea ofensiva. Con un esquema diseñado como un 3-4-3, los jugadores Fraser, Wilson y Brooks copan el último tercio del terreno de juego. Su influencia en el juego llega con unas rotaciones entre sus posiciones a un ritmo vertiginoso, tratando de apoyarse mutuamente para crear espacios.

La tripleta ofensiva del AFC Bournemouth es la principal culpable del gran éxito que cosechan los cerezas. — AFC BOURNEMOUTH

Estos se buscan siempre con pases adelantados, buscando la filtración del cuero entre la defensa rival para que uno de los tres delanteros lo cace. Siempre aparece uno de los tres para arrastrar parte de la zaga contraria, provocando así un desbarajuste organizativo que el objetivo del pase al hueco puede aprovechar con una potente internada. Así, la tripleta ofensiva del Bournemouth goza de una cantidad ingente de ocasiones en las que se enfrentan, mano a mano, contra el guardameta rival. Es, por lo tanto, la capacidad goleadora la que define por completo el ideario futbolístico de los soldados de Howe.

El nexo entre la zaga y la sala de máquinas

En el centro del campo son dos los futbolistas que hacen el trabajo sucio normalmente. Lewis Cook, llamado a ser una auténtica estrella; y Jefferson Lerma, fichaje flamante proveniente del Levante, son los que se dedican a surtir de diferentes situaciones a sus compañeros. Los carrileros, siempre con un recorrido largo sobre sus bandas, forman en la zona final del verde una línea de cuatro (al subir aquel que acaba teniendo influencia, mientras que el otro queda en una posición más retrasada). Cook y Lerma alternan sus posiciones para jugar, a la hora de armar el ataque por banda, uno delante del otro, quedando una fila entre ambos en el centro. La transición ocurre con una velocidad pasmosa, acelerando el proceso gracias a la predisposición de ambos.

Además, esta colocación trata de acoplar a los centrales con el pivote más retrasado. Estos suelen avanzar metros cuando deciden iniciar la jugada desde la primera línea. De esta forma, el mediocentro más atrasado puede completar la zaga de nuevo. A pesar de que la teoría se sustenta en un equilibrio comprensible, la práctica no deja en buen lugar a los pupilos de Eddie Howe. No son precisamente cuantiosos los partidos en los que su actuación defensiva destaque por doquier. Se une, a las notas más positivas que resumen la temporada del Bournemouth, una fragilidad sensible en el aspecto defensivo que deben corregir si quieren optar a mantenerse como el verdadero equipo revelación.

Es, sin duda, un club que está sorprendiendo a propios y a extraños. Aún queda muchísima tela que cortar, y no sería la primera vez que hay que reseñar lo fugaz que aparenta ser una buena campaña. El descenso del nivel siempre puede aparecer y, en un equipo que no es histórico, es una seria amenaza. Pero el Bournemouth parece un equipo sólido, con las ideas muy claras y con aspiraciones optimistas para los suyos. Queda esperar para comprobar si la madurez de los cerezas termina siendo permanente.

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