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La Copa es blanca y centenaria

La Copa del Rey no ha terminado como todos esperaban. El Valencia CF ha sido capaz de saltar por encima del FC Barcelona para levantar su octavo trofeo copero ante la inutilidad del sistema de los de Valverde. Y es que los ches han alcanzado la gloria en una temporada que ha terminado, como bien avisó Marcelino antes del partido, con una guinda preciosa. Han podido alzar al cielo el trofeo con una demostración de fútbol y de ilusión en una noche sevillana teñida de valencianismo. La historia es ya centenaria y el Valencia es un equipo con mayúsculas. Gracias a una final favorable a los ches ante un Barcelona casi inútil.

Golpes asfixiantes con inteligencia

El guion del encuentro era claro. El Barcelona de Valverde se plantó en el césped del Villamarín con la intención de dominar al Valencia por medio del balón. Marcelino es un tipo sabio y conocía las virtudes de su rival, al que esperó desde el pitido inicial en campo propio. Aunque bien pudo romper de un tajo el guion Valverde a los cinco minutos del comienzo del partido. Ante la presión che en campo culé, Lenglet regaló un balón idóneo a Rodrigo, que se situó cara a cara con Cillesen. Tras driblar al meta, el español disparó ante la expectación de las gradas, pero un sublime Piqué apareció sobre la línea de meta para despejar el que hubiera sido el primer tanto de la noche.

El partido transcurrió con normalidad, optando el Barcelona por construir en campo rival. Sin embargo, los nervios de otro posible descalabro provocaron varios errores que terminaron por motivar al Valencia. Los ches se hicieron con el balón y comenzaron a disfrutar de un encuentro más igualado. Y fue ahí cuando los pupilos de Marcelino hicieron esa magia que tanto a sorprendido esta temporada. Tras un maravilloso envío de Paulista en largo, Gayà recorrió el carril izquierdo hasta llegar a la esquina del área culé. El lateral puso un caramelo en la bota a Gameiro, quien rompió a Alba con un recorte magistral. Y fusiló por completo a un Cillesen que hizo la estatua, dejando mucho que desear ante el primer tanto de la final.

Gameiro, protagonista de la final de la Copa del Rey.

La escasa profundidad de un Barcelona con Messi como falso nueve, ahogado por completo, anulaba al propio equipo culé. El Valencia era consciente de la situación y se aprovechó de un sistema blaugrana que estaba echando mucho de menos a Luis Suárez. Ante esto, emergió la figura de la noche. Daniel Parejo se vistió de gala para conducir a los suyos, una vez más, a la meta del Barcelona. Tras un pase sublime del mediocentro, Soler ganó a Alba en carrera y puso el balón con un centro preciso en la cabeza de Rodrigo. Y el español, como es lógico, no falló para poner el segundo en la segunda noche más aciaga de Valverde. Y, con poco más, terminó una primera mitad bañada de horchata.

Sufrir es fútbol y bien vale una Copa del Rey

Valverde sabía que la plata se le estaba escapando y quiso evitarlo con Vidal y Malcom. Los dos cambios permitieron al Barça asfixiar al propio Valencia en su campo, con una intensidad mayor para evitar los contraataques ches. Messi fue el que decidió dar sustos a los momentáneos vencedores, con ansia por marcar y recortar la distancia en el marcador. Sin embargo, su internada más peligrosa se topó con el palo de la portería. Tras dejar atrás hasta a tres rivales, su disparo con el exterior del pie siniestro rompió en la madera ante la pasividad de los jugadores.

Nada podía hacer Valverde ante el bloque sólido de Marcelino, que continuaba esperando a un Barcelona desesperado. Con Piqué ya situado casi como delantero, los culés volvieron a asustar a Doménech. El central catalán recibió un buen pase en el área, pero su remate al primer toque se marchó muy desviado. No obstante, ya en el último cuarto del partido, se subió al carro el Barça gracias, como de costumbre, a Messi. En un saque de esquina, Lenglet remató a bocajarro, pero su testarazo chocó con el poste. Sin embargo, el rechace cayó sobre la bota del argentino, que logró enviar el cuero al fondo de las mallas.

Rodrigo, uno de los goleadores de la final de la Copa del Rey.

El esférico se había teñido por completo de azulgrana y el Valencia no podía reaccionar. Encerrado en su propio campo, los culés eran demasiado rival y se limitaron a esperar con paciencia y evitar los nervios. El Barça seguía tocando, tocando y tocando alrededor del área valencianista, plagado de jugadores de ambos equipos. Pero ni Aleñá, ni Malcom ni Messi eran capaces de internarse entre unas líneas ches muy bien compactadas. Y es que Valverde estaba echando mucho de menos al Coutinho que provenía del Liverpool. Un extremo que no dio ni una nota positiva en todo el partido y que mermó mucho los intentos ofensivos culés. Y los intentos del Barça no dieron con la puerta ni una vez más, a pesar de que Guedes falló hasta tres ocasiones increíbles casi sin jugadores blaugranas. Pero no importó. Porque el Valencia es el nuevo campeón de la Copa del Rey en una final de infarto y de mucho fútbol. Y Marcelino ha hecho rey de la Copa a los del Turia, ya centenarios.

Ficha técnica

FC Barcelona: Cillesen; Semedo (Malcom, min. 46), Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Busquets, Rakitic (Aleñá, min. 77), Arthur (Vidal, min. 46); Coutinho, Sergi Roberto, Messi.

Valencia CF: Doménech; Wass, Garay, Paulista, Gayà; Soler, Parejo (Kondogbia, min. 65), Coquelin, Guedes, Rodrigo (Diakhaby, min. 87), Gameiro (Piccini, min. 72).

Goles: 0-1, Gameiro (min. 21); 0-2, Rodrigo (min. 33); 1-2, Messi (min. 73).

Árbitro: Alberto Undiano Mallenco. Amonestó a los blaugranas Busquets (min. 61) y Vidal (min. 89); y a los valencianistas Gayà (min. 53) y Kondogbia (min. 70).

Incidencias: final de la Copa del Rey 2018/19 disputada en el Estadio Benito Villamarín de Sevilla ante 53.698 espectadores.

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