Oliver Bierhoff
Reportajes

La época de oro de Oliver Bierhoff

Que los comienzos en el mundo del fútbol suelen ser complicados es algo que hoy en día la mayoría de aficionados sabe; que es muy complicado hacerse un hueco en un equipo de alto nivel, también. Y a esto le tenemos que añadir que las cosas buenas tardan en llegar, ya sea en el deporte o en la vida en general. Si no, que se lo pregunten a Oliver Bierhoff, futbolista alemán que en el origen de su carrera abandonó su país en busca de suerte en el fútbol, y que tuvo que esperar a la Eurocopa de 1996 para anotar el gol que más fama le daría después.

Jugó en nueve equipos, cuatro ligas diferentes en las que anotó cerca de doscientos goles para convertirse en uno de los futbolistas más destacados de los años noventa. Bierhoff se desempeñaba en la posición de delantero centro. Como jugador destacaba por ser un especialista en los remates de cabeza, con los que anotó varios goles a lo largo de su carrera para su club y para la selección nacional. De hecho, es recordado como uno de los mejores cabeceadores de su época, además de por la potencia en sus disparos.

Sin embargo, el inicio de su carrera futbolística no fue tan positivo como se podría intuir. El teutón comenzó su trayectoria deportiva a finales de los años ochenta en su país natal, en las filas del Bayer Uerdingen. Posteriormente disputó dos temporadas en el Hamburgo y, tras un breve paso por el Borussia Mönchengladbach, en 1990 decidió emigrar a Austria y fichar por el Casino Salzburg.

Despegue como goleador

No había marcado muchos goles en la Bundesliga, pero fue en la Liga austríaca donde empezó a destaparse como goleador. Su buen papel en el conjunto de Salzburgo, donde anotó 32 goles en 23 encuentros, sirvió para que el futbolista germano llegase al Calcio al finalizar esa temporada. Aterrizó en el modesto Ascoli, que había descendido a la Serie B al acabar la campaña, y allí jugó más de 100 partidos durante cuatro temporadas en las que anotó cerca de 50 goles.

Esos cuatro años y 47 dianas en el Ascoli fueron solo el antecedente de la que sería la mejor época de su carrera. El Udinese se había interesado en hacerse con los servicios del ‘tanque’ alemán y decidió apostar por él para las siguientes temporadas. Allí marcó 57 goles en 86 partidos, y se convirtió en una leyenda. Una leyenda que se terminó de consagrar en su última temporada con el conjunto de Udine, en la que terminó como máximo goleador del Calcio con 27 dianas.

La Eurocopa que le hizo brillar

Como internacional disputó 70 encuentros y vio puerta en cerca de 40 ocasiones. Pero el momento de mayor esplendor con la selección llegó con la consecución de la Eurocopa de 1996, en la que sus goles valieron su peso en oro. Nunca mejor dicho, porque precisamente a Oliver Bierhoff se le recuerda por anotar contra República Checa el primer ‘Gol de oro’ en la historia del fútbol internacional, con el que Alemania se consagró como campeona de Europa.

La Eurocopa se celebró en Inglaterra, donde apenas 100 años antes se había inventado el fútbol moderno y a la final llegaron las dos selecciones favoritas para hacerse con el título: por un lado la República Checa y, por el otro, Alemania.

El combinado alemán, como era habitual, llegó a la final sin apenas complicaciones. No sumó ninguna derrota en su fase de grupos, en la que ya se vieron las caras las dos finalistas, y tan solo terminó un partido con empate, frente a Italia.

En cuartos de final, Alemania se midió a Croacia, en un encuentro en el que, pese a que se adelantó desde el punto de penalti, terminaron remontando el partido con un gol de Matthias Sammer.

Mientras, la selección de la República Checa fue de menos a más en la competición, y a pesar de que tuvo que esperar hasta el último momento para tener garantizado su pase de la fase de grupos, terminó por llegar a la final. En cuartos venció por la mínima a Portugal, y su pase a la final lo logró en la tanda de penaltis tras vencer a Francia. Mientras, Alemania corrió la misma suerte, y también desde los once metros se hizo con el pase a la final en Wembley.

oliver bierhoff

En la final, la República Checa ya no era el mismo equipo con el que Alemania se había visto las caras en la fase de grupos. Así se lo hizo saber Patrick Berger cuando en la segunda parte desequilibró la balanza a favor de los checos desde el punto de penalti. Quedaba menos de media hora para que Alemania le diera la vuelta al encuentro, y fue entonces cuando Berti Vogts, seleccionador alemán, decidió dar entrada a Oliver Bierhoff, que en toda la Eurocopa no había marcado un solo gol.

La decisión de Vogts de usar a Oliver Bierhoff como revulsivo fue todo un acierto. En el tiempo reglamentario empató el partido y forzó la prórroga, y luego en esta anotó el primer gol de oro en un gran torneo. Un remate tras un disparo que rebotó en un defensor y se terminó colando en la portería de los checos sin que su guardameta pudiera reaccionar.

Este sistema que puso en marcha la FIFA daba por finalizado un partido en la prórroga en el momento en el que uno de los dos equipos marcase. Fue Bierhoff quien a los 116 minutos de juego anotó el tanto que le terminó dando el título de campeona de Europa a la selección alemana. Su papel en la Eurocopa celebrada en Inglaterra llamó la atención del Milan, que finalmente invirtió uno de los salarios más altos en el panorama futbolístico de aquellos años.

Como en Udine, en ningún sitio

Sin embargo, aunque en el Milan continuó mostrando un buen nivel, no se pudo comparar al que se había visto en el Udinese durante los años anteriores. Con el conjunto rossonero marcó en su primera temporada 27 goles y terminó como campeón de la Serie A. En las dos siguientes campañas, el Milan no logró ningún título, por lo que se decidió que se marchase al Mónaco.

Su andadura allí finalizó pronto. Tan solo estuvo un año antes de regresar a Italia, a otro conjunto modesto de la Liga italiana. En el conjunto veronés estuvo apenas un año antes de colgar las botas, pero despidió su carrera por todo lo alto después de anotar un hat-trick en su último partido como profesional, frente a la Juventus de Turín. Solo un año antes, tras el Mundial de 2002 en el que Alemania fue subcampeona, el delantero germano se había retirado como internacional.

Una vida vinculada al fútbol

A pesar de que colgó las botas hace más de 15 años, su trayectoria ha continuado estando vinculada de manera muy estrecha al fútbol de su país. Oliver Bierhoff fue uno de los encargados de participar en el comité organizador del Mundial que en 2006, solo tres años después de su retirada, se celebró en territorio alemán. También ha desarrollado su faceta de comentarista deportivo de los partidos de la Champions, y sigue muy unido a la selección que le permitió alcanzar la fama, donde trabaja en la actualidad como director deportivo.

A pesar de que los comienzos no fueron fáciles, Oliver Bierhoff vivió una época dorada y logró el reconocimiento de miles de aficionados al fútbol, especialmente en Italia. Su legado y sus goles forman parte ya de la memoria colectiva del deporte rey.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*