Atleti campeón Liga
Noticias

La Liga que nadie quiso ganar

La Liga BBVA 2013/2014 bajó el pasado domingo el telón tras 38 jornadas rebosantes de emoción, fútbol, goles, alegrías y decepciones. Es el momento de hacer balance de lo que ha dado de sí en todos sus frentes abiertos. Ha sido una temporada épica, de las que se recuerdan con el paso de los lustros y las décadas, y que ha acabado con el Atlético de Madrid superando todas las adversidades posibles y ganando su décimo entorchado en una liga que nadie pareció querer o, más bien, poder ganar, ya que hubo que esperar a la última fecha para conocer quién sería el campeón en una ‘final’ a cara de perro entre el cuadro madrileño y el FC Barcelona en el Camp Nou.

Se escribirán muchas líneas acerca del merecido título de liga logrado por los de Diego Pablo Simeone. Los rojiblancos han conseguido algo que parecía una quimera, romper el duopolio y dominio avasallador de Real Madrid y Barcelona durante los últimos años, en los que habían convertido el campeonato doméstico en un paseo militar para ambos.  El empate (1-1) obtenido por el Atlético de Madrid ante el cuadro culé les permitió alcanzar la cima y finalizar la liga en primera posición, con 90 puntos, tres por encima de los dos gigantes y todo ello siendo el conjunto menos goleado de Primera División, con 27 goles encajados. Dato que refleja la tremenda solidez defensiva de este equipo.

Si a principio de temporada se hubiera hecho un sondeo entre aficionados al fútbol, ni tan siquiera los ‘colchoneros’ habrían apostado por una victoria rojiblanca a final de liga. Pero lo cierto es que Simeone ha conseguido tejer con acierto los mimbres de un equipo campeón, de un conjunto que ha convertido sus partidos en actos heroicos, superando obstáculos de todo tipo y con menos recursos que Real Madrid y Barcelona, quienes no han podido sumar los tres puntos frente a los del Manzanares en ninguno de sus enfrentamientos esta campaña.

Europa se cotiza alto

Con Barcelona y Real Madrid clasificados para la Champions League de manera directa, la cuarta plaza que da derecho a jugar la ronda previa de clasificación para la máxima competición de clubes ha ido a parar para Bilbao. La brillante temporada del Athletic de Valverde, en la que hicieron del nuevo San Mamés un fortín casi inexpugnable, les ha valido para regresar a la Liga de Campeones 16 años después, donde podrán presumir de la idiosincrasia e ideología futbolística tan característica que define a los leones.

Más han tenido que luchar Sevilla, Villarreal y Real Sociedad para lograr sacar su billete para la próxima edición de Europa League. Especialmente meritorio es lo del cuadro castellonense, que tras ascender el pasado año ha obtenido recompensa europea a su formidable año, en el que, además, ganaron en el último partido a la Real Sociedad, lo que les librará de tener que disputar una ronda previa de acceso a la competición europea en julio, que sí que tendrán que jugar los de Donostia.  Por su parte, el Sevilla le peleó al Athletic la cuarta plaza hasta que las fuerzas le dieron de sí, pero en la capital andaluza la fiesta fue total tras coronarse como vencedores de la Europa League por tercera vez.

El castigo es arder en el infierno

Como cada año, la batalla por eludir el descenso a Segunda División ha sido agónica hasta el último minuto. Perder la categoría ya no es una responsabilidad meramente deportiva, sino que para algunos conjuntos se antoja vital y necesario su concurso en la élite del fútbol español, con el fin de mantener sus cuentas saneadas.

Hasta siete equipos han estado inmersos en esta lucha. El Real Betis fue el primer equipo en decir adiós. La aciaga temporada de los verdiblancos, en la que han tenido hasta tres técnicos diferentes, salidas de la cúpula directiva, problemas internos y demás reveses, han dado con sus huesos en Segunda, siendo el segundo peor colista del siglo XXI, con un bagaje de 25 puntos sobre 114 posibles.

Finalmente, Osasuna y Valladolid fueron los damnificados y jugarán en la Liga Adelante el próximo curso. Los navarros llegaron a tener siete puntos de ventaja sobre la zona de descenso, pero se han venido abajo en el tramo final de campeonato y, 14 años después, volverán a la división de plata. Dos años después retornará también hasta allí el Real Valladolid, que ha estado jugando con fuego durante toda la liga, hasta que las quemaduras sufridas fueron muy difíciles de curar.

Almería, Getafe y Granada se salvaron sobre la bocina. Mención aparte merece lo del cuadro unionista, dirigidos por Francisco Rodríguez, el técnico más joven de los banquillos españoles y que ha pasado de jugar en Segunda ‘B’ a hacerlo en la liga de las estrellas y además manteniendo la categoría.  Cosmin Contra en el equipo ‘azulón’ también obró el milagro de salvar a un Getafe que parecía abocado al infierno de Segunda. El Granada, que se metió en problemas en las últimas jornadas, venció en Pucela y seguirá ostentando una plaza en Primera, pero en cambio, su técnico Lucas Alcaraz anunció su marcha.

Una zona templada heterogénea

Por último, queda echar un vistazo a la parte tranquila de la tabla, aquella en la que se confluye una mezcla de equipos con situaciones bien distintas. Por un lado, están conjuntos como el Valencia, el Málaga o el Espanyol, que quizás estaban llamados a luchar por objetivos más ambiciosos que el quedar a diez puntos de zona europea o de simplemente salvarse. Elche y Rayo Vallecano también estuvieron metidos de lleno en la pugna por no descender, pero consiguieron firmar buenas segundas vueltas que les llevaron a certificar su salvación.

Especialmente elogiable es la temporada cuajada por Celta y Levante. Luis Enrique, nuevo técnico del FC Barcelona, y Joaquín Caparrós han hecho mucho con muy poco y han logrado sobrepasar con creces el objetivo planteado a principio de campaña: la permanencia. Vigueses y valencianos han obtenido 49 y 48 puntos respectivamente, lo que les ha valido el sellar la salvación sin agobios, dejando la sensación de equipos fiables.

Se va una liga única, majestuosa y llena de emoción y puro fútbol. Una temporada difícilmente repetible a corto plazo y que deja un magnífico sabor de boca entre los espectadores. Se va el fútbol español de vacaciones hasta agosto, pero esto no se detiene y a la vuelta de la esquina espera un Mundial que promete y mucho. Qué esto no pare.

Alberto Ardila.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*