La Liga
Análisis

La Liga: una democratización que enriquece el espectáculo

  • Las ocho primeras jornadas de La Liga han devuelto al campeonato una igualdad olvidada durante la última década. Las crisis de los grandes, el control económico y la riqueza táctica abren el abanico.

Desde la temporada 2008/09 La Liga no contaba en la jornada ocho con un líder diferente de Real Madrid, Barcelona o Atlético. A esas alturas dominaba el Valencia en el que fue el primer campeonato conseguido por Pep Guardiola, quien abrió un periodo de juego y éxitos irrepetible. Luego llegó Mourinho, el cual elevó la competencia hasta un nivel superlativo, que nadie pudo seguir hasta la llegada de Simeone al Vicente Calderón.

Esa temporada comenzó un ciclo repleto de partidos muy desiguales, en los que las goleadas escandalosas se hicieron habituales. El predominio de los grandes era incontestable y, pese a la momentánea aparición del Atlético, se alargó durante una larga década. Sin embargo, esta época parece vivir sus últimos días.

Hoy, el Sevilla encabeza una tabla donde la igualdad es la nota predominante. Dos puntos separan a los seis primeros clasificados, entre los que se encuentran equipos como Alavés y Espanyol, dos conjuntos que llevaban un largo tiempo sin asomarse a la parte alta de la clasificación. Por el contrario, algunos de los presupuestos más altos de La Liga, como Villarreal y Valencia, equipos tradicionalmente reservados a la pelea por Europa, se encuentran ahora en la zona baja.

Aunque todo hace indicar que los grandes acabaran imponiendo su dominio al final de temporada, la dinámica del campeonato apunta a la estabilización de la igualdad durante los próximos años. Evidentemente, el primer motivo que justifica esta tendencia es la crisis que atraviesan Barcelona y Real Madrid. Mientras los de Valverde parecen haber perdido todas las señas de identidad de su época gloriosa, el conjunto de Lopetegui no ha encontrado el rumbo, una vez superada la era Cristiano y Zidane. Ambos acumulan cuatro partidos consecutivos sin ganar y sin marcar, en el caso de los merengues, un hecho completamente insólito en la última década.

La importancia del control económico

Al margen de los grandes, el trabajo de La Liga con Javier Tebas al mando también se ha hecho notar. Más allá de otras polémicas, bajo su gestión, se ha igualado e incrementado el reparto de los derechos televisivos, lo que ha elevado significativamente el nivel de los equipos de la zona media y baja. Tras las primeras jornadas, se observa que cualquier equipo está capacitado, cada uno con sus armas, para competir la victoria en cualquier partido, lo cual es un avance significativo, sobre todo viniendo de los años en que muchos triunfos de Real Madrid y Barcelona se daban por sentado.

Todavía queda mucho trabajo por hacer en este sentido, pues la distancia que separa a culés y merengues de Atlético, y a este del resto de presupuestos, es muy amplia. No obstante, los datos invitan al optimismo, como el hecho de que hasta siete equipos (Atlético, Villarreal, Valencia, Eibar, Espanyol, Rayo Vallecano y Huesca) hayan realizado su fichaje más caro de la historia en el pasado mercado de verano.

A esto hay que sumar el control salarial que La Liga viene ejerciendo desde la temporada 2013-2014, algo que también ha contribuido a equilibrar el nivel de los diferentes equipos, además de invitar a una gestión más sensata por parte de los dirigentes, lejos de los dispendios habituales durante los últimos quince años. La existencia de clubes como el Eibar, el Girona, el Leganés o el Huesca demuestra que todo es posible si se trabaja con coherencia en base a un modelo sólido. Gracias a esta fiscalización económica, cada uno debe ajustarse a sus posibilidades, lo cual agudiza el ingenio y el crecimiento sostenido. Y a medio y largo plazo, suele conllevar resultados más positivos.

Los matices de cada fútbol

Por último y no menos diferencial, hay que apuntar la riqueza táctica comprobable cada fin de semana sobre los estadios. Al contrario de lo que se suele pensar, en España conviven una gran variedad de estilos de juego, que se contrarrestan entre sí. Los entrenadores de La Liga entienden el fútbol de maneras diferentes y muy variables según los contextos, una cuestión que resulta clave para explicar la cantidad de sorpresas que se han sucedido en estas jornadas.

Probablemente, esta circunstancia sea una respuesta al predominio del juego de posición durante los últimos años, lo que ha obligado a diseñar diferentes modelos de juego para enfrentarlo. Además dentro de las dos vertientes más reconocibles, existen numerosos matices. Por ejemplo, el Betis de Setién y el Espanyol de Rubí no entienden el dominio de la posesión del mismo modo, como tampoco ejercen el mismo control de los espacios el Getafe de Bordalás o el Eibar de Mendilibar.

Es difícil predecir lo que ocurrirá en esta Liga, así como en los próximos años. No obstante, gracias a esta serie de causas, resulta obvio que las dinámicas han cambiado, lo que traerá consigo un mejor espectáculo para el espectador y mayores posibilidades de crecimiento para cada uno de los equipos.

Foto: Daniel González (Olympo Deportivo). 

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