Opinión

Las nuevas ‘voces de soule’ del fútbol español

En el periodo histórico comprendido entre los siglos XIV y XIX existen una serie de descripciones de juegos de pelota tanto en Gran Bretaña como en el noroeste de Francia, que fueron denominados en inglés como folk footballmob football y francés como soule –choule-. Considerados como parte del protofútbol, destacó sobremanera el juego de pelota de la Baja Bretaña del siglo XIX.

No cabe duda que el componente de rudeza y violencia de estas manifestaciones esféricas era elevado; disputas en masa con largas fajas de tierra de distancia, fracturas, quebrantos múltiples y una esfera de por medio. Un balón por el que luchar para transportar con todo tipo de medios hasta la linde de un campo, un pueblo, una pared, el fondo de un lago e incluso la puerta de una iglesia.

Los juegos de pelota fueron denostados por las autoridades por muy diversas razones, especialmente por considerarlos vulgares, por constituir también la ocasión de que ciertos sectores rurales o perfiles de trabajadores, dieran rienda suelta a su pequeña revolución con un balón.

El fútbol a sol y sombra

Lejanos al fútbol actual, con un claro perfil belicoso pero con un componente lúdico, pasional e incluso sagrado, que acabó dando lugar a ese juego tan interiorizado -por su conversión estética y artística-, tanto por el hombre/mujer; niño/niña, de hoy día. Y quizás todo resida en que esa esfera, la de ese objeto redondo con el tamaño de una cabeza, constituía un ejercicio de vestigio del culto que los celtas rendían al sol. Pues la forma esférica del balón representaba una alegoría física en miniatura del astro diurno. Una alegoría que al ser lanzada al aire tocaba el gran astro y bajaba a tierra con el don divino, para en ese instante ser disputado como objeto sagrado.

Tocar el balón era por tanto como tocar el sol, la voz soule, procedente del céltico heaul, y posiblemente por todas estas razones, por sus orígenes, su evolución e involución, siga resistiendo a todo. A todo tiempo y lugar, cautivando al niño/a rico, pobre, pues siempre habrá lugar para tocar el sol, para tratar el balón como un objeto sagrado, para que nazcan nuevos astros como alegoría del gran astro. Para que gracias a un balón los niños contemplen un nuevo día, un nuevo amanecer y de su manejo del esférico surjan rayos de luz, de soule. En esencia el fútbol a sol y sombra, ese del que tanto escribía el maestro Eduardo Galeano

‘Nuevas voces de soule

Y existe un perfil de jugador, niño/jugador, aún en formación pero intacto en el factor de la ilusión, que para alegría del fútbol siguen tratando el balón como un objeto sagrado. Chavales ante cuyo talento es imposible no pulsar el botón del sueño, no dar la vuelta al sillón -como en La Voz Kids, el famoso talent show de televisión- para que los aficionados al fútbol en general y al de sus colores en especial, perciban la magia, y esa luz solar que verdaderamente les hace acudir a los estadios.

Porque el fútbol gracias a ellos pasó de ser algo rudo a algo bello, recobró su condición lúdica, se convirtió en espectáculo. Vuelve una y otra vez a ser un juego, independientemente de si finalmente acaban triunfando en el cada vez más complejo mundo del fútbol de élite.

Fundamentalmente porque con ellos no se pierde la esperanza de que el fútbol se haga barrio. Incluso ¿por qué no?, en estos tiempos de videojuego y sueños virtuales, prueben a hacer en el tapiz verde del mundo real, lo imaginario, aquello que muchos hacen en su consola, que es en definitiva lo que hacían los ídolos de antaño. Los de siempre, de naranjas, soles como manzanas doradas, papeles de periódicos enrollados, pelotas de trapo, los de campos empedrados y potreros, de céspedes naturales, artificiales, de acera y arena, los de cualquier lugar perdido en el mundo del sueño esférico.

Jovencísimas nuevas voces de soule, canciones que recién comienzan a sonar entre las grandes estrellas de la Liga. Como Brahim Díaz, Ansu Fati, Takefusa Kubo, Rodrygo Goes, Joao Félix, Pedri, Riqui Puig, Thomas Partey, Vinicius, Kangin Lee, Ferrán Torres, Pedro Porro, Ander Barrenetxea, Bryan Gil, Alejandro Pozo, Martin Odegaard, Samuel Cukwueze, Ismael, Andriy Lunin, Alexander Isak…

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