España waterpolo
Reportajes

Las reinas del agua

La selección española de waterpolo femenino logró agrandar su leyenda el pasado sábado, tras coronarse por primera vez como Campeonas de Europa en Budapest (Hungría).

Impera el silencio. La concentración y el diálogo interior hacen acto de presencia en cada una de ellas, momentos previos a zambullirse en el agua, su campo de batalla, allí donde las Guerreras de Oro son infalibles, donde el sacrificio, la complicidad y el trabajo en equipo han llevado a esta selección a ganarlo casi todo en el transcurso de 3 años.

La semilla se sembró en Málaga, en 2008. Un grupo de chicas sin complejos decidieron darlo todo por poner a su país entre las mejores selecciones de Europa, por primera vez en la historia.  Sabían que no eran favoritas, pero jugaban en casa, con la ilusión de mejorar aquel cuarto puesto de Sevilla 1997, que solo en Belgrado -dos años antes- se logró igualar. Y lo hicieron. El equipo comandado por Vicenç Tarrés sorprendió a todos alcanzando la final del europeo, frente a Rusia, ante la que sucumbieron tras un mal comienzo (3-8) que casi voltean. Se quedaron a un solo tanto de igualarlo.

Fueron las primeras representantes del waterpolo femenino en regalar a España una medalla en un torneo de élite. Pero no querían quedarse ahí. Su esfuerzo les sirvió de fuente de energía para encarar por primera vez unos Juegos Olímpicos con la máxima ilusión posible; se habían ganado el derecho a soñar. Y había cuatro años por delante para llegar a Londres 2012 con la máxima preparación posible. Mujeres como Pilar Peña, Laura López, Jennifer Pareja u Ona Meseguer ya sabían lo que era disputar una final, y a por ella que fueron.

Tras un magnífico torneo en el que acapararon grandes elogios de la prensa internacional, las por aquel entonces entrenadas por Miki Oca volvieron a colarse, contra todo pronóstico, en la última batalla por el oro. Lo dieron todo, pero volvieron a quedarse sin el preciado metal. La todopoderosa selección de Estados Unidos les superó por 8-5 en el marcador. Pese a la derrota, las Guerreras no podían esconder su rostro de satisfacción por lo logrado, por la plata y por el significado que aquello cobraba para ellas.

El ansiado oro

Todo esfuerzo tiene su recompensa. Y la tuvo un año más tarde, en Barcelona; allí donde se alzarían como Campeonas del Mundo por primera vez. El primer oro, el primer peldaño de un podio que ascendía hasta la gloria. Las piscinas Bernat Picornell fueron testigos aquel 2 de agosto de 2013 de cómo las Guerreras -hasta entonces de plata- se hicieron de oro. Vencieron a Australia, por 6-8. El mismo núcleo que en Málaga, con algunas caras nuevas que supieron recoger aquella semilla de la ilusión para transformarla en oro.

Lejos de darse por satisfechas, las chicas que conforman la selección española de waterpolo femenino acudieron un año más tarde a Budapest, para intentar reinar también en Europa por primera vez.

Italia, Rusia y Francia no fueron capaces de clasificarse por delante de ellas en la primera fase, lo que hacía presagiar un buen papel de nuestras chicas en Hungría. Precisamente ante la selección anfitriona tuvieron que verse las caras posteriormente en semifinales. Fue complicado, pero acabaron venciendo por un ajustado 8-9.

Ya tan solo quedaba un paso: la final ante Países Bajos, que anteriormente había derrotado a Italia en los penaltis. Las Guerreras de Oro volvieron a tomarse ese instante de reflexión, en el que meditar sobre quiénes eran, de dónde venían y hasta dónde querían llegar. La piscina bailó a su ritmo, y España derrotó a las neerlandesas por un total de 10 a 5. Eran campeonas de Europa, un año más tarde de proclamarse reinas del mundo, y dos años después de haberse colgado la plata en Londres, ante la admiración de todos, y ante la satisfacción de Miki Oca. Nuestras chicas son de oro, y lo son porque en su día sembraron esfuerzo, sacrificio e ilusión.

 José Antonio Vega.

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