LeBron James
Análisis

LeBron James y el sueño imposible de los Lakers: los Playoffs

El 2 de julio de 2018 todo parecía brillar con una luz distinta en Los Ángeles. Tras la retirada de Kobe Bryant y tras cinco temporadas sin pisar unos Playoffs, los Lakers volvían a sonreír.

LeBron James eligió la franquicia oro y púrpura para seguir su andadura tras caer en las finales de la NBA ante los Golden State Warriors, cerrando un ciclo de 4 temporadas con los Cleveland Cavaliers en las que “únicamente” consiguió arrebatarles un anillo a los de la Bahía.

Cuando solo vale ganar

Con una base de jugadores jóvenes con mucha proyección y con Luke Walton al mando, LeBron sabía que la primera temporada no sería fácil. Muchos eran los que les dejaban fuera de los puestos de Playoffs, pero tras un inicio complicado de curso todo cambió.

15 triunfos en 20 encuentros levantaron el ánimo a los seguidores de la franquicia californiana, que veían como el equipo mejoraba a cada partido y poco a poco iba encontrando acomodo a cada una de sus piezas. Pero el sueño no duró lo suficiente y los Lakers despertaron de golpe. El espejismo se disipó y quedaron al descubierto las carencias de un equipo en construcción que había pecado de ambicioso a la hora de marcarse sus objetivos.

Una mala racha de resultados, con lesión del “Rey” incluida, desesperó a los angelinos. LeBron James se retiró lesionado en el primer cuarto del partido que los Lakers disputaron el día de Navidad ante los Golden State Warriors y se perdió 17 encuentros consecutivos.

Los de Luke Walton, muy irregulares, solo consiguieron sacar seis victorias, aunque con la vuelta de LeBron la cosa no mejoró. Llegados a este punto, los angelinos hasta buscaron algún que otro traspaso revolucionario para cambiar el rumbo de la franquicia de sopetón, dejando de lado el trabajo hecho con los jugadores jóvenes las últimas temporadas.

Finalmente, los únicos que llegaron fueron Mike Muscala, en un intercambio con los Clippers en que los Lakers mandaron a Zubac y a Beasley al equipo entrenado por Doc Rivers, y Reggie Bullock, que aterrizó en Los Ángeles a cambio del joven Mykhailiuk y una segunda ronda del draft.

LeBron James y un equipo en construcción

Con 13 victorias en los últimos 36 partidos, la franquicia californiana se encuentra con un balance de 30 victorias y 33 derrotas, a 5 partidos de Los Angeles Clippers, equipo que marca la zona de privilegio con 34 triunfos.

LeBron James, con 27 puntos, 8.7 rebotes y 8.1 asistencias por encuentro, es el líder absoluto en las principales facetas estadísticas de un equipo en el que solo Kuzma (18.9) e Ingram (18.3) le acompañan en el aspecto anotador.

Los de Luke Walton son el séptimo peor equipo en puntos encajados de toda la NBA y parece que el sistema defensivo propuesto por el técnico de San Diego no funciona. La mezcla de jugadores jóvenes y jugadores experimentados no encuentra la regularidad exigida a un equipo que quiere jugar la post temporada.

Dos precedentes para seguir soñando

Mucho tendrán que cambiar las cosas en Los Ángeles si LeBron no quiere quedarse fuera de Playoffs después de 13 apariciones de forma consecutiva, pero solo hace falta echar la vista atrás poco más de 10 meses para no perder la esperanza. Dos equipos marcaron precedente la temporada anterior con unos finales de temporada que rozaron la excelencia: los Philadelphia 76ers y los Utah Jazz.

Ambos conjuntos protagonizaron rachas espectaculares que les permitieron terminar el curso como terceros clasificados, en el caso de los de Philadelphia, y entrar “in extremis” en la post temporada, en el caso de los de Salt Lake City. Superando una baja sensible como la de Joel Embiid, que se perdió varios partidos por una lesión en el ojo, los Sixers encadenaron 16 victorias consecutivas logrando la mayor racha de triunfos seguidos en su historia.

Los de Brett Brown, liderados por JJ Redick y Ben Simmons, cayeron ante los Pacers el 13 de marzo y no volvieron a ceder ante ningún equipo hasta el final de la temporada regular, cerrando el curso en la tercera posición de la Conferencia Oeste.

Pero los 76ers no fueron los únicos que terminaron la temporada a un nivel excelso. Otro de los equipos que fue capaz de reaccionar ante un mal inicio de curso fueron los Utah Jazz.

Los de Quin Snyder tenían los Playoffs muy lejos a finales de enero, pero tras una victoria ante los Detroit Pistons con prórroga incluida, el equipo reaccionó. Los de Salt Lake City llegaron al All-Star inmersos en una racha de 11 victorias consecutivas, pero la cosa no quedó ahí.

Después del fin de semana de las estrellas, el equipo de Ricky Rubio, Donovan Michell y compañía llegó a final de curso con un balance de 18 triunfos y solo 6 derrotas en los últimos 24 encuentros que les sirvió para escalar hasta la quinta posición del “salvaje Oeste”.

Los Lakers, dispuestos a pelear hasta el final

Con un grupo poco experimentado en disputar situaciones límite y con el ambiente un tanto enrarecido por el no-traspaso de Anthony Davis, LeBron tendrá que apelar a la épica ante un calendario repleto de partidos ante un séquito de conjuntos candidatos al anillo.

Los Lakers tendrán que visitar a rivales de la entidad de Raptors, Bucks o Thunder, mientras que recibirán en el Staples Center a Celtics, Warriors o Blazers en un final de temporada que se prevé de infarto de California.

Pero aunque se trate de una gesta que roza la épica, por todos es sabido que la palabra “imposible” no tiene cabida cuando se habla de LeBron James.

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