Reportajes

María Vicente y el viaje en el tiempo

Hace algún tiempo en una galaxia que parece ya muy muy lejana de esta redacción se escribió un texto haciendo referencia a María Vicente como ‘El cisne negro’ del deporte español, y por extensión en el panorama mundial juvenil. En el citado reportaje se ahondaba en la Teoría del Cisne Negro que aborda los sucesos inesperados de gran magnitud, su consecuencia y papel dominante en la historia.

Apuntando ya por entonces María a convertirse en aquel suceso absolutamente excepcional descrito por Nassim Nicholas Taleb en su libro del mismo título. Ubicándose fuera del ámbito de las expectativas regulares, su aparición causó un impacto extremo y pese a su condición de rareza, la excepcional naturaleza humana de su presencia la hizo tan explicable como predecible.

Pies modelados por Chronos

El tiempo, esa frágil esfera de cristal y tartán que María Vicente ha hecho volar en pedazos pulverizando el crono y proclamándose campeona de Europa Sub-20 a lo grande, con récord de España absoluto (también récord nacional sub-23 y sub-20); ha venido a confirmar que es una unidad de medida muy volátil, pero en posesión del talento de la atleta española.

Pues en la mentalidad competitiva de María y en esos pies que Chronos, el verdadero dios griego del tiempo modeló su perfil incorpóreo para marcar una época en el deporte español. No en vano parecía imposible que la española superara a sus rivales, la suiza Kälin y la irlandesa O’Connor, en la última prueba de los 800, pues ambas poseían mejores marcas personales que ella. Segunda en ese momento a tres puntos de la líder necesitaba hacer una proeza para llevarse el oro, y el disparo que sonó en la lluviosa Bora impactó directamente en el reloj y el tiempo personal al que María una vez más venció.

Superó a la suiza a 200 metros y en una remontada solo al alcance de un ‘Cisne Negro’ en absoluta confirmación, pasó también a O’Connor, llegando extenuada pero segunda en la carrera, por detrás de Trubinova; deteniendo el crono en 2:16.29, mejorando en seis segundos su registro personal. Fernando Martínez, su preparador, es consciente de que posee sin duda a uno de esos talentos capaces de cambiar el curso del tiempo por ella misma, demostrando salto a salto, zancada a zancada, lanzamiento a lanzamiento, que el reto es ahora, un ahora en absoluta expansión.

Viaje en el tiempo

En su caso la medida y desmedida de la marca; una mujer sin techo, un absoluto presente que ya no ha de pensar en el futuro, porque María a sus dieciocho años le otorga tanto valor y respeto al tiempo y la competición, que logró adelantarse a ellos, determinando que vive y respira el atletismo en la delgada línea temporal de medida que en el deporte y la vida separa el éxito del fracaso.

Por eso aquella que era el ‘Cisne Negro’ del atletismo español, ha sumado otro oro – acumula 51 plusmarcas nacionales en su carrera- y se ha convertido en la primera española en romper la barrera de los 6000 puntos en heptatlón, resultado del ahora necesario de su reciente pasado y causa del futuro envidiable que le ha de deparar. Y todo porque Chronos la eligió para que los años fueran meses, los días horas y los minutos segundos, en los que esta atleta nunca dejará de creer que el viaje en el tiempo es una realidad, pues María Vicente casi siempre llega antes y más lejos que su rival…

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