Andy Murray
Opinión

Murray y la gota china

En la conocida fábula de Esopo sobre la tortuga y la liebre la gran moraleja podría resumirse en una sola frase: “Las carreras se ganan con tesón”. Ahondando un poco más en esta cualidad imprescindible en la consecución de las metas del ser humano es igualmente clarificadora la recurrencia histórica a Plutarco, que en su texto ‘Vida de Sertorio’ dejó de forma diáfana la importancia capital de la perseverancia: “Como veis, soldados, la perseverancia surte mayor efecto que la violencia, y muchas cosas que no se pueden superar cuando están juntas, ceden cuando se abordan una por una. La asiduidad y la perseverancia son irresistibles, y con el tiempo derrocan y destruyen a las mayores potestades, pues el tiempo es amigo y asistente de quienes usan su buen tino para aguardar su oportunidad, y enemigo destructivo para quienes avanzan a tientas y a locas”.

Existe un tenista top nacido en Dunblane, que basando su carrera en el citado camino vital ha logrado asaltar el trono mundial consiguiendo convertirse en el primer tenista británico número uno del mundo, y el jugador 26 de la historia en alcanzarlo. Andy Murray jamás lo habría conseguido sin su insistencia, como tampoco lo habría hecho sin la decisiva intervención de Judy, su madre, que creyó incondicionalmente en él transmitiéndole los citados valores, procurando en todo momento proporcionarle los medios necesarios para ser cada día un tenista mejor. Ella le llevó a sus comienzos en Barcelona, a la academia Sánchez- Casal, donde pulieron a un diamante en bruto, que además de tenacidad poseía un enorme talento.

Posteriormente Ivan Lendl consiguió que Murray dejara de mirar a Federer, Nadal y Djokovic como metas inalcanzables. Les miró cara a cara y supo aguardar el momento de declive y debilidad para asaltar el trono del tenis. Especialmente en el caso de Nole, pues todo auguraba el comienzo de un largo periodo de reinado del tenista serbio. Además de la persistencia Murray tiene mucho tenis, pero del encordado de su raqueta rezuman palabras como la paciencia, el esfuerzo, la tenacidad, y la superación.

Con solo tres grandes, Murray siempre tuvo fama de perdedor, pero entre los profesionales siempre se le conoció como el que siempre está. Ahí radica todo su secreto, siempre agazapado a la sombra, un silencioso killer del tenis que mata con el arma de su gran resto con silenciador. Un caballero del tenis de perfil bajo y traje gris, pero eficaz como la tortura de la gota china, esa gota de agua constante, aparentemente inofensiva pero capaz de perforar una roca.

Un artículo de Mariano Jesús Camacho para #OlympoDeportivo16.

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