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El deporte: un camino para la paz en México

¿El deporte es capaz de ayudar a la reconstrucción de México? La pregunta puede leerse exagerada, porque al fin y al cabo qué puede hacer el deporte para terminar con el narco, los secuestros, los asesinatos o los feminicidios.

Pero sí, tiene poder, mucho. Lo ha hecho en Ruanda, Colombia o Guatemala, ha logrado reconstruir relaciones diplomáticas y pacificar zonas de guerra en casi todo el mundo. 

“Lo voy a poner muy sencillo: a través del deporte se pueden combatir los feminicidios en país”, dice Lorena Rodríguez, una mexicana que trabaja en la organización de Peace&Sport en Mónaco. “Puede jugar un rol clave para la transformación de los estereotipos negativos: el patriarcado, machismo o el maltrato. El deporte puede empoderar a las mujeres en sitios de toma de decisiones, igualar salarios, condiciones laborales, y eso comunicarlo, ser un ejemplo para toda la sociedad”.

En México, el año pasado, se cometieron más de 2 millones de delitos y murieron tres mujeres al día. El 2019 fue el más violento desde que se miden estos incidentes.

“El deporte puede (combatir la violencia) cuando todos los actores se integren… mientras eso no suceda, no podrá ser un factor para la paz”, dice el académico Miguel Ángel Lara. Alexander Cárdenas, creador del sitio deportedesarrolloypaz.org, afirma que “numerosos estudios han validado la capacidad para desviar a las comunidades o personas de las actividades ilícitas”.

En México, ahora mismo, el deporte tiene etiqueta de todo: negocio, violencia, rivalidades, entretenimiento, pero menos de paz. Han habido en los últimos cinco años pocas acciones, esporádicas, nada que sea sistemático. “Pero organizar un partido nunca será suficiente, no ayuda, no es útil, el deporte como vector de paz es muchísimo más que eso”, dice Miguel Ángel Lara.

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La Selección Mexicana puede ser un vector de paz con una estrategia.

El líder que estuvo en la cárcel

Miguel es un académico de la Universidad Iberoamericana, especialista en analizar y estudiar al deporte, y recuerda que en 2014 -cuando Javier Duarte era gobernador de Veracruz, un estado al sur de México, machacado por los altos índices de inseguridad- acompañó al investigador social José Luis Bravo para trabajar con una pequeña comunidad y estudiar los índices de violencia.

“Recuerdo que hubo hasta un partido entre las mamás” dice Miguel cuando explica el impacto que tuvieron las dinámicas que implementaron para mejorar los niveles de convivencia.

El liderazgo -recuerda el académico- lo tomó Antonio, un barrista del club de futbol Veracruz, quien recién había salido de la cárcel. 

“Durante las dos semanas que estuvimos allí no vimos ni una patrulla que se acercara al lugar, los índices de violencia eran muy altos, imagínate, en tiempos de Duarte (hoy en prisión por temas de corrupción)… pero al menos esa colonia se unió y el líder era un chico de la barra de los Tiburones, que era mal visto porque estaba tatuado, había estado en prisión, pero gracias al futbol se convirtió en el líder, porque se trabajó la convivencia, un principio básico de los seres humanos y un camino para construir la paz”, recordó Miguel.

El deporte, lo dicen estudios, la ciencia, la psicología, la pedagogía, la política, es capaz de rescatar naciones, estados violentos, ayudar a sanar las heridas. ¿Por qué en México se menosprecia?

“El deporte me salvó de volver a la cárcel otra vez”, recuerda Miguel sobre una frase que repetía Antonio.

Los números que el mundo conoce de México

Durante el año pasado -según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), – cada hora se cometieron 230 delitos en México y casi todas las cifras estuvieron a la alza respecto al 2018.

  • 4.7% aumentaron los presuntos delitos (2,015,641)
  • 2.5% incrementaron los homicidios dolosos
  • 10.3% crecieron los feminicidios en el país
  • 3.5% subieron los secuestros

“El deporte ayuda a la transmisión de valores como respeto, tolerancia, legalidad y Juego limpio”, dice Alexander Cárdenas, consultor, investigador y académico en el área del deporte para el desarrollo y la paz y el Olimpismo. Pero reconoce que en muchas naciones latinoamericanas el deporte “todavía no se le reconoce el carácter interseccional para construir la paz”.

¿A qué se refiere con interseccional?, Miguel dice que cuando la policía, la academia, las ligas, las dependencias públicas de planes sociales y educativos se unan con el deporte para crear una estrategia de paz, allí mismo será la “interseccionalidad”.

En alguno países lo han entendido bien, como Colombia. Lorena reflexiona que Colombia es un buen ejemplo con el narcotráfico, la guerrilla y la corrupción. “Por ejemplo el Ministerio de Deportes entendió que incluso deben tener dentro de su secretaría una área diplomática sobre paz y desarrollo. En México se tiene que también hacer un análisis sobre el presupuesto que se destina a este rubro en específico”. 

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En México se han llevado campañas como Tarjeta Blanca

Cinco propuestas para que el deporte ayude a la paz en México

  1. Reconocer el poder del deporte como un actor de paz.
  2. El sector público debe crear una estrategia con la Liga MX, LMP, LMB, LNBP para trabajar un plan integral de paz en el país.
  3. Crear una Secretaría del Deporte que tenga independencia, presupuesto y poder político para generar estrategias.
  4. El deporte como una herramienta de educación y no solo como una más para de un plan de estudios.
  5. El desarrollo de políticas públicas entorno a la función social del deporte

Una estrategia de paz que también beneficie al negocio

Hasta ahora México no cuenta con un programa integral de deporte y paz, solo hay acciones aisladas. Se hacen partidos en nombre de la paz, Peace&Sport lanzó la campaña de la Tarjeta Blanca, pero en general no han tenido gran impacto o el que debiera, no hay presupuesto destinado a este concepto en el gobierno federal y las Ligas más importantes como Liga MX, Liga Mexicana de Beisbol, Liga Mexicana del Pacífico o la Liga Nacional de Basquetbol, no tienen estrategias que ayuden a reconstruir el tejido social.

“Para que el deporte como un factor de paz puede tener el impacto a nivel de la industria, en el negocio, las ligas lo deben dejar de verlo como algo moral, como una ‘ayuda’ o una ‘obligación’ por cumplir; los torneos lo tienen que ver como una relación ganar-ganar.

Por ejemplo, invertir en instalaciones, dinámicas, centros de entrenamientos en determinadas zonas es una inversión, porque obviamente eso les puede generar mayor audiencia, compromiso, lealtad de la comunidad al equipo o la liga, e incrementar su base de aficionados a la larga, a futuro”, reflexiona Lorena Rodríguez, directora de Comunicación y Sensibilización de Peace & Sport.

Esta una organización que opera a nivel mundial y que tiene la finalidad de realizar actividades en conjunto con organizaciones deportivas nacionales o internacionales (como el COI) y deportistas para impulsar el discurso de paz en todos los sentidos: pobreza, empoderamiento, zonas de guerra o de postconflicto, actividades de prevención. Tienen embajadores de muchos países, pero de México no.

Alexander Cárdenas dice que por sí solo el deporte no es capaz de lograr la paz, claro, ayuda y mucho, se puede incluso crear una estrategia entorno a este concepto, pero “es necesario que sea parte de algo más completo y dirigido para que funcione”.

Miguel Angel Lara concuerda y dice que para que el deporte a nivel social y de industria tenga un impacto debe ponerse “a nivel del desarrollo político y económico”.

Tan solo el futbol mexicano tiene un mercado de 80 millones de personas, sin considerar a las otras ligas profesionales. “Los clubes confunden o creen que con campañas de Responsabilidad Social es suficiente, pero trabajan por separado con autoridades federales o locales para crear una verdadera campaña que recomponga el tejido social”.

Si hay algo que puede ser una antídoto contra los altos niveles de violencia y delitos es el deporte, el futbol, beisbol, nuestros atletas olímpicos, el baloncesto, ellos pueden cambiar (un poquito) este infierno en el que vivimos.

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