Nigeria
Análisis

Nigeria, el invitado inesperado en el Mundial femenino de baloncesto

En los deportes de equipo, y el baloncesto femenino no iba a ser una excepción, se produce una paradoja que resulta extrañísima hasta que uno se para a pensarla… y resulta que tiene mucha lógica. En los campeonatos del mundo no participan los mejores equipos del mundo. O mejor dicho, sí, pero no todos. Existen sistemas de clasificación divididos en confederaciones territoriales, para asegurarse de que un Mundial es de verdad, en el sentido amplio del término, mundial, y todos los rincones del planeta están más o menos representados.

Para cada torneo, a cada continente le corresponde una serie de plazas (que sean muchas o pocas ya depende del gusto de cada cual); así, por ejemplo, se garantiza que va a haber equipos africanos y asiáticos participando en la fase final del campeonato, y que no va a estar todo monopolizado por europeos y americanos, a pesar de tener mayor nivel como demuestra el ranking FIBA. Esto tiene el efecto perjudicial de dejar fuera a selecciones de gran calidad pero con la mala suerte de convivir geográficamente con superpotencias. A su vez, permite dar un impulso global al deporte y ofrecer la posibilidad de que países tradicionalmente secundarios puedan medir sus fuerzas con los más grandes, aprender, prosperar y, quién sabe, quizás dar alguna sorpresa.

Un buen ejemplo en el torneo que estamos viviendo en Tenerife nos lo da el equipo de Nigeria. Las D’Tigress, apodo que recibe localmente la selección verdiblanca, no están más que en el 34º puesto de la clasificación, y eso gracias a una espectacular subida de ocho posiciones desde la edición anterior de la lista. De hecho, si solo nos quedamos con representantes africanas, no son más que quintas, por detrás de Senegal, Angola, Malí y Mozambique. En condiciones normales ni soñarían con estar en un campeonato del mundo que solo tiene sitio para 16 participantes, apenas dos de ellos africanos.

Sin embargo, han llegado a las Canarias. Su billete a la isla lo lograron en el Afrobasket de 2017, en el que, rompiendo cualquier pronóstico, ganaron todos los partidos que jugaron, incluida una agónica semifinal contra la anfitriona Malí en la que se impusieron por un solo punto, y se llevaron el tercer campeonato de su historia. Ese título les dio acceso directo al Mundial junto a Senegal, sus víctimas en la final. Es la segunda vez en toda su historia que consiguen clasificarse; la anterior fue en 2006 y el recuerdo no es muy bueno, ya que les tocó un grupo dificilísimo (Estados Unidos, Rusia y China) y quedaron últimas.

En la presente edición la cosa pinta mucho mejor. De hecho, tras dos partidos disputados, han sufrido una derrota previsible contra Australia pero también han conseguido imponerse a Turquía. Con tres puntos, son segundas en su grupo; su futuro depende de lo que ocurra en el partido de este martes contra la muy decepcionante Argentina, que lleva dos derrotas muy abultadas. Tendría que darse una combinación de resultados muy rocambolesca para que Nigeria no lograra avanzar a la siguiente ronda, al menos, como tercera.

No es para menos: la Nigeria actual, aunque no tenga mucha historia como selección, sí puede presumir de contar con jugadoras muy experimentadas. De hecho, solo dos de las doce convocadas militan en el campeonato local; el resto está en diversas ligas internacionales, incluida la española. La gran estrella, la ala-pívot y capitana Adaora Elonu (nacida en Houston pero de familia nigeriana), ha militado desde 2013 en diversos clubes de nuestro país, el último el Avenida salmantino, hasta que este mismo verano la ha fichado el Atlanta Dream de la WNBA. Por su parte, la base Sarah Ogoke y la pívot Elo Edeferioka militan en el Celta de Vigo, y la ala-pívot Atonye Nyingifa acaba de llegar al Ensino de Lugo.

Ogoke y Nyingifa, igual que Elonu y que muchas de sus compañeras, también son hijas de la emigración, nacidas en Estados Unidos de familias nigerianas que salieron a buscar una vida mejor, y han optado por defender al país de sus padres. Al igual que ocurre en otros deportes como el fútbol, la fórmula es cada vez habitual en selecciones africanas que quieren prosperar por la vía rápida. Solo el tiempo dirá si el método es eficaz para ganar competitividad o si a largo plazo el talento “importado” acaba frenando el crecimiento local. De momento, a Nigeria le funciona bien.

Luis Tejo Machuca.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*