Análisis

La paciencia del Barcelona para anular al Atlético

Se esperaba un partido alta tensión. El Camp Nou iba a ser el escenario de la remontada o de la reedición liguera. FC Barcelona y Atlético de Madrid, frente a frente en lo que fue, finalmente, el partido de la temporada. Porque el conjunto culé supo neutralizar al conjunto madrileño y llevarse un duelo que bien podría valer una Liga.

Diferenciados por el sistema, el Barcelona de Valverde se supo adaptar al contexto desde el primer momento. El 4-4-3 de costumbre del Txingurri se selló con las arremetidas de Sergi Roberto y Jordi Alba por los carriles. Enfrente, un 4-4-2 sólido que no se escondió en ningún momento. Sin embargo, el Atleti atacaba con carrileros y un 3-4-2-1 muy móvil y dinámico. Los de Simeone estaban siendo dirigidos por un Griezmann muy móvil y participativo. Con la ayuda de Thomas y Saúl, intensos en la presión para avanzar con velocidad, el Barça no arriesgaba demasiado para evitar males mayores.

Sin embargo, la primera mitad fue algo gris, con escasas ocasiones por parte de ambos equipos. Quizá, el dolor de encajar un gol les cohibió a ambos, mientras esperaban más espacios en la segunda mitad. Sin embargo, los planes de los visitantes se torcieron al filo de la primera parte. Unas malas palabras de Diego Costa hacia al colegiado dejaron al Atleti con diez jugadores. Y el Barça tardó pero supo aprovechar la situación por medio de un Messi estelar.

Cambio de rumbo y de ritmo

La inferioridad debía pasar factura al Atlético, que se situó con un 4-3-2 con Thomas en banda y Correa a la par de Griezmann. El argentino se encargó de lanzar embestidas veloces tras recuperar en campo propio, pero el Barça era mucho Barça. Fueron pocas las ocasiones que disfrutó el Atlético por culpa de una defensa culé estática y potente. La presencia de Busquets siempre habilita una forma de defender más serena, y aun así el Atlético se mantuvo cómodo jugando al contraataque.

No obstante, la batuta la llevó, cada vez más, el FC Barcelona. Coutinho estuvo centrado y dispuesto a habilitar espacios a su derecha. Con Suárez más liberado por la expulsión de Diego Costa, Messi aprovechó la inferioridad numérica para comenzar el baile. Poco a poco, al Atleti le costaba cerrar más los espacios interiores y Messi empezó a hacer girar el esquema del ‘Cholo’. Con movimientos de derecha a izquierda, el argentino condujo con mucha frecuencia y vertiginosidad hacia la meta de Oblak.

Sin embargo, el Atleti mantenía firme su zaga, muy sólido al borde del área. Hasta que Jordi Alba se erigió como el segundo protagonista de una jugada sublime. Dio un pase a Luis Suárez, colocado en la frontal, que ni se lo pensó. Ante los espacios delante de la línea defensiva de los que dispuso el uruguayo, se perfiló a la perfección y disparó con una precisión y una curvatura inconmensurables. Oblak no pudo desviar el cuero, que le pasó por debajo del brazo y entró directamente al fondo de las mallas. LaLiga era ya casi blaugrana.

La reacción del Atlético no tuvo ni tiempo para llegar. Poco después, el argentino Lionel Messi volvió a hacer de las suyas. Uno, dos, tres y algún recorte más dentro del área descolocaron a los defensas colchoneros. La última delicia la dejó con el golpeo exquisito al balón. Un toque sutil al palo corto sorprendió a todos los jugadores rivales y le permitieron dejar su impronta en la victoria que casi sella un torneo muy merecido para los culés. Así, el Barça dejó clara su superioridad en la competición y que nadie puede siquiera discutir su trono.

Ernesto Valverde ha hecho del FC Barcelona un equipo competitivo e inteligente. Que sabe aprovechar los déficits de los rivales y que marca el tempo con una precisión incuestionable. El Barça tiene casi agenciada su 26ª Liga española y lo ha hecho con una regularidad impresionante. Puro fútbol.

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