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Rally Montecarlo 2019: que todo cambie para que todo siga igual

El 27 de agosto de 1992 salió la primera entrega de ‘Mario Kart’, conocida hoy día por cualquier persona que haya jugado alguna vez en su vida a videojuegos. Aquella entrega era pionera en muchos aspectos, incluida una característica subliminal jugable llamada Rubber Band AI o Inteligencia artificial de goma elástica. Un mecanismo tramposo pero que servía para mantener la emoción durante la partida. Daba igual que el jugador estuviera haciendo la carrera de su vida o tuviese una tarde completamente desastrosa, los rivales, para bien o mal, siempre se encontraban a una distancia prudencial, permitiendo épicas remontadas en la última vuelta o crueles derrotas en la línea de meta. Como si todos los competidores estuvieran unidos con una goma elástica. Un efecto que se ha trasladado a otras sagas, tipo Need For Speed.

Esta goma virtual se trasladó en cierta manera al principado de Montecarlo, donde la batalla entre Sébastien Ogier y Thierry Neuville estuvo en todo momento en una exigua distancia entre ambos. Un intercambio de golpes tramo tras tramo donde el francés dio el primer golpe moral de la temporada y continuando 2018 tal y como finalizó 2019. A pesar de haber cambiado de equipo, a pesar de que su predecesor y rival histórico, Sébastien Loeb, también estaba presente. Todo cambiaba, pero esencia todo permanecía igual.

Los dos meses de descanso entre Australia y Montecarlo han dado para mucho en el WRC. Sébastien Loeb protagonizó la noticia de entretemporadas. Después de casi dos décadas enrolado en el grupo PSA (Citroën en el WRC y WTCC y Peugeot en el WRX) fichaba por Hyundai. Un movimiento entendible por parte de Monsieur WRC. Tras su victoria en Cataluña, las ganas de competir en más pruebas del WRC aumentaron. Pero el cierre del programa de Peugeot en el Rallycross y la retirada de Abu Dhabi como patrocinador de Citroën le cerraron las puertas. Pero Hyundai contestó.

Citroën se quedó sin su dream team ante la falta de inyección de dinero. Logró que el hijo pródigo volviese tras ocho años de ausencia, le quitó a Toyota a su perla finlandesa, Esapekka Lappi, pero no pudo hacer el triplete. Una Toyota que ha cambiado cromos con Citröen, contratando al rápido pero volátil Kris Meeke. A su lado están Ott Tänak y Jari Matti Latvala.

M-Sport tras la salida de Ogier vuelve a su situación previa. Un equipo superviviente que hace de cantera de pilotos. Su alineación tiene calidad, pero no la suficiente experiencia, con Teemu Suninen y Elfyn Evans de pilotos titulares, y Pontus Tidemand como piloto de pago en Montecarlo y Suecia.

Los grandes damnificados han Craig Breen (ex Citroën) y Hayden Paddon (ex Hyundai), cada uno desplazado por los nuevos fichajes de sus equipos. Mads Ostberg, el salvavidas de la marca francesa en 2018, seguirá en Citröen, pero en la categoría WRC2 Pro.

Un rally único

Los equipos cambian, pero no Montecarlo. Un rally único en el mundo, donde las montas de neumáticos importan más que en ninguna otra prueba. Unos neumáticos de clavos en un tramo seco de asfalto destrozan las ruedas y las esperanzas de hacer algo importante. Un trozo de hielo traicionero puede hacer que te vayas con el muro. Unas normas sencillas pero muy duras.

Los primeros en entender esto fueron Teemu Suninen y Kalle Rovanperä, acabando ambos fuera de pista en el tramo inaugural del jueves. Mientras que los Toyota de Tänak y Meeke acertaban de lleno en sus neumáticos y se colocaban primero y segundo respectivamente, por otro lado Loeb y Neuville se dejaban más de 20 segundos por unas gomas incorrectas.

Poco le duraría la alegría a Meeke, ya que sufría un pinchazo en el siguiente tramo, el mismo en el que Neuville arriesgaba y lograba un scratch. Con lo que al término del jueves Tänak, Ogier y Neuville se colocaban en las tres primeras posiciones. Una vez más los tres rivales se jugaban la victoria, seguidos de Lappi, Latvala y Evans, como mejor Ford. Mientras que Meeke y Loeb bajaban posiciones, con sendos problemas.

El viernes comenzaba con un cielo despejado y polémica. La SS3 era cancelada debido a un exceso de espectadores en lugares arriesgados. Si bien una cancelación de tramo por espectadores mal colocados es (por desgracia) algo relativamente habitual en el campeonato, no lo sería tanto el cruce de declaraciones que vendría a continuación.

Citroën había pedido no sólo la cancelación de la tercera especial, sino de las dos restantes matinales, aunque también alimentada por posible monta incorrecta de neumáticos que perjudicaría a sus pilotos. Pero a esta petición se uniría la de Tommi Makinen, que cargaría de manera bastante dura contra los organizadores, declarando que no habían tenido en cuenta a los equipos, y que  decisiones como esta (de continuar adelante con los tramos) son las que te pueden hacer perder un campeonato a la larga. Ya que sus pilotos tampoco estaban en una situación favorable. Amenazando incluso con no participar en la rueda de prensa que cierra el día.

A lo que Yves Matton, responsable de la sección de rallyes de la FIA respondía que los últimos responsables de cancelar un tramo son los organizadores del rally, no la FIA, y que básicamente aprendiese a aceptar que a veces se gana y otras no.

La sangre no llegó al río y el resto de tramos matutinos tuvieron lugar sin mayor incidencia. Loeb se anotaba su primer scratch con Hyundai, seguido muy de cerca por Neuville, que asaltaba el liderato de la general, mientras que sus rivales sufrían un desgaste de neumáticos excesivo, al haber equipado clavos en unos tramos demasiado secos y sin apenas nieve.

Mäkinen no se equivocaba y Meeke y Latvala se dejaban en este tramo 25 y 33 segundos respectivamente. El beneficiado era Mikkelsen, que subía a la séptima posición y que continuaba con su racha de rallies grises. Todos los ojos en Hyundai están puestos en él y el noruego no hace mucho por remediarlo.

Ogier no se rendía y contraatacaba con un scratch en el quinto tramo, reduciendo la distancia con el belga a 3.4 segundos.

La tarde nos dejaba una pequeña dosis de drama. Ogier y un Latvala con ganas de reivindicarse compartían victoria parcial. Loeb se equivocaba eligiendo neumáticos, perdiendo casi 40 segundos y bajando de la cuarta a la séptima plaza. Peor le iba a Lappi, que arrancaba la rueda y reventaba la suspensión, dejando a su compañero solo contra la competencia.

La desgracia iba por barrios, Neuville cedía 24 segundos y el puesto de privilegio de la prueba, mientras que Loeb recuperaba lo perdido con un scratch y se colocaba en posiciones de podio tras los reveses de Toyota. Tänak sufría un pinchazo y se hundía hasta la séptima posición, mientras que Meeke dañaba una llanta y se dejaba tres minutos, situándose octavo en la general.

Pero Neuville continuaría la batalla de golpes, con un nuevo scratch que lo dejaba a dos segundos de Ogier. En esta particular goma elástica, las diferencias exiguas seguían propiciando bailes en la clasificación. Un mal tramo de Loeb le hacía caer del podio ante un sorprendente Mikkelsen, que de manera discreta había aprovechado los fallos ajenos y evitado los propios. Sin embargo Latvala y Loeb estaban a apenas ocho segundos del noruego.

El sábado nos dejaría una estampa digna de 2018. Tänak, herido pero no muerto, se lanzaría al ataque durante todo el día ¿El resultado? Pleno de scratchs en los cuatro tramos diarios.

La mañana no estaría exenta de problemas para los pilotos. En sólo dos tramos de la mañana dio tiempo a que Lappi abandonase por problemas de motor, sólo tras haber vuelto tras el incidente de la tarde anterior. Evans y Tidemand, ambos defendiendo los colores de M-Sport sufrían sendos pinchazos y finalmente Mikkelsen abdicaba de su lucha por el podio contra Loeb y Latvala al entrar demasiado abierto en una curva y destrozar la parte trasera izquierda de su i20 WRC.

En otro planeta, Ogier y Neuville libraban su batalla. Los tiempos de ambos eran tan similares como la distancia entre ambos al acabar la jornada: 4.3 segundos. Mientras que la estrategia kamikaze de Tänak le había permitido acercarse a Loeb y Latvala. Ambos, separados en apenas 2.3 segundos, sabían que no sólo tenían que luchar entre ellos, sino vigilar al huracán que inexorablemente se aproximaba.

El asalto a los cielos del estonio continuaría el domingo. Dos nuevos scratchs en la SS13 y SS14 le aupaban al deseado podio. Loeb y Latvala sencillamente no podían hacer nada ante un piloto muchísimo más enchufado.

Mientras que la lucha por el liderato no se apagaba. En el penúltimo tramo Neuville recortaba la racha de seis scratchs consecutivos de Tänak y se situaba a tan sólo 0.4 segundos de Ogier a falta de la mítica Col de Turini/Col de Braus que cerraba la prueba a modo de Power Stage.

Finalmente era Ogier el que le devolvía el golpe de Cerdeña 2018 a Neuville. El francés quedaba segundo en la Power Stage, sólo por detrás de Meeke. Mientras que Neuville perdía 1.8 segundos con respecto a su rival. Cerrarían los puntos extras Tänak y Suninen.

La victoria de Ogier dejaba un montón de números estadísticos que tanto nos gustan a los periodistas: Séptima victoria de Ogier en Montecarlo, igualando el registro de su tocayo.

Es además la sexta consecutiva, ya que la primera fue en 2009, cuando el Monte era puntuable para el IRC y no el WRC. Un record de victorias consecutivas que ni Loeb ha alcanzado, al igual que el hecho de haber ganado la prueba con cuatro fabricantes distintos: Peugeot, Volkswagen, Ford y Citroën. Y como remate es la victoria número 100 de Citroën en el WRC, que hace tiempo que se convirtió en el fabricante con más victorias en las cuatro décadas de existencia del campeonato.

Ogier ganador

Dice siempre Ogier que intenta evitar las comparaciones con Loeb, y lo cierto es que si hace años esas comparaciones le habrían hecho daño, ahora puede usarlas como escudo, ya que podría convertirse en el segundo piloto en ser campeón con tres marcas distintas, tras Juha Kankkunen. Ogier sólo lo ha hecho con Volkswagen y Ford, y el finlandés lo hizo con Peugeot, Lancia y Toyota.

Su tocayo sólo pudo quedar cuarto, algo que puede ser incluso decepcionante, pero también comprensible. Loeb literalmente volvió corriendo del Dakar para correr con un coche al que apenas ha podido hacer kilómetros de tests. Por muy bien que conozca MC, el propio Loeb ha reconocido que este ha sido un rally de adaptación. Y una cuarta plaza en un coche prácticamente nuevo para él no es nada desdeñable.

El mayor triunfador junto con Ogier ha sido el vigente campeón de marcas: Toyota. Latvala estuvo luchando por el podio hasta que se encontró con el torbellino de su compañero de equipo, que recordando a Toivonen, imprimió una velocidad increíble para acabar en el podio en una prueba que parecía casi perdida. Meeke, aunque con fallos, logró arañar puntos en la sexta plaza, justo por detrás de Latvala y además lo adelanta en la clasificación gracias a su inesperada victoria en la PS. A Latvala le siguen creciendo los enanos y esperemos que no le pase factura a su fragilidad mental. Lejos quedan los tiempos en los que Toyota era un equipo a su medida.

Para M-Sport era una debacle esperada. Aunque Ogier les dio las dos últimas victorias, era previsible que sus jóvenes pilotos se dedicasen a sobrevivir en el durísimo Montecarlo (no hay más que ver cómo entre los diez primeros sólo hay seis World Rally Cars). Quizás lo más positivo fueron los puntos de la PS de Suninen, porque ni él, ni Evans, ni Tidemand acabaron la prueba (Suninen entró bajo Rally2). El equipo de Malcolm Wilson tiene asumido que será una temporada muy dura para ellos, cuya mayor baza sean los rallies para especialistas.

En WRC2 ha habido novedades muy importantes. La categoría se ha dividido en dos. WRC2 Pro, para equipos oficiales, y donde están inscritos Citroën, M-Sport y Skoda, y WRC2 “normal”, donde están todos los equipos privados o incluso algunos pilotos colocados por las marcas oficiales cuando “no haya sitio” en el equipo Pro. Una medida nacida para evitar los monopolios de Skoda de los últimos años y que pueden espantar a aquellos equipos pequeños sin los recursos de una marca grande.

Así, el primer líder de la categoría nueva es Gus Greensmith, bajo los colores oficiales de M-Sport, que aprovechó la ocasión de tener el apoyo de Wilson y sus hombres y aplastó por completo a la competencia, tanto del WRC2 normal, como a su único rival en la categoría, Kalle Rovanperä, por más de 13 minutos.

En WRC2 la victoria fue para Yohann Bonato, con el Citroën C3 R5, con una superioridad notable, aunque siempre por debajo de Greensmith, si tomamos el cómputo global de categorías.

La próxima prueba, como es habitual, será en la nieve sueca, del 14 al 17 de febrero.

Clasificación Rally Montecarlo 2019

1º Ogier/Ingrassia (FRA) Citroën Total WRT 3:21:15.9

2º Neuville/Gilsoul (BEL) Hyundai Shell Mobis WRT. +2.2

3º Tänak/Järveoja (EST) Toyota Gazoo Racing WRT. +2:15.2

4º Loeb/Elena (FRA) Hyundai Shell Mobis WRT. +2:28.2

5º Latvala/Anttila (FIN) Toyota Gazoo Racing WRT. +2:29.9

6º Meeke/Marshall (GBR) Toyota Gazoo Racing WRT. +5:36.2

7º Greensmith/Edmonson (GBR) M-Sport Ford WRT. +13:04.6

8º Bonato/Boulloud (FRA) Citroën C3 R5. +13:56.5

9º Sarrazin/Renucci (FRA) Hyundai i20 R5. +14:06.8

10º Fourmaux/Jamoul (FRA/BEL) Ford Fiesta R5 +16:03.4

Clasificación Mundial 

1º Ogier/Ingrassia (FRA) Citroën Total WRT. 29pts

2º Neuville/Gilsoul (BEL) Hyundai Shell Mobis WRT. 21pts

3º Tänak/Järveoja (EST) Toyota Gazoo Racing WRT. 17pts

4º Meeke/Marshall (GBR) Toyota Gazoo Racing WRT. 13pts

5º Loeb/Elena (FRA) Hyundai Shell Mobis WRT. 12pts

6º Latvala/Anttila (FIN) Toyota Gazoo Racing WRT. 10pts

7º Greensmith/Edmonson (GBR) M-Sport Ford WRT. 6pts

8º Bonato/Boulloud (FRA) Citroën C3 R5. 4pts

9º Sarrazin/Renucci (FRA) Hyundai i20 R5. 2pts

10º Fourmaux/Jamoul (FRA/BEL) Ford Fiesta R5. 1pt

11º Suninen/Salminen (FIN) M-Sport Ford WRT. 1pt

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