Tanak
Noticias

Rally Turquía 2018: vuelven los buenos tiempos

Muy pocos esperaban un Mundial como este a estas alturas de curso. En diciembre Ott Tänak anunciaba que fichaba por Toyota, pues había eclosionado definitivamente con dos victorias, un ritmo que nadie había visto hasta ahora. Dejaba poco a poco esa imagen de piloto explosivo e irregular, para mostrar que podía ser un campeón del mundo. M-Sport se le quedaba pequeña y muchos sabíamos que iba a plantar guerra a Latvala dentro del equipo, y que como mínimo igualaría su papel en 2018. Pero no esto.

Ott Tänak está a 13 puntos del liderato, habiendo superado a Sébastien Ogier, su excompañero de equipo, con 3 victorias consecutivas y en estado de gracia. Ya comentamos en otras crónicas que Neuville y Ogier debían dar gracias por los tropiezos del estonio a mediados de temporada. Parece que a este paso ni esa mala racha les puede salvar.

Hacía 15 años que más de dos pilotos no tenían opciones reales de alzarse con el título. Por entonces fueron Petter Solberg, que sería el triunfador, Sébastien Loeb, Carlos Sainz, en la que fue su última ocasión de ser tricampeón y Richard Burns, que tristemente se retiraría por un tumor. La dictadura de los Sébastien nos ha dado años en los que gente como Gronholm o Hirvonen estuvieron cerca de cortar la racha. Pero en esos casos siempre fue un uno contra uno, donde siempre ganan los franceses.

Nadie cumplió con el guion

Breen y Mikkelsen empezaron siendo los dos primeros líderes de la prueba, respectivamente. El primero mostrando las mejoras del C3 WRC, suficientes para que su compañero de equipo pudiera auparse temporalmente al tercer puesto. El segundo para reivindicarse en una temporada muy gris en la que no está justificando la inversión de su equipo.

La mañana del viernes nos dejó a Mikkelsen líder seguido de los Citroën, el coche que por el momento estaba adaptándose mejor que nadie a un rally que más tarde mostraría una dureza inusitada. Mientras que Neuville aguantaba en cuarta plaza y Ogier sufría en séptimo lugar por el polvo en suspensión de los caminos. Peor les iba a los Toyota, absolutamente perdidos por un coche que había tenido que retirar sus mejoras de motor implementadas en rallies anteriores.

La tarde empezaría mostrando la auténtica cara de la prueba. Los pilotos de Citroën serían las primeras víctimas. Ostberg llegaría a la meta del SS5 con un neumático destrozado, mientras que Breen caía al octavo lugar tras un pinchazo.

Por otra parte, parecía que el status quo comenzaba a reestablecerse. Ogier hacía scratch en este tramo y se aupaba al segundo lugar, seguido de Neuville. El belga se quedaría con el siguiente, que le sirvió para acechar a Mikkelsen y quedarse a casi dos segundos. Tuvo mucho mérito lo del noruego, pero finalmente fue cazado por los enfants terribles del campeonato. Aunque se fueron al hotel con menos de tres segundos de distancia entre ellos…

El sábado comenzaba con un vuelco: Thierry Neuville abandonaba. Su amortiguador delantero izquierdo decidía salirse por el capó del coche. Seguramente consecuencia de una de las muchas piedras que «adornaban» los caminos. El liderato iba para Ogier, que se distanciaba de Mikkelsen, demasiado cauto en el primer tramo y se dejaba más de 20 segundos. Por detrás de ambos los Toyotas de Latvala y Tänak, que poco a poco y casi en silencio habían empezado a encontrar el ritmo.

Pero un tramo más tarde era el francés quién dañaba la suspensión. Al principio sólo fueron 16 segundos, nada grave y que hiciese presagiar una catástrofe. Al fin y al cabo seguía siendo líder. Pero los problemas iban a mas y al principio de la siguiente especial tuvieron que pararse a pie de pista intentar solventar el problema con la ayuda de sus compañeros Evans y Barritt, que una vez más estaban haciendo una actuación anodina y hundidos en la general. Por desgracia para ellos Suninen sí estaba en los puntos…

Las reparaciones les hicieron llegar seis minutos tarde al siguiente control horario, con lo que les tocó un minuto de penalización y perder el liderato que una vez más iba para Mikkelsen en el ecuador de la prueba. A pesar de todo Ogier fue capaz de marcar el último scratch antes de la asistencia.

Pero todavía quedaba más drama: El coche de Breen comenzaba a echar humo en todas partes, obligándole a completar la especial con bastante lentitud. Lo peor llegaría cuando en el enlace tuvieron que salir del vehículo antes de que fuese engullido por el fuego. Mientras que Ogier se salía de pista y esta vez sí que abandonaba definitivamente, en lo que él calificó de «error estúpido». Una nota mal cantada que le hizo frenar más tarde de la cuenta en una curva y dejar el coche atascado entre los árboles de la cuneta.

Toyota toma el control

Pero ni por esas Mikkelsen obtendría el liderato, ya que tras diversos trompos evidenciaron sus problemas de transmisión. Incapaz de mantener el coche donde quería, bajó al cuarto lugar sólo para ser adelantado por Suninen que una vez más se convirtió en el inesperado héroe de M-Sport.

Casi sin comerlo ni beberlo, los Toyota de Tänak y Latvala acabaron el día líderes. Sí, los mismos que no tenían buen ritmo al comienzo, se habían sobrepuesto a las dificultades del rally y se dirigían al primer doblete de la marca en la era moderna. Tercero estaba Paddon, el único Hyundai sin problemas y que con un ritmo silencioso y constante iba camino de un buen resultado que le asegure un programa completo el próximo año.

Pero si bajamos más veremos que el último World Rally Car en los puntos es Elfyn Evans, en séptimo lugar, adelantado por el siempre incombustible Henning Solberg en un Fiesta R5. Una auténtica masacre que sólo se explica por un Rally de Turquía que rememora al Acrópolis y al Rally de Chipre y nada con el rally que estuvo presente de 2003 a 2010. Pruebas mediterráneas, con muchísimo calor y piedras enormes a todos lados (de hasta 1kg en algunos casos), donde los ritmos suelen ser bastante lentos y los abandonos se cuentan por decenas. Casi por sorpresa Turquía se ha convertido en un desafío que se extrañaba en el mundial. Ojalá que siga muchos años, aunque esto es preferencia personal.

Los cuatro tramos del domingo estuvieron exentos de drama, cuyo único aliciente fue la Power Stage, donde tanto Ogier como Neuville trataron de recuperar algunos puntos tras sus desastrosas actuaciones. Sería el belga quién se llevase el gato al agua, seguido de Ogier, que ve como no sólo la ventaja con Neuville se mantiene con un rally menos, sino que además tiene que vencer a Tänak, que moralmente está por las nubes.

Abandono de Neuville

Tampoco puede acabar contento Neuville. Un nuevo abandono en el peor momento posible, y cuando pensaba que podía tener a raya a Ogier, ahora tendrá que pelear contra Tänak, que se sitúa a unos escuetos 13 puntos.

Segundo acabó Latvala, el cual parece que tendrá que volver a su viejo rol de escudero en un equipo que al principio parecía hecho para él. Ni una sola victoria en 2018 y teniendo en cuenta que tendrá que jugar en equipo, como él mismo ha reconocido, es difícil verle en lo más alto del podio en lo que resta de temporada. El único punto negro para Toyota fue Lappi, totalmente perdido hasta el sábado cuando abandonó y que en esta ocasión no dejó ni un sólo destello de calidad.

Por detrás Paddon y Suninen, los otros dos grandes triunfadores del rally. El neozelandés no está haciendo su mejor temporada, pero sus mejores resultados los está logrando a base de acabar, cosa que otros no pueden presumir. Suninen por su parte sigue siendo cada vez más fundamental en M-Sport, haciendo el rol que Evans no está desempeñando.

Mikkelsen tendrá mucho que reflexionar tras este fin de semana. Problemas aparte, tuvo ocasión de ganar tras Australia 2016, pero de momento no estamos viendo al piloto combativo de Volkswagen, que llegó a disputarle el segundo lugar en el equipo a Latvala. El sorprendente Henning Solberg demostró que a pesar de su edad, todavía puede dar muchas lecciones. Si se hubiese inscrito en el WRC2 habría ganado. Aunque también es cierto que al correr una prueba suelta por diversión, puedes arriesgar más.

Séptimo absoluto acabó Jan Kopecky, una vez más ganando en el WRC2 y de nuevo por remontada. Tras ir liderando hasta el sábado, en la SS10 rompía su diferencial delantero, quedándose sólo con la tracción trasera del Fabia R5 y perdiendo más de un minuto frente a Chris Ingram, el campeón de la categoría ERC Junior U27 y que debutaba en el WRC2. A partir de ahí fue como un martillo pilón hasta sacarle más de un minuto de distancia a sus competidores.

El checo ha ganado las cinco pruebas en las que ha participado y salvo catástrofe será justo merecedor del título.

La próxima prueba será en Gales del 4 al 7 de octubre, y en donde puede pasar absolutamente cualquier cosa. Pero ya no es un juego de dos.

Clasificación Rally Turquía 2018

1º Tänak/Järveoja (EST) Toyota Gazoo Racing WRT. 3:59:24.5

2º Latvala/Anttila (FIN) Toyota Gazoo Racing WRT. +22.3

3º Paddon/Marshall (NZL/GBR) Hyundai Shell Mobis WRT. 1:46.3

4º Suninen/Markkula (FIN) M-Sport Ford WRT. +4:10.9

5º Mikkelsen/Jaeger (NOR) Hyundai Shell Mobis WRT. +7:11.7

6º Solberg/Minor (NOR/AUT) Ford Fiesta R5 Privado. +13:40.6

7º Kopecký/Dresler (CZE) Skoda Motorsport II. +18:25.2

8º Tempestini/Itu (ROU) Citroën C3 R5 Privado. +19:37.1

9º Ingram/Wittock (GBR) Toksport WRT. +20:21.3

10º Ogier/Ingrassia (FRA) M-Sport Ford WRT. +20:51.2

Clasificación Mundial:

1º Neuville/Gilsoul (BEL) Hyundai Shell Mobis WRT. 177pts

2º Tänak/Järveoja (EST) Toyota Gazoo Racing WRT. 164pts

3º Ogier/Ingrassia (FRA) M-Sport Ford WRT. 154pts

4º Lappi/Ferm (FIN) Toyota Gazoo Racing WRT. 88pts

5º Latvala/Anttila (FIN) Toyota Gazoo Racing WRT. 75pts

6º Mikkelsen/Jaeger (NOR) Hyundai Shell Mobis WRT. 75pts

7º Sordo/Del Castillo (ESP) Hyundai Shell Mobis WRT. 60pts

8º Suninen/Markkula (FIN) M-Sport Ford WRT. 54pts.

9º Evans/Barritt (GBR) M-Sport Ford WRT. 53pts

10º Paddon/Marshall (NZL/GBR) Hyundai Shell Mobis WRT. 49pts

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*