Real Madrid
Opinión

Real Madrid: el derrumbe del gigante blanco

La capital de España se ha sumido en un seísmo metafórico a la altura de la Castellana, tras experimentar una ardua confusión al descubrir cómo el Real Madrid se ha desintegrado por completo. El gigante blanco, campeón de tres Copas de Europa en cuatro años, se ha derrumbado por completo y ha hecho que sus rivales, a pesar de sorprenderse -como es lógico- aprovechen el momento de descomposición madridista para aventajarle en todos los puntos posibles.

Se puede decir, en síntesis, que la crisis blanca, bochornosa y no vista antes en esta centuria, se encuentra lejos de su fin, sin un solo ápice de reacción por parte de los dirigentes y, desgraciadamente para los blancos, con la cabezonería que lleva Zinedine Zidane por bandera.



El club con más ligas españolas y más Copas de Europa del mundo se haya colocado en la cuarta posición del torneo doméstico, con 32 puntos y una sonrojante distancia con respecto al FC Barcelona, líder indiscutible de La Liga. Los 32 goles a favor que ostenta actualmente dicen mucho del pobre rendimiento ofensivo que está cuajando la delantera blanca esta temporada, con un Cristiano negado por completo y un Karim Benzema al que no se le espera. Las (pocas) esperanzas pasan por Gareth Bale, quien, tras recuperarse de lesión ha vuelto para liderar, o intentarlo, a un grupo que anda descabezado por completo, sin dar garantías de ser aquel campeón de todo.

Un transatlántico con un capitán plano

Sin embargo, hay que saber desgranar la culpa en diferentes factores. Es necesario criticar la pésima actitud que gestiona el máximo responsable del descalabro: Zinedine Zidane y su orgullo. Defiende a diario que sus jugadores son los mejores y que es solo una mala racha, a pesar de ver de refilón a su máximo rival en la clasificación y de ser vapuleado contra equipos que, en teoría, son rivales con un nivel bastante inferior. Derrotas ante el Real Betis, un Girona recién ascendido, el eterno rival blaugrana o contra un Villarreal dubitativo deberían dejar contra las cuerdas a un míster que, a pesar de haber hecho historia en el club, no se encuentra en un buen momento.



El fútbol son rachas, pero la del Madrid es una de las más negativas de su historia, y está dejando una mancha difícil de borrar; algo que, a menos que Zidane consiga aprender de sus errores y no vuelva a cometerlos, se antoja harto complicado. Se trata de un equipo sin ideas cuando tiene el balón y, que, en defensa, no sabe organizarse ni estructurarse, algo que se denota claramente al saber que ha encajado 17 goles en La Liga.

Una tripulación sin hambre

El problema también se evidencia en las bien remarcadas carencias dentro de la plantilla. Fallan los laterales, los centrales, incluso los que hace unos meses eran los mejores mediocentros del mundo. También fallan los extremos y los delanteros, el gran lunar de la planificación madridista. Ni Cristiano, balón de oro; ni Benzema, séptimo máximo goleador de la historia del Madrid, son capaces de anotar como deberían para su equipo. Fallan ocasiones manifiestas de gol, soban demasiado la pelota, pierden numerosos balones en cada encuentro y, encima, son indiscutibles. Dos jugadores que restan más que suman -sin tener en cuenta su glorioso pasado-. Quizás por eso tienen carta blanca.

Si hablamos de los mediocentros, de lo que tanto se ha presumido en Chamartín, ahora se han estancado y no consiguen hacer disfrutar al público. Un Casemiro siempre pasado de revoluciones y que no conoce su lugar en el verde, muy descolocado siempre; o un Toni Kroos que falla más pases que nadie en cada partido, algo totalmente preocupante; o, incluso, un Luka Modric que no es capaz de dominar y liderar como solía hacerlo.

El problema también es existente en la línea defensiva, donde ni Ramos ni Varane ofrecen garantías indiscutibles. Ni siquiera Marcelo puede ser salvado, fallando centros por doquier y sin volver a defender cuando sube la banda.

Se trata, por lo tanto, de una plantilla mal gestionada con escasa hambre que, además, no es liderada por nadie. Lo sorprendente aparece al conocer que el once titular está compuesto en todos los partidos por los mismos jugadores que lo hacían la pasada temporada, esa en la que se logró la duodécima Champions con una aplastante victoria por 4-1 ante la Juventus en la final.

La solución puede pasar por un instantáneo cambio de entrenador, pero, conociendo al mandamás, será el propio Zidane quien finalice la temporada en el banquillo del Bernabéu, con cero fichajes invernales y una plantilla cansada de no saber jugar, saliendo, por ende, sin hambre al campo. Es, sin más, el derrumbe del gigante blanco que no se podrá levantar hasta que termine este tortuoso camino, cuando deba rejuvenecerse y volver a empezar de cero.

Alberto Pintado.

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