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Reus y Kroos obran el ‘milagro alemán’

No era un día cualquiera en Sochi. Tampoco fue un partido cualquiera el que vivió la selección alemana frente a Suecia. La vigente campeona del Mundo llegaba a esta cita en estado crítico, en caída libre después de la derrota el día de su debut frente a México. Obligada a no perder para continuar viva. Obligada ganar para seguir con opciones de clasificarse, salió al ataque desde los primeros minutos. Y pese a que el partido se le había puesto muy en contra con la baja de Rudy, el gol de Toivonen y la expulsión de Boateng, terminó obrando un milagro con el que sigue viva en el torneo internacional.

El combinado alemán tenía mucho en juego frente a una selección que ya venció por la mínima a Corea del Sur en su primer partido. Joachim Löw revolucionó el once, se lo jugó en un todo o nada con hasta cuatro cambios: Jonas Hector entró por Plattenhardt, Rüdiger por Hummels y Özil y Khedira dieron la sorpresa al ser suplentes de Reus y Rudy.

La apuesta parecía haberle salido muy bien a una Alemania que en los primeros minutos de juego salió como un vendaval hacia la meta de Olsen. Movía la pelota con un ritmo más intenso de lo que se vio frente a México, y con apenas dos minutos se pudo haber adelantado de no ser porque ocho jugadores suecos dentro del área impidieron el gol.

A los cinco minutos Suecia todavía no había cruzado al área de los alemanes. Pero es un rival cuanto menos peligroso, y en cuanto se hizo con el esférico dio dos pases y Fogser trató de batir a Neuer bajo palos. Müller cortó esa ocasión aunque una especie de tensión comenzó a emanar entre los seguidores de la selección alemana, conscientes de que con la mínima ocasión de peligro podían acabar sufriendo.

El peligro de los suecos sirvió para hacer a Alemania más consciente de su situación, pues desde ese momento la selección la Mannschaft fue distinta. Comenzó a llegar con más peligro y a mandar balones envenenados al área de Suecia. Primero Draxler y luego Reus lo intentaron, pero en ambas ocasiones Olsen o la zaga sueca evitaron el peligro.

Los minutos pasaban y Alemania se gustaba, pero no conseguía batir a una Suecia muy bien plantada atrás. Un dato llamativo fue que a los diez minutos de partido Suecia solo había completado 6 pases por los 122 que habían realizado los alemanes. Mientras Suecia estaba imprecisa con los pases y le duraba poco la pelota el equipo germano era el dueño del esférico, pero su posesión era estéril y aunque llegaban a la portería de Olsen les faltaba definición en los últimos metros.

Con el paso de los minutos Suecia había conseguido frenar los continuos ataques de la selección alemana. Incluso tuvo la oportunidad para adelantarse en el marcador cuando Berg aprovechó una pérdida de Rüdiger en una jugada que casi acaba en gol y en la que los jugadores suecos acabaron pidiendo penalti.

Suecia se adelanta

Se le estaba acabando el tiempo a Alemania, que antes de la media hora ya tenía que hacer frente a un nuevo contratiempo. Sebastian Rudy recibió un golpe en la cara con las botas y empezó a sangrar de manera abundante. Tuvo que abandonar el terreno de juego, y durante cinco eternos minutos Alemania jugó en inferioridad numérica. Cinco minutos tras los que se decidió que no podía volver a entrar y que dieron paso a la entrada Gündogan

No fue el único problema al que tuvo que hacer frente Alemania. Solo unos minutos más tarde veía como Suecia se ponía por delante en el marcador. Ya había avisado de que con muy poco podía hacer mucho daño, un robo de balón, un par de pases y gol de Toivonen. Alemania quedaba contra las cuerdas, y si este resultado se mantenía así eliminada junto con Corea del Sur.

El tiempo corría en su contra. Tenía que hacer dos goles frente a un equipo muy sólido atrás que había llegado hasta aquí gracias a que sabía rentabilizar muy bien sus goles, si no que se lo pregunten a Italia. No parecía que Suecia cuando estaba a punto de lograr su clasificación para octavos desistiese, por mucho que Alemania se empeñase jugada tras jugada en anotar gol.

Antes del descanso lo intentaron Draxler, Werner y Gündogan aunque nada pudieron hacer frente a Olsen, que intervino y lo detuvo todo para dejar a su equipo con una victoria provisional antes del paso por vestuarios. Por delante quedaban todavía 45 minutos para que Alemania remontase el partido o para que los suecos terminasen por clasificarse para octavos.

Salida en tromba

En la segunda parte la tónica del partido siguió siendo la misma, con Alemania metida en los dominios de Olsen en busca de la victoria. Comenzó golpeando con intensidad, y al poco tiempo la selección se vio recompensada con el gol que supuso el empate. Werner filtró un pase que Mario Gómez no acertó a rematar, pero que sí que hizo Reus con la rodilla izquierda. La rodilla, que ironía, esa rodilla que le ha mantenido alejado de los terrenos de juego durante su carrera, que no le ha permitido jugar con regularidad en el Borussia era la que mantenía con vida a Alemania.

Pero como con el empate apenas se hacía nada el combinado alemán no desistió, siguió encadenando una jugada tras otra en la portería de Olsen y estuvo a punto de remontar un partido que se le había puesto muy difícil. La entrada de Mario Gómez no solo había supuesto más pólvora arriba, sino que había abierto un espacio en la defensa sueca que los alemanes estaban dispuestos a aprovechar.

Kroos a balón parado fue uno de los más activos del conjunto teutón en la segunda parte. También destacó la presencia de Werner, quien tuvo en sus botas algunas de las mejores ocasiones de Alemania, y Müller con un remate de cabeza que se marchó por centímetros fuera de la portería de Olsen.

Pasaba el tiempo, pero el empate permanecía en el marcador. Un nuevo problema surgió para Alemania cuando en el minuto 80 Boateng era expulsado del terreno de juego. La defensa germana estaba inquieta, más aún cuando tres minutos más tarde Neuer resbaló en un contragolpe de Suecia que pudo haberle costado muy caro de no ser porque desvió el disparo.

Intentona final

También tenía el miedo en el cuerpo Suecia, consciente de que un empate le dejaba muy cerca de clasificarse para octavos. El conjunto sueco estaba aguantando bien a una Alemania que en los últimos minutos estaba volcada en ataque, agotando sus últimos cartuchos. Mario Gómez y Brandt lo intentaron, sobre todo el último con un zapatazo estuvo a punto de sorprender al guardameta de Suecia, aunque logró mantener la igualdad en el marcador.

Pero no fue hasta la última jugada, cuando todo parecía imposible cuando Alemania terminó por obrar el milagro de la remontada. En el último minuto, con un futbolista menos sobre el césped, Toni Kroos mandó uno de sus pases a la red para desatar la alegría entre los miles de seguidores alemanes que se habían desplazado a Sochi para verles jugar. La vigente campeona del Mundo ha sufrido, pero parece haber despertado del letargo que sufrió en la primera jornada. Queda por ver si no es demasiado tarde.

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