Análisis

Rudy Fernández asusta en la Copa del Rey

El baloncesto español está de enhorabuena. Con el inicio de la Copa del Rey, el deporte de la canasta vuelve a estar en boca de todos. En Madrid, el favorito es el equipo local. El Real Madrid de Pablo Laso goza de una oportunidad única para levantar un título ante su afición. Para ello, deberán encomendarse al comandante de la actual campaña. Y es que Rudy Fernández es el líder del equipo blanco. Con su reconversión, tras tres intervenciones quirúrgicas en la espalda, el Madrid ha ganado un mariscal del perímetro y del juego táctico. El mallorquín es ahora un jugador de inteligencia en la cancha. Y el equipo puede aprovechar esa virtud.

Laso sabe que ya no puede contar con un Rudy atlético y anotador. Atrás quedan los tiempos en los que sus compañeros le utilizan como hombre objetivo de cara a la canasta. Ahora, el técnico madridista ha modificado su estratagema para basar la posesión en un ataque exterior muy potente. Y es ahí donde Rudy Fernández puede hacer mucho daño. En la Copa, el Estudiantes y los siguientes rivales —en caso de lograr el pase— deberán andarse con mucho ojo en su defensa, evitando que el escolta goce de espacios libres que pueda aprovechar más allá de los 6,25.

Un multiusos renacido

El nuevo Fernández destaca por un aspecto principal. Su muñeca es ahora un arma de lo más precisa, destacando sobremanera su puntería desde la línea del triple. La pasada temporada, Rudy se transformó para ser un especialista como francotirador. Sin embargo, esta temporada no se mantiene como un sólido anotador, promediando menos de 9 puntos por partido. Sin embargo, ha modificado su manera de ver el baloncesto. Ahora, es un jugador muy táctico que habilita constantemente espacios en el perímetro con sus movimientos.

El juego interior también se beneficia de su presencia. Sus internadas no son ya tan agresivas como antaño, pero el mallorquín facilita a Ayón, Tavares y compañía la solidez en la pintura. Su permanente navegación por la línea de tres dificulta la tarea defensiva al rival, obligándole a elegir entre el exterior y el interior a la hora de marcar a su par. Aunque focaliza su ataque, principalmente, en el tiro exterior. En números, su acierto —contando con la Liga Endesa y la Euroliga— es del 37,7%. Teniendo en cuenta que, en Liga, su récord en una temporada fue del 47%, sus estadísticas como triplista cercioran que ayuda al equipo en sumo grado.

Mucho más que números

El mallorquín, en síntesis, ha mutado. Todos recuerdan al mítico Rudy Fernández que aumentaba constantemente sus estadísticas. Atrás quedan ya los tiempos en los que el escolta lograba 20 puntos casi sin despeinarse. Sin embargo, el contemporáneo Rodolfo se ha convertido en una de esas figuras que camelan hasta al enemigo. Sus jugadas individuales no son tan espectaculares como los vuelos que dejaba en cada partido para machacar el aro. Ahora, son sus triples abrumadores los que dejan sin aliento a todo espectador que experimenta con sus propios ojos la madurez del jugador.

Ante todos los rivales, Laso sabe que debe contar con Rudy Fernández. La irregular temporada que las lesiones están propiciando a Llull dejan en el de Palma la responsabilidad máxima del equipo. De hecho, a pesar de no ser el capitán principal —a Felipe no hay quien le tosa en dicho ámbito—, Rudy es sabedor de sus cualidades psicológicas. Con una intencionalidad estratégica, el escolta es capaz de dinamizar las transiciones de sus compañeros con sus movimientos. Además, su fluidez en campo rival a la hora de participar en la jugada abre espacios que como hombre objetivo no podría facilitar. Sin duda, Rudy Fernández es ya uno de esos que asustan con solo tenerlos enfrente. En la Copa, cualquier rival que juegue contra el Madrid deberá estar precavido ante las acciones del mallorquín. Y es que es, sin duda, uno de los nombres más destacados del torneo.

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