Opinión

Salma Paralluelo, mucho más que quince segundos

Según la antroponimia el nombre de Salma encuentra sus orígenes en la cultura árabe, fundamentando su esencia y significado en aquella que está protegida por dios -algo que en el caso que nos ocupa parece cumplir al ciento por ciento con su hasta ahora breve pero intensa vivencia deportiva/personal-. Y resulta curioso que en la citada ciencia de la rama onomástica que estudia el origen de los nombres propios, se aluda a que Salma se encuentra ligado y relacionado a las ideas de calma y paz, pues esta niña, esta joven e inmensa deportista es lo más similar a la tempestad, pues en el desarrollo y la progresión de su juego, su velocidad, se identifican de inmediato las dos disciplinas deportivas en las que destaca y por las que siente gran pasión: el fútbol y el atletismo.

Salma Celeste Paralluelo es una de las pocas elegidas/os de la historia del fútbol español que pueden presumir de ser campeones/as de Europa y del Mundo. Componente de la selección española que se proclamó campeona de Europa sub 17 en la localidad lituana de Marijanpole, fue también una de las chicas que también con Toña en la dirección técnica brilló en el Campeonato del Mundo disputado en Montevideo. Aquella que coronó la cima mundial venciendo en la final a México por dos tantos a uno, el primero de ellos anotado por Claudia Pina -elegida mejor jugadora del campeonato y bota de plata- precisamente tras un gran pase de Salma. Y en el imperio celeste de lo charrúa, Salma Celeste integró el tan joven como prometedor equipo de las Pina, Eva Navarro, Cata Coll, Irene López y compañía.

Talento natural entre el tartán y el verde

Estamos por tanto ante una figura ampliamente laureada pero aun en ciernes del deporte español, pues entre el verde y el tartán Salma apunta a algo grande, acumulando con solo quince años una trayectoria que muchos deportistas españoles consagrados no podrían si quiera imaginar a su edad. Y es que desde que Salma comenzó a jugar al fútbol sala en el colegio Calixto Ariño no ha hecho otra cosa que crecer bajo la protección de los dioses del Olimpo del deporte.

Ya apuntó unas cualidades tremendas para el atletismo en el Club Atletismo de San José bajo el auspicio técnico de Ricardo Gimeno, -experimentado preparador con varias décadas dedicado a la formación de jóvenes atletas-. Medallas regionales y oros en campeonatos de España en categoría cadete así lo confirman, dominando varias especialidades como la velocidad y el salto, convirtiéndola en una atleta especial, a seguir, en ningún caso y de ninguna manera para menospreciar u olvidar.

Salma es un talento natural, que en no mucho tiempo definirá su futuro decidiendo entre el atletismo o el balón, su otra gran pasión. Aquella que la vio progresar desde el infantil del CD. San José, el Intersala o en la actualidad en las filas del Zaragoza Club de Fútbol Femenino. Y ante un talento natural como esta joven no queda otra opción que rendirse, pues encaja como un guante en el perfil del prodigio físico.

Resulta por ello tan ridículo como grotesco y, para nada a la altura de la categoría de la deportista en cuestión, el simulacro de homenaje que se le quiso frustradamente hacer en Alcoraz. Estadio del club oscense en el que determinado dirigente/delegado demostró no encontrarse a la altura del equipo, la historia, ni afición del conjunto aragonés. Mucho menos a la altura de Salma, que es de aquellas deportistas que inmediatamente después de cerrar bocas con sus éxitos las hará abrir a modo de exclamación y admiración.

El talento, al igual que la elegancia, es algo natural, no es una cualidad externa sino una parte del alma que se hace visible a los demás. Por ello cuando los que carecen de ella pretenden llevar a cabo un acto de homenaje que no proviene ni del alma ni el corazón dejan expuestas en demasía sus vergüenzas y desvergüenzas, esa desnudez que los retrata y les deja tan alejados del deportista en cuestión. Una joven que ya será recordada por ese pase que dio, y por la infinidad de momentos que apunta a dar a la historia del deporte español, no por un mero trámite de 15 segundos en los prolegómenos de un partido en el que un señor demostró su tremenda incultura deportiva y moral espetando un vergonzoso “Se lo das y vale, venga”.

Por ello a cada uno su lugar en el mundo, desde las gradas del monte Olimpo los dioses del deporte le darán a Salma el suyo, ubicado entre la calma y la tempestad. Justo aquel al que algunos no podrán si quiera jamás ni soñar con llegar, pues parte de la grandeza en el deporte reside en valores como la cortesía y la humildad. En este caso concreto muy posiblemente en una frase que dejó para la historia Winston Churchill, aquella que con el tiempo y las condiciones de Salma Celeste Paralluelo acabará convirtiéndose en realidad: “A lo largo de mi vida, a menudo me he tenido que comer mis palabras, y debo confesar que siempre lo he encontrado una dieta sana”…

Y por esa razón, cuando no se posee la cultura deportiva suficiente ni la elegancia adecuada, lo más sano es callar, pues en el deporte afortunadamente la última palabra siempre la tienen aquellos que como Salma nacieron predestinados para brillar mucho más allá de quince segundos.

2 Comments

  1. No se ha podido describir mejor..incultura deportiva pobre Mundo del futbol masculino!!!

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*