Sara Simeoni, la mejor atleta italiana
Reportajes

Sara Simeoni: bailando en las alturas

Quiso ser bailarina de ballet clásico pero acabó siendo campeona olímpica de salto de altura. Durante su adolescencia soñaba con calzarse las zapatillas de punta y deslizarse delicadamente por los grandes escenarios del viejo continente, incluso llegó a aprobar el ingreso en La Scala de Milán, pero finalmente la joven Sara, nacida en Verona el 19 de abril de 1953, vio como el destino le tenía preparado una brillante carrera como atleta.

Tanto es así que, a día de hoy, Sara Simeoni está considerada como la mejor atleta italiana de la historia. Se inició en el salto de altura con la edad de 13 años, y siempre trasladó la exigencia y la disciplina propias del ballet a su carrera como deportista, lo que le llevó a estar durante 14 años en la élite del atletismo mundial.

En 1970 se proclamó por primera vez campeona de Italia, siendo una de las primeras mujeres en pasar del tradicional estilo de la ”tijera” al “Fosbury Flop”. En la retina de los aficionados a este deporte quedarán sus reñidos duelos con la alemana Rosemarie Ackemann y, más tarde, con la también teutona Ulrike Meyfarth.

Con tan solo 18 años ya compitió en su primera gran cita a nivel internacional: el Campeonato Europeo de Helsinki, en 1971. Allí acabó novena, allanando el terreno para lo que un año más tarde sería su primera aparición en unos Juegos Olímpicos, los de Múnich 1972, donde su salto de 1,85 metros la colocaron en la final, concluyendo su participación en sexta posición.

Aparece en escena

En los europeos de Roma de 1974, mientras Ackemann batía el récord mundial la joven Simeoni se colocaba sobre el cuello su primera medalla de bronce en una gran cita. Ese fue el último momento donde la italiana partiría en inferioridad de posibilidades con respecto a la germana. En los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 ambas superaron la marca de 1,91 metros, en una final para la historia que se desencadenó con la plata para Sara y el oro para Ackemann, quien llegó hasta los 1,93 metros.

Sara era consciente de la dificultad de superar a su compañera alemana, por ello decidió emplearse al máximo en nuevas técnicas de preparación. Técnicas que -unidas a su fortaleza mental- le resultaron efectivas, ya que en 1977 superó la altura de 2,01 metros, lo que le convertía en la poseedora del nuevo récord del mundo. Fue en Brescia, en una reunión internacional celebrada entre su país y Polonia.

Todo ello no fue más que un preámbulo de lo que sucedería posteriormente en Praga y en Moscú, ciudades que fueron testigo del mejor momento de la atleta italiana. En Checoslovaquia logró la medalla de oro en los campeonatos europeos, repitiendo su mejor registro y superando a Ackemann -en otra intensa batalla- por primera vez en una final de esta magnitud. Posteriormente, en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, Sara partía como la gran favorita, beneficiada también por las lesiones de su máxima contrincante, lo que desembocó en la primera y única medalla de oro en unos JJOO y en los 1,97 metros que significarían un nuevo récord olímpico. Simeoni se acababa de coronar como la mejor saltadora del mundo, en Rusia, casualmente una de las cunas del ballet clásico. Alzaba los brazos, sonreía y mordía sus labios mientras escuchaba emocionada su himno. Sara había esquivado la barra en un movimiento de pies totalmente extraordinario, con la agilidad propia de una bailarina de ballet. Sabía que había bailado sobre Moscú.

Tras ello, los problemas de tendinitis empezaron a mermar los registros de esta extraordinaria deportista, problemas que no le impidieron seguir rindiendo a un buen nivel en los mundiales de Helsinki (1983) y en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en 1984, donde volvió a superar contra todo pronóstico el listón de los 2 metros, en una preciosa batalla con una vieja conocida: Meyfath, quien consiguió arrebatarle el oro en la que sería la última gran aparición para ambas veteranas atletas.

Dos años después, en 1986, anunciaría su retirada. Un oro y dos platas en los JJOO, 23 campeonatos nacionales y un récord que permaneció vigente en su país durante 29 años fueron su legado, un legado que le convirtió en la mejor atleta de Italia y en una de las mejores deportistas de su país.

José Antonio Vega.

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