Orlando Ortega
Opinión

Suspiros de plata

Noche cerrada en Río de Janeiro. Los asistentes al João Havelange orientaban su mirada hacia la parte de la pista en la que de un momento a otro un pistoletazo daría la señal de inicio a una de las finales más esperadas en unos Juegos Olímpicos: los 110 metros vallas.

Entre los finalistas, un español de origen cubano. Orlando Ortega tiene 25 años y tanto sus registros como su estado de forma hacían prever que lucharía por subirse al podio en esta apasionante final. Nacido en La Habana, Orlando ya había conseguido importantes cosas bajo la bandera cubana, el último hace un año -en la Diamond League de París-. Tampoco eran sus primeros Juegos -en Londres 2012 fue sexto con tan solo 21 años-.

Pero él también quería regalarle éxitos a España, país donde entrena y reside desde hace años. Al término de la carrera, lo primero que hizo Orlando fue pedir incesantemente una bandera española. Cuando se la dieron, envolvió en ella su espalda y su sueño hecho realidad. Acto seguido, quiso agradecer -entre lágrimas- al país, a la Federación de Atletismo y a todas las personas que confiaron en él y le dieron la oportunidad de vestir esa elástica por la que llevaba tres años peleando, y que finalmente logró a escasas semanas del inicio de Río 2016. «Solo los que me han apoyado y han estado junto a mi saben lo que he sufrido», dijo entre sollozos.

También tuvo emotivas palabras para su familia, que desde Cuba le apoya incesantemente, y para su abuela -siempre en el recuerdo-. Su padre, que también es su entrenador, sí que estaba presente en el estadio. El abrazo entre ambos fue una de las imágenes más emotivas de la noche. Orlando no podía parar de llorar, acababa de ser segundo en la gran final, tan solo por detrás del favorito, el jamaicano Omar McLeod. Ortega tardó 13:17 segundos en cruzar la meta, y es que, tal y como dijo, más que el color del metal, «lo más bonito es haber llegado a la meta». Su medalla de plata ha supuesto un auténtico bálsamo para la delegación española de atletismo, un deporte que no se subía al podio desde Atenas 2004. 

Orlando no soltaba la bandera, España le ha permitido desarrollarse y crecer como deportista, le acogió con los brazos abiertos para que pudiese cumplir su sueño, un sueño que él quiso compartir con todos los que apostaron por él, a los que quiere agradecer en forma de medalla.

José Antonio Vega.

¡Enriquece el contenido con tus comentarios!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*