Análisis

Tänak y Toyota aplastan a la competencia en Alemania

Ott Tänak triunfó en Alemania por tercer año consecutivo, no de manera tan autoritaria a como suele ser habitual en él, pero fue el único de los candidatos que no sufrió ningún pinchazo y pudo mantener un exigente ritmo durante todo el fin de semana.

A diferencia de Neuville, el único capaz de plantar cara al hombre más fuerte del mundial, con unas diferencias constantes de menos de diez segundos, hasta que un pinchazo en la tarde del sábado en el temible Panzerplatte lo echó todo a perder. Mientras que Ogier se vio todo el momento superado por su propio coche, que sigue acusando de un sobreviraje terrible en las pruebas de asfalto.

Lejos quedan los tiempos de los Xsara Kit Car capaces de ganar a los World Rally Cars sobre alquitrán o el invicto C4 WRC sobre dicha superficie.

Mientras que Citroën sigue arrastrando problemas que han contribuido que su mayor estrella esté tercero en el campeonato, a 40 puntos del liderato, en Toyota lograron su primer triplete en esta etapa moderna escuchando a sus pilotos. Aquellos que ante los pinchazos de principios de temporada reclamaron al equipo unas llantas más resistentes. Como resultado O.Z. el suministrador de Toyota traía aquí un nuevo compuesto que ha dado resultado. De ahí que Tänak goce de una ventaja de más de un rally sobre sus perseguidores a falta de cuatro pruebas y Toyota se acerque cada vez más al liderato de marcas que ostenta Hyundai.

Un rally dividido

Desde el primer día, con los estrechos tramos de viñas de Moselland la prueba se dividió en dos: La batalla por la victoria entre Tänak y Neuville, con 2.8 segundos de diferencia al término del día, y el asalto al podio entre Ogier, Meeke, Latvala y Sordo (podríamos incluir a Lappi, pero pronto se descolgó de aquella batalla). Mientras que el estonio y el belga se repartían los scratch (o más bien Neuville se quedaba los pocos que Tänak no lograba), la pelea entre los otros cuatro jinetes se estrechaba cada vez más, con Sordo a 2.8 segundos de Ogier en el sexto y penúltimo tramo del día, y con Meeke detrás a tan sólo una décima. Pero al término del día Sordo caía a la novena plaza por un problema en la caja de cambios, para alivio del francés y agradecimiento de los pilotos de Toyota.

El sábado el rally cambiaría de rostro por completo para ofrecernos los tramos sucios y rotos de la zona militar de Baumholder, donde se encuentra el emblemático Panzerplatte, un tramo de más de 40 kilómetros que se ha ganado el respeto y terror de todos los pilotos del mundial gracias en gran parte a los Hinkelsteins (o menhires en nuestra lengua). Unos pequeños bloques de cemento bastante cabrones colocados al borde de los caminos y antaño diseñados para mantener a los tanques sobre la pista. Hoy día destrozan coches con bastante sadismo y suelen ejercer un factor determinante en el ganador de la prueba.

Este año no iba a ser menos y así en la primera pasada Neuville caía al séptimo lugar por un pinchazo, acabando así una bonita pelea por la victoria y dando vía libre al triplete de Toyota, que a partir de ahí se asentaría en lo que restaba de prueba. Meeke aprovechaba para subir una posición, mientras que Latvala, al acecho de Ogier durante todo el día, finalmente lograba adelantarle y ponerse por delante por menos de un segundo. Sólo que a diferencia de Finlandia, donde otro triplete era posible hasta que las ganas de correr del segundo y tercer piloto de la marca lo arruinaron, esta vez Kris y Jari-Matti serían buenos chicos y obedecerían al jefe.

La secuela de Panzerplatte, como cualquier película de explotation, iba a ofrecer lo mismo, pero en mayor cantidad. Otra posible lucha, en entre caso entre Ogier y Latvala, arruinada por un nuevo pinchazo dramático, pero con el francés de involuntario protagonista y bajando hasta el octavo lugar tras Lappi. La desgracia de un hombre es la suerte de otro, y Sordo veía como su gran remontada de la novena plaza a la quinta culminaba con un privilegiado puesto a las puertas del podio. Justo por detrás de él, Neuville, acompañado de un fuerte hedor a órdenes de equipo, que noviembre llega más rápido de lo que parece.

Victoria con suspense

De cara al domingo todas las luchas interesantes parecían cerradas, tan sólo el morbo de saber si los Toyota sufrían algún incidente mecánico. Un cuento demasiado familiar para el equipo ubicado en Finlandia. Y a punto estuvo de ser así, con Tänak sufriendo problemas de frenos antes de la Power Stage. De ahí que decidiese no arriesgar y no optar a ningún punto extra, al contrario de lo que nos tiene acostumbrados (y que además suele salirle bien). El privilegio de los cinco puntos sería para Neuville, que fue a por todas tras haber perdido una gran ocasión de acercarse al estonio en la general. Tras él, Suninen, la única alegría de M-Sport en otro rally aciago para el equipo británico. El finlandés abandonó el primer día por problemas hidráulicos, tuvo que reengancharse con el único objetivo de obtener experiencia sobre esta superficie, al igual que Greensmith, todavía sustituyendo a Evans por su lesión de espalda.

Poco habituado a un World Rally Car y a esta prueba, su meta era lograr el máximo de puntos posibles, aunque logró acabar en una modesta novena plaza a pesar de cometer los habituales errores de novato.

Latvala y Meeke lograron unos puntos vitales para el campeonato de marcas, mientras que el último punto fue para Ogier, muy lastrado por el errático comportamiento de su C3 WRC. En ningún momento pudo optar a la victoria, algo que se notó en su cara y en las declaraciones post-tramo. Aunque el francés se ha visto en más de una ocasión con muchos elementos en contra y una clasificación apretada, jamás había estado tan alejado a estas alturas de la temporada ni con el coche más débil. Tradicionalmente es en estos momentos cuando saca toda su fortaleza mental, pero quizás la losa en esta ocasión sea demasiado pesada, y más cuando ha reiterado que tiene más ganas de estar con la familia que practicando la conducción temeraria por caminos de cabras.

Lo único interesante el domingo fue la batalla entre Lappi y Mikkelsen por el sexto lugar, constantemente intercambiándose los puestos. Finalmente sería Mikkelsen el triunfador de la pugna, con Lappi bajando dos plazas a favor de Ogier, aunque no hace falta que digamos el por qué de ese misterioso bajón en la Power Stage. Lo mismo que podemos decir del no tan misterioso cuarto lugar de Neuville. Aunque ambos movimientos se realizaron con el objetivo de arañar puntos, para Tänak mentalmente debe ser una gozada que tus dos rivales tengan que tirar de sus escuderos para arañar alguna posición en la clasificación final, mientras que él puede verlos en los otros dos cajones del podio.

Ahí yace otra de los puntos fuertes de Toyota en esta recta: Es el equipo con el mejor coche y el que psicológicamente está más fuerte. Mientras los otros tienen que negociar puntos entre sus pilotos, la marca nipona tiene a una punta de lanza en estado de gracia y unos escuderos que también parecen muy inspirados.

Dani Sordo, por su parte, una vez más se quedó con un quinto puesto insuficiente para sus tiempos. Aunque es arriesgado decir que sin los problemas en la caja de cambios habría peleado de tú a tú con Neuville (y más con este jugándose el título), es imposible quitarse la sensación de oportunidad perdida. Al menos pasó por encima de Mikkelsen y dándole mensajes a Hyundai sobre a quién deberían poner sobre el coche si siguen queriendo retener el liderato que amenaza Toyota.

Otras categorías

En WRC2 Pro y normal Skoda fue la gran triunfadora. La desierta categoría para equipos oficiales en esta ocasión estaba un poco más animada, con Kopecký, Rovanpera, Camilli y Ostberg. Fue el veterano piloto checo quién se llevó la victoria, sabiendo que a pesar de la innata velocidad de la joven promesa de Skoda era superior, el ímpetu de demostrar algo acabaría cobrándose la deuda. Así, Kalle se pasó de listo nada más comenzar la jornada de sábado y acabó con el coche fuera de la pista, aunque más tarde pudo continuar.

Esa misma mañana lo que podría haber sido un doblete de los Volkswagen Polo R5 con la dupla francesa de Lefebvre y Ciamin, acabó por turnarse de Skoda debido a sendos accidentes de los coches alemanes. Así Fabian Kreim y Marijan Griebel acabaron primero y segundo respectivamente, demostrando que la marca pequeña del grupo Audi-VW sigue siendo la referencia en la categoría.

La próxima prueba será el Rally de Turquía del 12 al 15 de septiembre.

Clasificación Rally Alemania 2019

1º Tänak/Järveoja (EST) Toyota Gazoo Racing WRT. 3:15:29.8

2º Meeke/Marshall (GBR) Toyota Gazoo Racing WRT. +20.8

3º Latvala/Anttila (FIN) Toyota Gazoo Racing WRT. +36.0

4º Neuville/Gilsoul (BEL) Hyundai Shell Mobis WRT. +58.5

5º Sordo/Del Barrio (ESP) Hyundai Shell Mobis WRT. +1:16.6

6º Mikkelsen/Jaeger (NOR) Hyundai Shell Mobis WRT. +1:46.2

7º Ogier/Ingrassia (FRA) Citroën Total WRT. +1:56.3

8º Lappi/Ferm (FIN) Citroën Total WRT. +2:02.2

9º Greensmith/Edmonson (GBR) M-Sport WRT. +6:22.2

10º Katsuta/Barritt (JPN/GBR) Toyota Gazoo Racing WRT. +8:19.2

Clasificación Mundial 

1º Tänak/Järveoja (EST) Toyota Gazoo Racing WRT. 205pts

2º Neuville/Gilsoul (BEL) Hyundai Shell Mobis WRT. 172pts

3º Ogier/Ingrassia (FRA) Citroën Total WRT. 165pts

4º Meeke/Marshall (GBR) Toyota Gazoo Racing WRT. 80pts

5º Mikkelsen/Jaeger (NOR) Hyundai Shell Mobis WRT. 79pts

6º Evans/Barritt (GBR) M-Sport WRT. 78pts

7º Latvala/Anttila (FIN) Toyota Gazoo Racing WRT. 74pts

8º Suninen/Salminen (FIN) M-Sport WRT. 70pts

9º Sordo/Del Barrio (ESP) Hyundai Shell Mobis WRT. 62pts

10º Lappi/Ferm (FIN) Citroën Total WRT. 62pts

 

 

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