Hermanos Brownlee
Noticias

Un final inolvidable

En el deporte todo es posible. Las hazañas de los deportistas ocurren casi a diario y, muchas de ellas tienen el reconocimiento deseado y logran dar la vuelta al mundo. Esto es lo que ha ocurrido con el gran título de Campeón del Mundo de Triatlón que ha logrado el mallorquín Mario Mola en un final que ha pasado a la historia y que será recordado para siempre.

La frase de Mola cuando supo lo ocurrido quizás sea la mejor forma de empezar a contar lo que ocurrió en la última Carrera de la Series mundiales de Triatlón que se han celebrado en Cozumel (México): «No es la manera en la que me gustaría ganar un Campeonato del Mundo, estaba contra la pared». Y es que el de Palma de Mallorca llevaba dos subcampeonatos consecutivos y para alcanzar su sueño debía quedar tercero y luchar con los temidos hermanos Brownlee, Jon y Alistair (el recién campeón olímpico).

No comenzaron nada bien las cosas para Mola, que a pesar de que perdió pocos segundos respecto al británico en el tramo de natación, no consiguió enganchar en la escapada ciclista y no estaba en el tramo de cabeza cuando llegó el momento de ponerse las botas y correr. En ese momento estaba a 1’31’’ de la cabeza. Los Brownlee tenían una estrategia muy bien definida. Alistair iba de escolta de su hermano, ya que él no tenía opciones de título tras no haber puntuado lo suficiente durante el año, y se hicieron a un amigo por el camino al que decidieron no dejar atrás para que la remontada de Mola no pudiera llegar al tercer puesto.

Con el sudafricano Henri Schoeman -bronce en Río- como aliado, todo iba según el guión previsto hasta que las piernas le fallaron al bueno de Jon cuando la línea de meta casi la vislumbraba con sus ojos. A falta de 300 metros para el final, las piernas del británico dijeron basta, que no podían más. Luchó con todas sus fuerzas para seguir avanzando. Las imágenes no engañan, parecía un pato mareado y todo indicaba que su carrera había llegado hasta su fin cuando se tuvo que apoyar en un voluntario. Pero como si de un ángel se tratara, llegó por detrás su hermano Alister para cogerlo e ir juntos hasta la meta. Con un esfuerzo titánico el oro olímpico intentó todo lo posible para que un nuevo título llegara a casa.

Lo agarró con todas sus fuerzas, lo animó y cuando estaba delante de la línea de meta lo empujó para que fuera segundo (Schoeman ya había llegado). Alistaris entró tercero y ahora todo el mundo solo estaba pendiente de cómo iba la remontada de ‘SúperMario’, que volvió a demostrar que corriendo pocos pueden con él. Logró un quinto puesto que era suficiente. Mola entró cuando se estaban llevando en camilla a Jon Brownlee, sabía que esta vez no tenía que conformarse con ser segundo, que ahora había llegado su momento, que por fin se iba a subir a lo más alto de un podio en el que estaría acompañado en el tercer escalón por el toledano Fernando Alarza (noveno en Cozumel).

Mario estaba feliz, llevaba toda su vida luchando por ello, pero aún así sus palabras demuestran su gran corazón. Una carrera que deja grandes momentos para la historia y que nadie olvidará. Los Brownlee dejaron más claro que nunca su lema: ‘Haciendo historia juntos’  y Mola que el triatlón español puede contar con él como relevo de Javier Gómez Noya.

Mario Mola en 2016

[box type=»shadow» align=»alignright» ]Campeón en Abu Dhabi, Mooloolaba, Gold Coast, Yokohama y Hamburgo, cuarto en Cape Town, segundo en Edmonton y quinto en Cozumel, además de Diploma Olímpico en Río con una octava plaza[/box]

María Trigo. 

¡Enriquece el contenido con tus comentarios!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*