Curtis Woodhouse
Reportajes

Woodhouse, del césped al cuadrilátero

Curtis Woodhouse, el jugador que dejó la Premier League para convertirse en boxeador profesional. El tiempo le dio la razón y suyo fue el título de campeón británico de su peso en el 2014.



Miles de niños sueñan con convertirse en jugadores de fútbol, en poder competir al más alto nivel. Durante años se preparan con paciencia, esfuerzo y sacrificio hasta que por fin un día lo consiguen. Un sueño que solo los elegidos logran cumplir. Curtis Woodhouse terminó convirtiéndose en uno de ellos, pero en el fondo su mayor ilusión era ser boxeador, porque una cosa era lo que dictaba su profesión y otra lo que le decía su corazón.

Woodhouse nació el 17 de abril de 1980 en Beverley (Inglaterra). Después de haberse formado en el City York, con tan solo 17 años debutó con el Sheffield United, equipo de la First Division inglesa (equivalente a la Segunda División española). Allí llegó a disputar 104 partidos en los que anotó 6 goles. Su juventud y descaro como centrocampista le abrieron las puertas de la selección inglesa Sub-21, con la que jugó cuatro encuentros. En febrero del 2001 el Birmingham decidió hacerse con sus servicios por un millón de libras. Las puertas de la Premier League ya estaban abiertas para él.

A pesar de jugar 48 partidos en dos años, su estancia no fue del todo tranquila. Su vida nocturna y alguna que otra pelea fueron determinantes para que empezara a deambular de un equipo a otro (Rotherham United, Peterborough United, Hull City y Grimsby Town). Sus antecedentes por robo y por peleas fueron un lastre durante toda su carrera, y por ello decidió expresar toda esa rabia contenida en la que era su gran pasión: el boxeo. “El boxeo siempre ha sido mi primer amor, incluso cuando era un niño”, manifestó Woodhouse, que aprendió a defenderse desde muy pequeño, ya que tanto en la calle como en el colegio tuvo que aguantar muchos insultos racistas.

Salto al ‘ring’

Su historia es diferente a la del resto, ya que él no se entrenó duro ni en un cuadrilátero ni con un saco, sino que lo cambió por un balón. En el 2006 dejó de lado las botas de fútbol y se enfundó los guantes. Se formó junto al excampeón de peso pluma británico Gary de Roux, y debutó el 8 de septiembre de 2006 en el Grosvenor House Hotelde Londres. Fue en peso wélter y peleó contra Dean Marcantonio, al que venció.

Con la inercia del primer combate ganado, logró imponerse de forma consecutiva en los siguientes nueve que disputó.

Aunque las cosas no le iban mal en el mundo del boxeo, su licencia fue suspendida, después de solo un combate, por agredir a un agente de policía en estado de embriaguez y utilizar palabras y comportamiento amenazantes, abusivos o insultantes. Ocurrió en abril de 2006, cuando aún jugaba en el Grimsby Town.

La sanción le obligó a volver al fútbol en noviembre de 2006,  concretamente al Rushden & Diamonds, que estaba jugando en la National Conference. A raíz de ahí, durante años alternó la competición a bajo nivel en el mundo del balompié con diferentes combates. La primera gran oportunidad le llegó en 2011, cuando buscó el título Intercontinental wélter de la OMB, pero perdió ante Frankie Gavin. Un año después se hizo con el título inglés en peso superligero ante Dave Ryan, algo que no pudo revalidar el 8 de febrero de 2013 contra Shayne Singleton.

Entre batalla y batalla le llegó su gran oportunidad, con la que tanto había soñado. Era el momento de luchar por el título británico de peso superligero; el 22 de febrero 2014. Su rival, Darren Hamilton, era el gran favorito, pero Woodhouse jamás dudó de sus posibilidades y creyó siempre fielmente en él. Tanto es así que llegó a apostar 5.000 libras a que iba a ser el vencedor. Y no iba mal encaminado, pues horas después Curtis Woodhouse estaba en el centro del cuadrilátero del Hull Arena levantando el cinturón de campeón y sabiendo que no sólo se había convertido en el hombre a batir, sino que gracias a su apuesta tenía en su haber 250.000 libras.

«Cuando dije que iba a ser boxeador profesional, todo el mundo se rió de mí», comentó emocionado el exfutbolista y ya exboxeador tras su último combate. Y es que como él mismo explicó, “no hay manera de superar esto, así que es el momento de la retirada”. En la cima se acordó de una de las personas más importantes de su vida y a la que le había prometido que se iba a convertir en campeón ingles: “Este título se lo dedico a mi difunto padre”.

María Trigo.

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